vivir

Creer y vivir

Testimonio

Dar ejemplo con nuestra vida de lo que creemos, es básico para cualquier persona y más para quienes tienen responsabilidad sobre otros y ejercen una autoridad sobre los demás, padres de familia, educadores, sacerdotes, autoridades, etc.

¡El testimonio! Aquí se encuentra el verdadero desafío que se pide al hombre de hoy para ser creíble. No se pide hoy grandes «maestros», sino más bien «testigos» válidos, en la realidad del tejido familiar, eclesial, cultural y social […]. Hoy nos viene desde muchas partes la invitación a que seamos creíbles y a que demos testimonio con la vida de aquello en que creemos […].

Jesús dijo varias veces a sus discípulos que fueran a anunciar la paz y se sentaran a la mesa con los otros en nombre de la paz, compartiendo los bienes. Aquí se encuentra el núcleo esencial del testimonio cristiano, que tiene como raíz el compartir con los pobres nuestros propios recursos, pensando que somos hijos del mismo Padre y tenemos derecho a alimentarnos de las mismas cosas, fruto del amor de Dios. Y sobre esto seremos juzgados un día: sobre cómo hemos tratado a los pobres, a los necesitados, a los olvidados, a los marginados, a los prófugos, a todos los que han sido golpeados por las injusticias y se ven obligados a languidecer en la pobreza más obscura.

Alrededor nuestro siempre hay personas marginadas por los demás, personas que sufren y otras que tienen necesidad, basta abrir los ojos, ver la realidad que nos rodea con una mirada atenta y más profunda y dejar que el corazón se dilate por los demás; de eso forma nuestra vida será un ejemplo que atrae e impacta por las “pequeñas – grandes acciones”.

P. Salvador Murguía sdb

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Retos ante la vida

Retos

La vida siempre es vida y hay que vivirla en plenitud, es decir aprender a realizarse como persona en ella y llegar a ser feliz, creo que para eso nos creó Dios, para la “Felicidad”. El reto es vivir con pasión cada momento y experiencia, y los problemas y dificultades que se tienen o se encuentran no tienen que ser impedimentos. En este sentido, siempre ha habido y existirán siempre personas que vivan la vida con pasión y en forma virtuosa y que llegan a profundos niveles y a grandes aventuras nunca imaginadas.

Hoy te hablaré de una mujer que supo vivir con pasión, Elisabeth Arrighi Leseur:

Elisabeth Arrighi LeseurElisabeth Arrighi Leseur nació en París en el 1866, hija de una adinerada familia francesa. Cuando era pequeña tuvo hepatitis, enfermedad que marcó toda su existencia.
En 1887, conoció al médico Félix Leseur (1861-1950), también nacido en una rica familia y católica; pero poco antes de casarse el 31 de julio de 1889, Elisabeth descubrió que Félix había dejado de ser católico practicante. El Dr. Félix Leseur se hizo conocido más tarde como materialista y colaborador de periódicos anticlericales en París.

Rica porque así era su familia y así fue con su matrimonio, Elisabeth formaba parte de un grupo social cultivado, educado y generalmente antireligioso. El vínculo matrimonial era fuerte, aunque oscurecido por la falta de hijos y por su desacuerdo religioso creciente, pues el su esposo, el Doctor, hizo todo lo que pudo para extinguir la fe de su esposa.

Sin embargo, los ataques de su marido contra el cristianismo y la religión, fortalecieron a Elisabeth que a los 32 años de edad tuvo una conversión religiosa y desde ese momento en adelante, consideró como su principal tarea rezar por la conversión de su marido, permaneciendo paciente ante los constantes ataques sobre su fe.

Enferma como estaba se dedicó a trabajar en proyectos de caridad para las familias pobres y fundó algunas actividades caritativas; pues la caridad era el principio que organizaba todos su ascetismo. Escribiendo cartas ayudaba a infinidad de personas a vivir su vida y fortaleciendo sus corazones espiritualmente; y de todo esto su marido desconoció durante muchos años su vasta correspondencia espiritual. Y mientras ella se preocupaba con mayor intensidad por los “pobres”, su salud se deterioraba también intensamente y le restringía en su capacidad de responder a esta preocupación.

Desde 1907 se vio forzada a llevar una vida sedentaria, recibiendo a visitantes y dirigiendo su casa desde un sillón. Murió de un cáncer generalizado en mayo de 1914.
Después de su muerte, su marido encontró una nota dirigida a él en la que ella profetizaba sobre su conversión y que posiblemente se convertiría en sacerdote. Para librarse de esas “supersticiones”, el Dr. Félix fue al santuario de Lourdes queriendo exponer los relatos de las curaciones allí como falsos. En la gruta de Lourdes, sin embargo, él vivió también momentos de conversión personal a Dios. Pero fue hasta el 1919 cuando consideró la posibilidad de hacerse sacerdote después de analizar a fondo lo vivido y escrito por su esposa. Y después de un proceso de formación recibió la ordenación sacerdotal en 1923. El Padre Leseur pasó la mayor parte de sus restantes 27 años de vida hablando públicamente sobre los escritos espirituales de su esposa.

P. Salvador Murguía sdb