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Sabiduría que da vida

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Ante cualquier cambio de gobierno en cualquier parte y país del mundo, personas con sabiduría comprobada en su vida, han dejado muy clara su identidad de creyentes; lo han hecho tanto santos como Madre Teresa, Don Bosco, Francisco de Sales y tantos que no son santos que han logrado penetrar cualquier barrera y muro porque sostienen otros puntos de referencia de sus vidas otros criterios de trabajo. Hay criterios y puntos de referencia que no pueden cambiar: la defensa de la vida, de las personas, la educación, los derechos humanos, las necesidades básica elementales para vivir, la evangelización como civilización del amor, la libertad; pero sobre todo las personas, especialmente los más pobres y desfavorecidos de cualquier sistema o gobierno.

Uno de los encuentros más interesantes de la madre Teresa de Calcuta fue el que mantuvo con el emperador etíope Hailé Selassié pocos meses antes del golpe de Estado que acabaría por deponerle. La pequeña hermana estaba avisada de que no debía hacerse demasiadas ilusiones, dado que ya eran muchas las organizaciones religiosas y sociales que habían intentado inútilmente trabajar en Etiopía, y no tardó mucho en comprender que la decisión correspondía al emperador y sólo a él. La audiencia estuvo precedida por una conversación con el chambelán de palacio, que se desarrolló en estos términos: «¿Qué es lo que espera de nuestro gobierno?» «Nada -respondió la madre Teresa-; he venido sólo a ofrecer a mis hermanas para que trabajen entre los pobres y los que sufren.» «¿Qué harán las hermanas?» «Nos entregaremos con todo lo que somos a servir a los más pobres entre los pobres.» «¿De qué títulos disponen?» «Intentamos entregar amor y compasión a aquellos que no son amados ni deseados.» «Veo que su enfoque es completamente distinto. Usted predica a la gente, ¿intenta acaso convertirla?» «Nuestros actos de amor hablan al pobre que sufre del amor que Dios siente por él».

Cuando, finalmente, la madre Teresa fue conducida a la presencia del emperador, le esperaba una sorpresa. Selassié pronunció unas pocas palabras: «He oído hablar de su trabajo. Me hace muy feliz que esté aquí. Sí, que sus hermanas vengan también a Etiopía».