vida

Sentido de lo que hacemos

Sentido VidaLa convicción de un creyente es clara, la vida es un regalo de Dios. Todo ser humano está llamado a decidir qué va a hacer con ella, cómo va a dotarla de significado. Y el sentido de la vida no se aprende en los libros, se aprende por ensayo y por error, viviendo. La fe en Dios no aparta del mundo ni es ajena a los quehaceres concretos de los hombres. Creer en Dios es vivir la vida como un don que hay que hacer rendir al máximo, como algo valioso que deber ser protegido y cuidado. No sólo la propia vida es valiosa, todas las formas de vida lo son.

Lo que de verdad importa es el sentido que das a tu vida mediante el trabajo y la actitud con la que la vives y con la forma en que haces tu trabajo; quiere decir que mucho cuenta si amas lo que haces.

Cualquier persona tiene como denominador común el deseo y la búsqueda de la felicidad. La felicidad absoluta solo se encontrará al final del camino pero desde ahora se va construyendo en lo que se hace y en la forma como se hace y vive cada momento. Y nuestra fe de creyentes nos enseña que la felicidad completa solamente la alcanzaremos en el cielo, es decir gozando en la presencia de quien nos ha creado amorosamente. Pero mientras tanto, a lo largo de la vida, cada episodio de nuestro libro vital puede estar escrito con alegría o con amargura, y eso sí depende de nosotros. Porque “depende de la actitud”, lo dice Victor Küppers; y depende del “sentido de la vida”, lo señala Viktor Frankl.

Encontrar sentido a nuestros días y a nuestro trabajo es lo que nos da vigor para levantarnos cada mañana, es lo que llena de ilusiones cada cosa que hacemos durante el día y es lo que nos sostiene en los momentos difíciles y llenos de problemas; el sentido llena de esperanza el horizonte de una persona.

El asunto es estudiar en tu interior quién o qué cosa le da sentido a lo que haces y eso reflejará tu convicción.

Mons. Salvador Murguía sdb

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Estar a la espera

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La espera no es una actitud muy común. No se suele pensar con mucha simpatía en la espera. De hecho, la mayor parte de la gente piensa que la espera es una pérdida de tiempo…; quizás porque la cultura que nos ha tocado vivir dice «¡Vamos, muévete!, ¡haz algo! ¡Demuestra que eres capaz de actuar! ¡No te quedes sentado ahí, esperando!»

Sin embargo, esperar es una actitud enormemente radical en la vida. La espera en la vida es confiar en que sucederá algo que supera con mucho nuestra imaginación. Es abandonar el control de nuestro futuro y dejar que sea Dios que actúe y quien determine nuestra vida. No entendemos porqué siempre queremos ser los protagonistas y no caemos en la cuenta que somos criaturas y fuimos creados por Dios.

Esperar es vivir con la convicción de que Dios nos va formando con su amor divino y no con nuestros temores y miedos. La vida espiritual es una vida en la que estamos a la espera, activamente presentes en el momento actual, esperando la novedad que acontecerá, novedad que va más allá de nuestra propia imaginación o previsión. Esta actitud, ciertamente, es muy radical en la vida en este mundo preocupado en controlar los acontecimientos.

P. Salvador Murguía sdb