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Una súper clase

Estas recomendaciones te ayudarán a mejorar la participación de los alumnos y crear un ambiente positivo para el aprendizaje y la disciplina. 

Recomendación 1: Crea una comunidad.

COMUNIDAD: En antiguo latín comoine[m] significaba ‘conjuntamente’, ‘en común’. Communis (en latín arcaico commonis) es palabra compuesta de com + munis que significa ‘corresponsable’, ‘cooperante’, ‘que colabora a realizar una tarea’. Munis, mune significa en latín ‘servicial’, ‘cumplidor de su deber’.

La relación que queremos entonces, es que nuestros estudiantes encuentren en nosotros, sus maestros, lazos y vínculos afectivos positivos que les permitan comprometerse en la clase creando comunidad. Debemos buscar el espacio para generar este propósito, desde el principio de año, puede hacerse después, pero será más complicado y tomará más tiempo. Para crear una comunidad, lo más importante es construir relaciones de afecto. Que el estudiante sienta que es querido y respetado.

Tengo dos ideas que te ayudarán a construir relaciones efectivas la primera es saludar en la puerta y la segunda es conocer al estudiante. SALUDA A TUS ESTUDIANTES EN LA PUERTA: así como debemos darle importancia a las clases de los primeros días del año, de la misma manera debemos mirar al encuentro del primer momento antes de la clase. Ese encuentro de -buenos días –  puede ser el único contacto que tengas con ese estudiante en el día. Pero te permitirá generar una conexión importante que se va cultivando.

Como dice Rebecca Alber, profesora de educación en línea de la Universidad de Stanford:  Cuando hay afecto en el aire, habrá muchos menos problemas de conducta. 

Otra idea es CONOCER AL ESTUDIANTE (y que él también sepa algo de ti): generalmente deben pasar de una a dos semanas para saber todos los nombres de nuestros alumnos, y existen variedad de actividades para lograrlo. Adicionalmente conocer el perfil del grupo, gustos e intereses, si es posible, conocer intereses particulares y tenerlo en cuenta en momentos puntuales, por ejemplo, a mí me ha funcionado saber intereses particulares para poder planear las clases, también, preguntar por actividades extracurriculares-¿cómo te fue en el recital de piano o en el partido de fútbol que dijiste ayer?-  En este sentido, permitir que sepan un poco de nosotros, de nuestra formación y gustos. Es fundamental llamar al alumno por su nombre y que este tratamiento se  dé forma respetuosa, sin apodos. Yo recomiendo ser afectivos pero no pasarnos, a menos que se de en un ambiente cordial pero en casos excepcionales con algún propósito. De igual manera exigir, en la misma dinámica de respeto que nos llamen como  esté permitido en la escuela, preferiblemente. (También evitar los apodos y los tratos de extrema confianza sin que no generen comunidad).

Recomendación 2: Crea un ambiente seguro, agradable y disciplinado en la clase

EL ENTORNO FÍSICO ADECUADO: el ambiente condiciona. Un ambiente agradable invita al aprendizaje, al orden y la disciplina. garantizar una buena iluminación, condiciones adecuadas para realizar las actividades, son unas de las características que debería tener perfectamente un ambiente adecuado de trabajo. Que el salón de clases se encuentre limpio y sin olores molestos.

PÍDELES A LOS ESTUDIANTES QUE DISEÑEN TU CLASE. Invítalos a participar en la decoración y ubicación de los escritorios. Prueba cosas diferentes y escúchalos.

En palabras de Alber:  Mover los pupitres y probar diferentes configuraciones de las mesas también puede crear un entorno más agradable que sea más apto para la colaboración. El aprendizaje social y emocional enfatiza el aprendizaje cooperativo centrado en el alumno…

Esto puede hacer que la clase sea un poco ruidosa, pero ayuda a crear una comunidad de estudiantes mucho más rápidamente que si se organizan los escritorios en filas mirando hacia el frente de la clase.

Recomendación 3: Incluye a los alumnos en la elaboración de reglas, normas, rutinas y consecuencias.

La mejor manera de comprometer a un estudiante con el cumplimiento de un norma es que él mismo sea capaz de construirla, así como establecer y respetar sus consecuencias. En este orden de ideas, el maestro es un facilitador y guía que orienta el diálogo en la adecuada construcción de acuerdos que faciliten la convivencia en la clase. Este momento es importante porque todos deben participar. Dar responsabilidades a los estudiantes los empodera y les recuerda el control que deben tener de sus acciones.

Hacer reglas puntuales y en la menor cantidad posible… Hacer cinco me suena bien, cinco o tres reglas básicas, que tengan consecuencias puntuales y que en la medida que avanza la clase se pueden ir incorporando otras. Recordemos que por más reglas que tengamos, no garantizamos que sea mejor el comportamiento grupal. En este caso, unas pocas reglas, bien claras, puede ayudar a enfocar al grupo dejándoles ver con claridad lo permitido y  lo que no. El mejor momento de construir reglas en una clase es al inicio del curso, es fundamental que los estudiantes sepan qué esperar y que se espera de ellos. Más adelante estaré desarrollando este tema en un post solo para reglas de la clase.

Recomendación 4: Crea una variedad de canales de comunicación.

Ofrece a tus estudiantes la posibilidad de comunicarse contigo a través de canales diversos. Esto con el ánimo de llegar a todos ellos y que lleguen a ti por la vía que tenga más confianza y seguridad por ejemplo:

  • Anima a los alumnos a comunicarse contigo por Internet.
  • Intenta estar disponible en diferentes momentos del día.
  • Coloca un buzón de sugerencias en tu escritorio para que los alumnos puedan dejar notas anónimas.
  • Pídeles a los alumnos que entreguen diarios de proyectos o cuadernos semanales.

Por otro lado establece también canales de comunicación entre ellos.  En este sentido cito a Rebecca Alber:

 Los alumnos crecen emocional y socialmente cuando comparten sus ideas y su intelecto con los demás estudiantes. Como maestros, explícitamente debemos dedicarle a esto la mayor cantidad de tiempo posible.

Finalmente también nos recomienda:

En cuanto a los grupos de estudiantes, procura mezclarlos con frecuencia para que no se formen “camarillas”. Si rotas constantemente los grupos y los pares, en poco tiempo todos los alumnos habrán compartido alguna actividad con los demás estudiantes, y las conexiones serán visibles. Finalmente, cuando estés hablando con toda la clase, usa frases que sean alentadoras en lugar de acusatorias, negativas o desalentadoras. Como maestros, continuamente debemos modelar las conductas —y el lenguaje— que deseamos ver en nuestros alumnos.

Recomendación 5: Siempre sé tranquilo, justo y coherente.

Un maestro desesperado transmite descontrol. Muéstrate tranquilo y dinámico, pensando con calma antes de actuar pero con la agilidad de no quedarte en el camino. Si logras un balance entre las emociones lograras trasmitir ese mismo balance a tus estudiantes. Crea vínculos desde el corazón. Que tus estudiantes te perciban como una persona justa  y coherente con lo que dice y hace.

Aquí una recomendación de Edutopia… Mi súper revista virtual:

Tranquilidad: Siempre ten una conducta tranquila y firme, incluso si la cabeza y el corazón te dicen que actúes de otra manera. (Nunca respondas a la furia, el sarcasmo o el enojo de un alumno con la misma emoción.) ¡Usa tu capacidad de actuación que todos aprendemos como maestros! Y cuando sientas que te hierve la sangre, recuerda esto: los niños no confían en los maestros reactivos y, por lo general, no los respetan. El miedo nunca debe ser el gran motivador en nuestras clases.

Como seres humanos, no caemos bien a todos y no todos nos caen bien por decirlo de alguna manera. Sin embargo, debemos ser justos y no caer en preferencias.

 Para asegurarte de que eres justo, recuerda hacer lo siguiente:

  • Evita llamar o escoger a los mismos alumnos una y otra vez.
  • Reconoce ante la clase que se ha hecho una excepción (para un estudiante, otro período de clase o un grupo) y, si es posible, explica por qué.
  • Mantén una línea firme entre las reglas y las rutinas. Las reglas traen consigo consecuencias, mientras que las rutinas tienen recordatorios.

Tomo algunos aspectos de forma literal porque explican muy bien la idea, como por ejemplo:

Coherencia: Si tienes un día con altibajos, mantén el curso y no cambies la agenda de ese día o la estructura de la clase. Esto ayuda a que los niños se sientan seguros.

Finalmente y para mí lo más importante: Modelar la conducta positiva. Somos el ejemplo, como bien decía al inicio, si quieres una clase ordenada y tranquila, llénate de la tranquilidad y orden que tanto esperas. Tendrás la clase que quieres, en la medida que lo puedas ejemplificar con tus acciones a tus estudiantes en cada momento.