padres de familia

Programar la vida

familiapaseo

Los padres de familia en cada momento son observados por los hijos y sus acciones pasan a ser modelos de comportamientos para ellos en toda su vida; esta es la importancia de su presencia constante en la vida familiar y de su constante reflexión sobre su modo de ser padres en familia.

La vida de los hijos se programa en la de sus padres y pasa a ser formativa toda su vida y cada momento de ella hasta en los momentos d descanso y vacaciones.

Los papás van educando a sus hijos al conseguir un hobby o un pasatiempo tranquilo, como la lectura, la escritura, la jardinería, la cocina, restaurar o arreglar algo en casa. Los fines de semana, al procurar levantarse de la cama respetando los ritmos naturales del sueño, en lugar de poner el despertador hasta para las rutinas de entretenimiento, así como no llevar el reloj encima y consultarlo a cada rato. Preparar una comida para poder sentarse con tranquilidad, saborearla y agradeciendo al que la elaboró. Disfrutar de la conversación con los demás, si se come con otras personas, o de la paz que puede dar el comer solo. En paseos y vacaciones, procurar bajar el ritmo; no intentar ver y visitar cuanto se nos ofrece. Limitar la lista de cosas pendientes; tomarse el tiempo necesario para las personas y actividades con las que se disfruta. Visitar a familiares y amigos, acompañar a los enfermos, compartir con los hijos y darles todo el tiempo que necesiten.

Todo ayuda a crecer, hasta el reconocer que los límites, la finitud, la imposibilidad son parte necesaria e indivisible de la vida, ayudan a crecer, a discernir, a madurar, a reflexionar, a mirar más allá del horizonte del propio ombligo.

También el aprender a templar el corazón y los sentidos, el renunciar a eventos y cosas, ni les empobrece y menos les hace daño y en cambio sí hace crecer y estar disponibles para pensar en los demás y ser más libres a padres e hijos.

P. Salvador Murguía sdb

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30 consejos para padres

PadresApurados

1) Los primeros años de la vida son importantes. Es en este período en que se construyen las estructuras fundamentes de la persona.

2) Los niños son personas con carácter, temperamento, deseos, cambios de humor, precisamente como ustedes. Dejen que sus hijos también alguna vez estallen de rabia.

3) Los niños imitan lo que ustedes hacen. Nunca harán lo que les ordenen. Sobre todo, no les den sermones. Los niños aprenden tan solo lo que viven.

4) Los dos padres deben tener la misma idea de educación. Esto no significa que deben hacer lo mismo o aparecer como un muro de hormigón.

5) No entren en conflicto con sus hijos. Cada vez que entran en conflicto con sus hijos, ustedes ya perdieron. En Familia

6) Sean pacientes. Inclusive con ustedes

mismos. Nadie ha dicho jamás que es fácil ser papá o una mamá.

7) Los padres no son los únicos educadores: existe también la sociedad en que los hijos están sumergidos.

8) Digan “no”. De esta manera, sus hijos sabrán que ustedes los protegen también de sus errores. Enséñenles a sus hijos que no pueden tenerlo todo y de inmediato. Por tanto, es prudente usar con cautela el sistema de favorecer: los niños deben aprender a manejar las frustraciones, porque la vida del adulto está repleta de eso. Es totalmente absurdo partir del principio de que el niño estará en capacidad de enfrentarlas cuando sea más grande; en efecto, ¿Qué hay de mágico en el crecimiento que pueda brindar una capacidad, que debería revelarse desde los primeros años de la vida?

9) Reserven tiempo para reír y diviértanse juntos. Vivan sus valores dentro de la dicha. Si ustedes todo el día hacen la moral a sus hijos, les nacerán las ganas de salir corriendo.

10) Intercambien regalos con ellos.

11) Aprendan a relativizar los problemas, pero resuélvanlos.

12) Acojan en la casa a los amigos de sus hijos.

13) El aliciente, el dar valor, es el aspecto más importante en la práctica de la educación del niño. Es tan importante que la falta de eso puede considerarse causa fundamental en ciertas anomalías  del comportamiento. Un niño que se comporta mal es un niño desalentado.

14) Permitan a sus hijos no tener la misma opinión que ustedes y, sobre todo, escúchenlos realmente. Hace parte de nuestro prejuicio común sobre los niños, pretender entender lo que ellos quieren decir sin escucharlos realmente. Los hijos tienen una diferente perspectiva y a menudo soluciones inteligentes a proponer. Nuestro orgullo nos impide escucharlos. ¡Cuántas veces pudiéramos aprovechar su sensibilidad, si los tratáramos como iguales y los escucháramos realmente!

15) Resalten los lados positivos de sus hijos. Los niños no siempre son conscientes de eso. Los cumplidos les gustan a todos, también a sus hijos.

16) Permítanles tomar parte en las decisiones de la familia. Expliquen bien los motivos de las elecciones de ustedes. Contesten a sus “porqués”.

17) Mantengan su palabra. Sean coherentes. Aténganse a las decisiones tomadas. No prometan ni amenacen al azar.

18) Reconozcan sus propios errores y pidan disculpas. Tengan el valor de ser imperfectos y permitan a sus hijos que también lo sean.

19) Jueguen con sus hijos.

20) Cuando tengan que hacer un “discurso serio” con sus hijos, esperen que estén en posición horizontal. Nunca lo hagan cuando están en posición vertical.

21) Recuerden que cada niño es único. No existe la educación al plural.

22) Algunos verbos no tienen el modo imperativo. No pueden decir: “Estudia!”, “¡Ordena!”, “¡Reza!” y esperar que funcione.

23) Expliquen a sus hijos lo que ustedes sienten. Recuerden cómo eran ustedes a la edad de ellos.

24) Ayúdenles a ser fuertes y a reponerse cuando las cosas van mal.

25) Acojan el reto de la televisión. La televisión no es tan peligrosa por lo que hace sino por lo que no nos permite hacer.

26) No sean sobreprotectores. Busquen las ocasiones justas para retirarse y permitir a sus hijos que pongan a prueba su fuerza y sus capacidades.

27) Un niño humillado no aprende nada. Eliminen la crítica y minimicen los errores. Resaltando constantemente los errores nosotros desalentamos a nuestros hijos, cuando al contrario, debemos recordarnos que no podemos construir sobre la debilidad sino solamente sobre la fortaleza.

28) No juzguen a los otros padres viendo a sus hijos y no compitan por los hijos con parientes y amigos.

29) Crean en ellos el gusto por la lectura.

30) Cuéntenles   la   historia   de   Jesús.

Por: P. Bruno Ferrero sdb