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Educar adolescentes

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La adolescencia es una etapa complicada del desarrollo de las personas donde se producen importantes cambios físicos, psíquicos y sociales. Esta etapa supone el tránsito de la niñez a la vida adulta con todo lo que esto implica. El adolescente tiene que enfrentarse a tres duelos: el duelo por la pérdida del cuerpo de niño, el duelo por la pérdida de la identidad infantil y el duelo por la pérdida de la relación con los padres de la infancia.  Esto le lleva a  padecer desequilibrios e inestabilidad extremos que son inevitables y necesarios para establecer su identidad como adulto. Es un periodo de contradicciones, confuso, ambivalente y doloroso, caracterizado por fricciones con el medio familiar y social.

¿Qué suponen los cambios que se producen en esta etapa?

Los cambios llevan a una nueva relación con el mundo y a una búsqueda de identidad que aún no tiene. Esto provoca una necesidad de rebelarse contra el mundo adulto, siente que se está controlando su mundo interno y su crecimiento. El adolescente está harto de consejos, que percibe como intentos de control, necesita tener sus experiencias y comunicarlas, pero no quiere, no le gusta y no acepta que sus experiencias sean criticadas, calificadas, ni confrontadas. Cuando interpretan control, se rebelan contra ello, llevando a cabo la conducta contraria como un intento extremo de reafirmarse.

10 Eficaces consejos para educar al adolescente

Para las familias la tarea de educar a los adolescentes puede resultar complicada y agotadora. Es lógico sentirse agotado y desesperado al tratar de educar a un adolescente ya que no es nada fácil.Para los padres esta etapa es difícil, han de aprender a tratar al niño como adulto y son conscientes de que aún no está preparado.

  1. Dale libertad con límites. Los adolescentes necesitan libertad para reafirmarse y llegar a ser, pero no están preparados para una libertad completa. Apórtale una libertad controlada, un término medio entre la libertad total y el control intenso.
  2. Fomenta su autonomía y responsabilidad. Deja que haga cosas por si mismo, es importante que aprendan a desenvolverse de manera autónoma y que comprendan que son los responsables de sus actos.
  3. Crea un clima de confianza y dialogo. Los adolescentes necesitan hablar y expresarse, dejar salir su identidad y expresarla. Comentar sus dudas y miedos y desahogarse de la tensión. Escúchales con calma y deja que te hablen de lo que quieran, procura no juzgar, ni censurar sus opiniones. Escucha y aconseja.
  4. Emplea la disciplina positiva. Es importante que sepan lo que pueden y no pueden hacer. Aunque les demos más libertad en determinados actos, en otros deben saber cómo comportarse, no faltar al respeto, mantener el clima familiar, etc.. Ante este tipo de conductas debemos mantener una disciplina con ellos, establece normas claras y consénsualas con ellos.
  5. Cuando se genere una lucha porque el adolescente quiera hacer algo o no hacerlo, no entres en un enfrentamientodirecto, en lugar de ello ofrécele alternativas para que elija. No sentirá el control extremo ya que puede decidir entre varias opciones y contribuirás al desarrollo de su responsabilidad. Por ejemplo, si el adolescente quiere salir pero sabemos que tiene que estudiar en lugar de negarle salir de manera directa, le ofreceremos varias alternativas como, “puedes salir un día del fin de semana pero no todos porque tienes que estudiar, elige el día que quieras salir” o “puedes salir pero sabes que tienes que hacer tus tareas, puedes elegir cuando haces las tareas y cuando sales, pero tienes que terminar todo”.
  6. Sé paciente y comprensivo con ellos ya que están pasando por una etapa complicada.
  7. Aprende a tratarles poco a poco como adultos. Es importante comprender que debemos cambiar nuestra manera de tratarles y dejar de hacerlo como si fueran niños/as. Es fundamental que lo hagamos ya que les servirá para comportarse como adultos ante determinadas personas y situaciones cuando tengan que hacerlo.
  8. Cuida su autoestima. En esta etapa se produce el desarrollo final de la identidad y personalidad, aunque irá asentándose a lo largo de la vida, es fundamental prestar especial atención a la autoestima ya que es una etapa complicada.
  9. No le impongas caminos, ayúdale a tomar decisiones. Normalmente en esta etapa están muy confundidos, ante diferentes vías o alternativas no suelen saber decidir. Cuando les imponemos, suelen hacer lo contrario en un intento de reafirmarse. Ayúdales a decidir pero no les impongas, haz que sientan apoyo pero no imposición.
  10. Deja que se exprese. Están formando su identidad y necesitan expresarla.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

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Programar la vida

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Los padres de familia en cada momento son observados por los hijos y sus acciones pasan a ser modelos de comportamientos para ellos en toda su vida; esta es la importancia de su presencia constante en la vida familiar y de su constante reflexión sobre su modo de ser padres en familia.

La vida de los hijos se programa en la de sus padres y pasa a ser formativa toda su vida y cada momento de ella hasta en los momentos d descanso y vacaciones.

Los papás van educando a sus hijos al conseguir un hobby o un pasatiempo tranquilo, como la lectura, la escritura, la jardinería, la cocina, restaurar o arreglar algo en casa. Los fines de semana, al procurar levantarse de la cama respetando los ritmos naturales del sueño, en lugar de poner el despertador hasta para las rutinas de entretenimiento, así como no llevar el reloj encima y consultarlo a cada rato. Preparar una comida para poder sentarse con tranquilidad, saborearla y agradeciendo al que la elaboró. Disfrutar de la conversación con los demás, si se come con otras personas, o de la paz que puede dar el comer solo. En paseos y vacaciones, procurar bajar el ritmo; no intentar ver y visitar cuanto se nos ofrece. Limitar la lista de cosas pendientes; tomarse el tiempo necesario para las personas y actividades con las que se disfruta. Visitar a familiares y amigos, acompañar a los enfermos, compartir con los hijos y darles todo el tiempo que necesiten.

Todo ayuda a crecer, hasta el reconocer que los límites, la finitud, la imposibilidad son parte necesaria e indivisible de la vida, ayudan a crecer, a discernir, a madurar, a reflexionar, a mirar más allá del horizonte del propio ombligo.

También el aprender a templar el corazón y los sentidos, el renunciar a eventos y cosas, ni les empobrece y menos les hace daño y en cambio sí hace crecer y estar disponibles para pensar en los demás y ser más libres a padres e hijos.

P. Salvador Murguía sdb