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Leyendas del Revo 14 Armando Barba Tabares

Nacido un 27 de abril de 1934 en el barrio de Constancia y Gómez Farías, ahí por donde tenía su tienda “Deportes Barba”, que durante muchos años surtió el uniforme de la especialidad a los alumnos del Revolución así como a los equipos deportivos.

Narra el Sr. Armando Barba Tabares que entre semana y los domingos se iba al “campito” junto con sus compañeros de juegos entre los que estaba Héctor Hernández, quien vivía a dos puertas de su casa. Identifica que había tres campos de fútbol, uno pegado al Templo o Capilla en aquel entonces de María Auxiliadora, era el más pequeño; otro por Bajío; y el del actual Colegio Anáhuac Revolución que se encontraba bardeado.

Cuenta que un domingo se fueron al campito del Colegio y se brincaron la barda, jugaba Bosco VS. Analco un partido amistoso, no se completaba el Don Bosco, faltaba un centro delantero y el Padre Sandoval les preguntó quién jugaba esa posición y todos lo señalaron a él que en ese entonces tenía unos 10 años, no traía zapatos así que un compañero que le decían “El Mexicano” se los prestó y el Padre le dijo “métete negrito”. Al medio tiempo le iba a regresar los botines a quien se los había prestado y el Padre Sandoval dirigiéndose al Mexicano, le dijo “hazte a un lado, el negrito vale mucho” y el Sr. Barba siguió jugando el partido al final del cual el Padre le dijo “negro” te espero para entrenar el miércoles en el campo “chico” a las 2 de la tarde.

Comenta el Sr. Barba que no se presentó a los entrenamientos, que él salía de la escuela a la 1 y que se le iba el tiempo en muchas cosas y nunca se acordó de ir a entrenar. Durante dos meses el Padre Juan Ignacio lo buscó, preguntó por él a dos personajes del Oratorio: Gilberto Gutiérrez “El Coco” y Jesús Gutiérrez “La Chiva” pero nadie sabía quién era. Pasaron dos meses y Él siguió asistiendo a misa dominical, a la salida se formaba para recibir la taza de atole con su bolillo, atole que se preparaba en un cazo y las tazas llegaban en un costal y en otro el ansiado bolillo tradición del Oratorio,
hasta que un día al finalizar la misa mientras el Padre Sandoval rezaba y recogía las limosnas lo identificó, lo tomó del brazo, se lo llevó por todo el templo mientras continuaba rezando, sus hermanos estaban azorados pensando que habría hecho.

Diantre de “negro” por qué no viniste a entrenar, le soltó el Salesiano a la vez que le decía a sus familiares, déjemelo ya a almorzar, después de un mueble que estaba en la sacristía sacó zapatos de fútbol y uniforme de ahí al campo a jugar. Su posición era de centro delantero, narra que sus compañeros en la delantera eran Benjamín Estrada, Aurelio “Güeyo”, Alberto “La Flaca Santoyo” y Salvador Cardona. En el equipo también recuerda al Ing. Fernando Meza y al “Lagañas”. Con emoción cuando le preguntó que si fueron campeones, me dice sí, que ese equipo del Bosco siempre lo fué, sus rivales máximos eran el Oro y el Sutaj de este último indica que alineaba a Chava Reyes, al “Tigre” Sepúlveda, Mellone Gutiérrez, Horacio Enríquez, Chavira, Elías Vázquez, equipo del Sutaj que luego fué comprado por el Guadalajara. Me dice con orgullo que en una temporada anotó 60 goles y por ello el Padre Sandoval le regaló una medalla.

A los 16 años va al Oro ya que su profesión de zapatero le hizo conocer a Don Luis Rodríguez también del negocio del calzado y uno de los empresarios del club de la calle de Gigantes, ésto con el disgusto del Padre Sandoval, había mucho pique con el Oro, aquellos les gritaban “atoleros” a los del Bosco, éstos a su vez les decían los “huevos de Don Felipe” a los áureos. No pudo debutar por “lángaro” ya que se fué a echar un partido al Atenas con unos amigos, ahí lo lesionaron de una rodilla y lo dieron de baja.

Continuó inmerso en el fútbol, pasó al Cines, un agente de ventas de calzado, quien también fungía de visor de jugadores, que venía de León a traer producto a la Zapatería Lucerna lo contactó, a los 22 años lo invitaron a ir a León durante 15 días a prueba, por $500 por semana más hospedaje y comida. Dice riendo que no aguantó ni un día, se regresó a fuerzas con su hermano y este a su vez lo volvió a llevar ya que tenía que presentarse un martes. Hizo fútbol, el entrenador era José Ché Gómez, al término del entrenamiento le extendieron el contrato para jugar en Primera División, no requirió los 15 días pactados, debutó en un juego de homenaje al Entrenador Antonio López Herranz contra Irapuato de extremo izquierdo, ya que la posición de centro delantero era de Etcheverry, tuvo de compañeros a la “Tota” Carvajal, Luis Luna, “Mulo” Gutiérrez entre otros.

Estuvo una temporada con los Panzas Verdes y luego pasó al Zacatepec de Don Nacho Trelles donde jugó dos temporadas, en un juego en Puente de Ixtla, de homenaje a Carlos “Nene” Piña, jugador del Zacatepec campeón en 1957, después de anotar un gol fue empujado, se dislocó tres costillas, le dieron mes y medio de reposo, por lo que decidió volver a la casa familiar, regresando a Guadalajara, a retomar el negocio de la familia: la fabricación de calzado, sin despedirse de Don Nacho Trelles quien era su entrenador.

Dedicado primero al negocio de hacer calzado y después a atender su tienda de deportes. Durante diversos lapsos dirigió equipos del Oratorio, desde Reservas hasta Infantiles. Perteneció además al grupo de Cooperadores “Padre Juan Ignacio Sandoval”.

Esta es una breve sinopsis de quien aún habla emocionado de sus días en el Oratorio del Padre Nacho a quien le reconoce una sencillez y una humildad que arrastraba a todos con el ejemplo, conserva entre sus recuerdos fotografías del Sacerdote y de su equipo el Don Bosco, remata en la conversación: “siempre fuimos Campeones”.

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161 años de la muerte de Domingo Savio

Domingo Savio

Recordar a Santo Domingo Savio, en este año especial que la Iglesia dedica a los jóvenes es muy importante y significativo, porque no fue solamente un modelo y un ejemplo para sus compañeros del Oratorio de Valdocco, sino que también se convierte en una especie de maestro en los caminos de Dios, como lo vio Don Bosco en el sueño de Lanzo de 1876.

Esta verdad viene de la confirmación de que los Beatos, los Venerables y los siervos de Dios, hicieron suyos los propósitos de Domingo Savio, basta recordar a Laura Vicuña, Ceferino Namuncurá, Giuseppe Kowlaski, Alberto Marvelli, Giuseppe Quadrio, Octavio Ortiz Arrieta.

Fuente: ANS