navidad

Ante el pesebre…

pesebreHoy vengo ante tu nacimiento
deseando acoger tu Misterio de amor.

El Altísimo se hace el “Bajísimo”,
la Omnipotencia se torna flaqueza,
la fuerza y el poder se cambian en debilidad,
la riqueza plena se despoja hasta la marginación.

Dios entra en la vida humana haciéndose niño.
Eres el Dios con nosotros, la vida compartida,
la tienda puesta entre nuestras casas.

Aspiras nuestro aire y nuestros olores,
nuestras penas y nuestras alegrías,
nuestras ansias y nuestras frustraciones.

Nos acompañas cada día y cada segundo,
estás más presente a mi vida que mi propio aliento.
No haces nada y me sostienes siempre.

Eres el estímulo de mi libertad y de mis búsquedas,
el dinamismo de mi dinamismo,
el impulso de todo lo mejor de mi vida.

Señor encarnado, Dios de la cercanía,
te adoro, te alabo y te doy gracias.

Mi corazón se alegra con tu llegada,
de de cada instante y cada día,
la llegada de tu Navidad permanente
a nuestra humanidad llagada
y a mi corazón ansioso.

Amén.

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Sonreír más y llorar menos

Sonreir Mas

Con diciembre empieza un movimiento especial suscitado mucho por la dinámica del comercio pero el fondo de las cosas es más cristiano: la espera del nacimiento del Señor Jesús. Como toda espera crea en las personas muchas emociones, tensiones también y no se diga cambios de actitud. Y los sentimientos alterados y más bien positivos se dejan ver; pero también los sentimientos por este tiempo de navidad suscitan mucha soledad, tristeza y nostalgias en muchas personas; y este tiempo es cuando más se da esto.

Es verdad que nadie va a salir a la calle a gritar a los cuatro vientos que se siente solo, que necesita de amigos, pero lo que si podemos hacer es abrir un poco más los ojos (también el corazón) y fijarnos bien en la vida del otro. De nuestros amigos, padres, compañeros de trabajo, esposos, hijos, etc., y esforzarnos por cuidarlos más, por ser más atentos, por preguntarles cómo estuvo su día, por acompañarlos, por adelantarnos y darles la palabra positiva del día.

Podemos ayudar con pequeños detalles y gestos a que este mundo sonría más y llore menos. Así en la vida, algunos han sido llamados a buscarnos y a sostenernos pero todos hemos sido llamados a amar, a entregarnos por el otro y a descubrir el increíble poder que tenemos cuando decidimos trabajar en equipo, ser parte de un grupo, formar una familia o ayudar a un amigo a levantarse.

Todos hemos vivido momentos de soledad y hoy estamos invitados a agradecer a Dios porque seguramente estamos en una mejor posición; estamos más fuertes y también tenemos el don de ayudar a otros a que no se sientan abandonados.