Jóvenes

Soñar con esperanza

Esa es una frase que el Papa Francisco repite mucho a los jóvenes: soñar para no dejarse robar la esperanza. En este año que iniciamos la vida y las circunstancias pudieran parecernos un tanto difíciles; es la esperanza la que nos abre a nuevos caminos de creatividad, pasión, deseos de construir.
“Cada uno sueña cosas que tal vez nunca van a suceder, pero es hermoso soñarlas, desearlas, lo que nos hace grandes es buscar horizontes de esperanza: abrirnos a cosas grandes y aspirar a metas más altas.

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Retados a crecer

Pensando

Cuando los hijos, especialmente adolescentes y jóvenes, cuestionan la vida y la forma de proceder de los padres, parece que entra en crisis la estructura familiar; pero esto se vuelve más crítico cuando los hijos cuestionan la fe en la que han crecido. Desafiar las creencias religiosas, se convierte en una prueba importante para los padres. Los hijos, niños y adolescentes, son curiosos y muy perceptivos. Hacen preguntas, a veces difíciles, sobre cosas en las que nosotros nunca hemos pensado mucho o que hemos dado totalmente por supuestas como hechos sabidos.

Cuando esto sucede, nosotros, como padres y adultos, podemos tener dificultades para ofrecerles respuestas adecuadas y comprensiblemente adecuadas.

Cuando un hijo empieza a cuestionar su fe y hasta llega a afirmar que la está perdiendo, siempre es un tema serio, pero reaccionar de forma exagerada puede “hacer salir el tiro por la culata” y únicamente alejarles más.

Las preguntas que hacen los jóvenes y adolescentes son muy típicas de su edad. Es claro que andan en “búsqueda” más que de “desafío” a la fe.

Están buscando formas concretas de hacer coincidir las creencias en las que le han crecido con lo que ellos han visto y experimentado en su propia vida.

Y se cuestionan: Si Dios existe, ¿por qué hay sufrimiento, enfermedad, crueldad, injusticia y pobreza en el mundo? Si Él es real, ¿por qué no responde directamente a mis oraciones? ¿Por qué no se da a conocer más fácilmente?

Estas preguntas son muy comunes y probablemente todos nosotros nos las hemos preguntado en algún momento de la vida. Si el catolicismo fuera fácil, entonces todo el mundo sería católico.

¿Qué tipo de religión tendríamos si no exigiera nada de nosotros y no fuera un desafío para nosotros? Sin reto, no hay margen para el crecimiento. 

Así que lo más recomendable no es minusvalorar como una simple fase por la que pasan los hijos, pero tampoco reaccionar en forma exagerada; hay que poner cuidado, ayudar a reflexionar y orientar con respuestas sencillas y adaptadas pero no debe ser objeto de una preocupación en exceso.

Una ayuda a jóvenes y padres creyentes para explicar ¿En quién y porqué creemos en Dios? Es la ofrecida por el Papa Benedicto XVI elaboró el “Youcat”, el Catecismo de la Iglesia Católica en lenguaje adaptado a la mentalidad y comprensión de los jóvenes.

P. Salvador Murguía sdb