hijos

Apostar por la libertad

libre

No tiene autoridad quien tiene más poder, sino quien tiene algo que proponer para el camino de la vida de los demás. En este sentido, sin lugar a dudas, sin autoridad no puede haber educación. “Quien es capaz de proponerme un camino, de darme una mano para avanzar en mi vida y de mostrarmelo con su vida, es quien realmente me hace protagonista y será quien tiene verdaderamente autoridad para mí” Decía un grupo de jóvenes en la jornada mundial de la juventud ante el Papa.

La preocupación de quien es autoridad es querer que los hijos o los que formamos, vivieran en un ámbito “seguro” sin que tuvieran que ejercer y sin que tuvieran que arriesgar su propia libertad frente a aquello que se les propone; es decir, simempre queremos darles solucionados los problemas y no se les deja recorrer el camino después de haber elegido libremente y atenerse a las consecuencias de lo que decidieron. Esto es la libertad.
No debemos de ahorrarles el proceso de elegir, de caminar y de equivocarse porque estamos coartando su libertad; a lo que estamos llamdos es a estarles cerca, aconsejarles y nuevamente hacerlos que tomens su decisión después de haber reflexionado.

“Necesitamos arriesgar y apostar todo a la libertad de los hijos y de los alumnos. Ellos pueden juzgar lo que les decimos, ellos tienen un corazón que está bien hecho. Si tienen los criterios suficientes para hacerlo debemos confiar en ellos. Debemos apostar por que aprendan a recorrer los caminos de la libertad”.

P. Salvador Murguía sdb

Persona predilecta

predileccion

El amor de los padres por sus hijos -al igual que el amor conyugal- exige “predilección”, es decir, una constante demostración de que el otro es único e importante para uno. La exclusividad quiere decir hechos y tiempos precisos para cada hijo. Hay cantidad de ejemplos edificantes nacidos de la experiencia de formar familia que vivimos todos los dias.

Es hermoso ver la grande creatividad que pueden tener los padres de familia para expresar esto; como cuando el día del santo o el cumpleaños de cada hijo, el niño festejado puede disponer el menú de la comida y elegir comer lo que más le guste. Eso lo hará sentir especial ese día. También cuando un papá invita a comer a solas -sin mamá ni hermanos- al hijo que está de cumpleaños. El mismo niño se encarga de elegir el restaurante al que irán; y ahí, en la intimidad de esa comida, pueden conversar y cultivar la confianza y la amistad.

Una mamá con varios hijos cuenta que aunque sería más fácil llevar a comprar zapatos a varios hijos a la vez, se da el tiempo de salir al menos una vez por semestre con cada hijo. Vitrinean con calma, y compran los zapatos sin prisa. Así va conociendo los gustos de cada uno y permitiéndoles que sientan que tienen derecho a tener gustos propios.

Un papá explica que ha destinado una pared completa del primer piso a fotos de sus hijos. Ellos saben así, concretamente, que su vida es muy importante para ellos. Este mismo papá cuenta que en su dormitorio tiene enmarcados dibujos de los niños y carpetas donde guarda las libretas de notas, los diplomas, alguna carta, cualquier recuerdo de cada hijo. Con el tiempo, ellos mismos meten en la carpeta algo que consideran valioso de guardar.

En una ocasión una madre me contaba que en una reunión de su pequeña familia de cuatro acordaron preparar en casa un lugar bien acondicionado y silencioso al fondo de la casa y lugar solitario sólo con un grande reloj, un sillón cómodo y un muro con fotos de todos ellos sonrientes y felices y era el lugar destinado para quien en la familia se mostrase un dia molesto, disgusto, altanero, caprichudo y falto de respeto, es decir esos sentimientos que desestabilizan el ambiente familiar y se le sugería, por votación rápida y en forma amable, se fuera por una hora completa a estar en silencio; la medida era pareja para todos y era en completo silencio.

P. Salvador Murguía sdb