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Faltas de respeto

Respeto

El respeto es una actitud que promueve unas interacciones saludables y simétricas. El respeto es básico como modulador de las relaciones humanas. Sin embargo, hoy en día, el respeto se ha convertido en una de las asignaturas pendientes de las sociedades modernas. Las faltas de respeto se convierten en un modo aceptable de comportarse entre muchos niños y jóvenes, e incluso se presumen de ellas. Es muy importante educar para el respeto y evitar las faltas de respeto en los niños.

¿Por qué los niños faltan al respeto?

Las faltas de respeto parecen haberse convertido en un modo más que aceptable de responder y de comportarse. Vivimos en una sociedad, en la que frecuentemente se da una crisis de valores, los modelos que imitan los niños son modelos que buscan recursos fáciles y que consiguen llamar la atención a través de medios de comunicación y redes sociales.

Los niños observan estas conductas y se enmarcan en un proceso de aprendizaje social:

  • Observan las conductas.
  • Observan como esas conductas tienen resultados para los que las realizan (ya sea divertir a los demás, hacerse escuchar, tener éxito o estatus social, etc.)
  • Imitan la conducta.
  • Comprueban los resultados que obtienen con esa conducta.
  • Si los resultados son positivos incorporan las faltas de respeto a su repertorio habitual.

Cuando esto ocurre, evitar las faltas de respeto puede convertirse en un verdadero reto para familias y educadores.

Tratarles con respeto para educar para el respeto

El proceso de aprendizaje de las faltas de respeto, se agrava cuando los modelos que los niños tienen en casa, siguen la tendencia y también llevan a cabo faltas de respeto.

A menudo, sin ser apenas conscientes de ellos, los adultos también faltamos al respeto a los niños, gritos, contestaciones, y demás faltas de respeto. Añadiendo nuestra influencia a la de los modelos de los medios de comunicación y redes sociales.

Podemos pensar que como educadores tenemos derecho a hacerlo, pero cuando lo hacemos solo les enseñamos un modo de comportarse aceptado y efectivo.

El primer paso para evitar las faltas de respeto en los niños es analizar nuestra conducta y comenzar a tratarles con respeto, de este modo les ofrecemos un modelo alternativo.

 

Pautas para ejercer el respeto y educar en el respeto.

  • El respeto parte por el respeto a uno mismo. No debemos confundir el respeto a los niños con un estilo educativo sobreprotector o negligente. Los niños necesitan respeto, pero necesitan límites y normas. Se trata de ejercer una disciplina positiva desde el respeto.
  • Ponte a la altura del niño cuando hables con él, aunque sea para reñirle. Podemos explicarle lo que hace mal, pero nunca faltarle al respeto, ponernos a su altura, muestra empatía y respeto.
  • En ningún momento critiques al niño, o le ridiculices. Puedes criticar su conducta y explicar porque no te gusta, pero no ridiculizar.
  • Evita motes, insultos hacia el niño, todo eso son faltas de respeto.
  • Escúchale cuando hable y no te burles de lo que diga, le enseñaras como debe escuchar.
  • Evita faltar al respeto a otras personas de tu ambiente.

© 2017 Educar para el respeto. Celia Rodríguez Ruiz

Enseñar a gestionar las emociones

Gestionar Emociones

Las emociones forman parte de las personas, no podemos separarnos de nuestras emociones. Las emociones aparecen por algo, cumplen una función muy importante para nuestra adaptación y supervivencia. Incluso las emociones, que comúnmente llamamos emociones negativas tienen también una función y aparecen como reacción a situaciones de nuestro entorno. Sin embargo, tendemos a reprimir las emociones que asociamos a estados negativos, y reprimirlas puede hacer que el malestar asociado aumente. La educación emocional ha de partir de enseñarles a gestionar las emociones, y no a reprimirlas.

¿Qué pasa si reprimimos las emociones negativas?

Tradicionalmente, las emociones negativas han tenido muy mala reputación y expresarlas ha estado socialmente mal visto. En numerosas ocasiones se les ha dicho a los niños y niñas: “no llores, estás más feo/a cuando lloras”, “no te enfades”, etc.

Parece que las emociones negativas tienen que reprimirse, que han de ocultarse, ya que son vistas como algo malo que causa malestar. Sin embargo, al reprimir las emociones negativas no mitigamos el malestar, al contrario, a veces podemos incrementarlo.

Las emociones, incluso las que se conocen como emociones negativas, cumplen una función y son algo natural. El enfado es nuestra reacción ante algo que no nos gusta, y nos sirve para responder ante lo que no nos gusta,  el miedo es la respuesta a una amenaza, y nos sirve para protegernos del peligro, y la tristeza es la reacción a algo que nos hace daño, que nos duele, y nos ayuda a reflexionar y pedir ayuda. El problema de las emociones negativas ocurre cuando provocan reacciones ante situaciones que no son tales,  que no son ni peligrosas, ni dolorosas, o cuando su reacción es demasiado intensa, frecuente o prolongada en el tiempo.

Cuando reprimimos una emoción negativa, conseguimos que esta se intensifique y no se gestione de manera adecuada, queda dentro y con el tiempo puede hacer que se intensifiquen o generalicen emociones similares. Cuando esto ocurre las emociones nos controlan a nosotros, en lugar de nosotros a ellos.

La importancia de enseñar a los niños y niñas a gestionar las emociones.

Es muy importante enseñar a los niños y niñas a gestionar sus emociones desde un primer momento. La gestión de las emociones no debe confundirse con la represión de las mismas.

  • Cuando reprimimos una emoción, la negamos, nos la negamos a nosotros mismos. La rechazamos y la tapamos. Sin embargo, aunque intentemos hacer esto, permanece en nuestro interior y deja una huella en nuestro inconsciente.
  • Cuando gestionamos una emoción, la identificamos adecuadamente, la aceptamos y la dejamos pasar con calma, pero controlando nuestra conducta. No podemos decidir nuestra emoción, pero si nuestras conductas. Cuando las gestionamos dejamos que la emoción cumpla su función y se disipe.

Consejos para enseñar a los niños y niñas a gestionar las emociones.

  • Ayúdales a identificar y reconocer sus emociones. Es muy importante poner nombre a las emociones y reconocer las señales asociadas a cada emoción.
  • No les presiones para que repriman sus emociones, en lugar de decirles no llores, o no te enfades, prueba con estos mensajes: “Es normal que te enfades, yo también me enfadaría sí…” “No pasa nada si estas enfadado….” “Es lógico que estés triste, todo el mundo está triste a veces”, “Con un poco de tiempo se te pasará”, etc.
  • Educa con tu ejemplo y no reprimas tus emociones.

Celia Rodríguez Ruiz 

Psicóloga y Pedagoga