educación

Ser persona

cumplirTodos sabemos que cada ser humano es “único” e “irrepetible”, pero al momento de las acciones, no caemos en la cuenta, pues la sociedad actual basada en el rendimiento solo premia las fortalezas y no acepta las debilidades, y por tanto dificulta la expresión personal de cada quien: desde que el niño nace se le presiona para lograr objetivos con expectativas que menoscaban su desarrollo personal.

“Tendríamos que preguntarnos por qué no aceptamos al niño tal y como es. Todos los niños, sin excepción, quieren auto-desarrollarse y muchos padres tienen miedos existenciales de que su hijo en el futuro no consiga objetivos dentro de esta sociedad”.

Así lo dice un famoso científico y pediatra suizo Remo H. Largo y agrega:

“Lo que hacen es empujar al niño, presionarlo… y eso no sirve de nada, lo único que se consigue es hacer que se sienta infeliz. Si a un niño le damos menos alimentos de los que necesita, crecerá menos, pero si lo sobrealimentamos no va a crecer más, lo único que conseguiremos es que engorde. Eso ocurre exactamente igual con todas nuestras capacidades o potencialidades”.

El resultado de educar a los hijos para que encajen en una sociedad y en un sistema económico orientados al rendimiento y a la competitividad, lamenta el pediatra, es que cada vez haya más niños y adolescentes frustrados y con síndrome de “burnout” -agotamiento extremo- y siempre están cansados.

Nuestra sociedad y nuestro sistema económico solo quieren aprovechar nuestras fortalezas, estamos en una especie de competencia constante en el lugar de trabajo, en la pareja, en la escuela, y así no se pueden vivir las propias debilidades porque no pueden ser aceptadas.

“Durante cientos de miles de años, aclara éste pediatra, los seres humanos vivían en pequeñas comunidades. Ahora, la cultura actual nos está haciendo vivir exclusivamente con personas conocidas y por eso ya no podemos vivir nuestra individualidad”.

Una de dos: o se revierte la situación hacia una comunidad más colaboradora y solidaria, o la sociedad enfermará, porque para educar a un niño es necesaria toda la familia, todo el ambiente y no sólo una o dos personas.

En el futuro, tendremos que volver a la familia y a la comunidad.

P. Salvador Murguia sdb

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176 años del inicio de la obra educativa de los Salesianos

DB Aniversario

Los Salesianos celebran mañana, Día de la Inmaculada, 176 años del inicio de su obra educativa y pastoral de la mano de Don Bosco. Ese de 1841 el fundador de los Salesianos conoció en la sacristía del templo San Francisco de Asís de Turín a su primer alumno, un joven huérfano y analfabeto de 16 años, Bartolomé Garelli. Ese encuentro constituyó el inicio de la Pía Sociedad de San Francisco de Sales, centrada en una profunda devoción a la Virgen y una pedagogía para sacar de la calle a los niños más necesitados enseñándoles “sin golpes y con amor”.

Don Bosco se preparaba para celebrar la misa de la Inmaculada cuando vio cómo el sacristán de la iglesia de San Francisco de Asís de Turín golpeaba a un joven porque no sabía ayudar en misa. Don Bosco se conmovió y atendió al chico después de la misa, surgiendo una amistad gracias a una simple frase: “¿Sabes silbar?”

El fundador de los Salesianos empezó con Bartolomé Garelli una nueva pedagogía educativa que sigue vigente hoy en día: no con golpes, sino con amor. Después de la misa rezaron juntos un ‘Avemaría’ y terminada la ‘primera lección’, Don Bosco le hace prometer que volvería el domingo siguiente con otros amigos. El joven cumple lo prometido y regresa una semana después con una decena de jóvenes de unos 15 años, casi todos albañiles como él.

El santo de los jóvenes conquistó a su primer alumno gracias a su cercanía y lo ganó para siempre. Ese momento, el 8 de diciembre de 1841, marca el inicio de la Congregación Salesiana y del Sistema Preventivo de Don Bosco, una pedagogía de la enseñanza en la que se pretende sacar a los jóvenes más necesitados de las calles y enseñarles un oficio.

La devoción al Corazón Inmaculado de María siempre estuvo presente en la vida de Don Bosco, antes incluso de que el Papa Pío IX proclamara el dogma de la Inmaculada en 1854. Tanto era así que quiso honrar a la Virgen que soñó a los 9 años con dos títulos que tenían que ver con su carisma y su misión con los jóvenes más desfavorecidos: Inmaculada y Auxiliadora.

En sus Memorias Biográficas, Don Bosco recuerda que “todas las bendiciones que nos han llovido del cielo son fruto del ‘avemaría’ rezada con fervor y recta intención junto con el joven Bartolomé Garelli” y precisamente un 8 de diciembre de 1885 el fundador de los Salesianos manifestó que “de todo somos deudores a María porque todas nuestras cosas más grandes tuvieron principio y cumplimiento el Día de la Inmaculada”.

 

Publicado por: misionessalesianas.org