educación

Talentos

Examen

Hay cartas que da gusto leer y que se guardan en el corazón y hasta en el papel porque cuando se vuelven a leer se reviven los sentimientos internos, los recuerdo más profundos y se calienta el corazón.

Un director de una escuela en Singapur colgó afuera del colegio una carta en vista a los inminentes exámenes de los chicos; no estaba dirigida a los alumnos sino a sus padres.
El texto de la carta era este:

“Queridos papás:
Los exámenes de sus hijos están por empezar, sé que esperan que a sus hijos les vaya bien. Pero, por favor, recuerden que entre los estudiantes que se sentarán a hacer los exámenes existe un artista que no entiende de matemáticas, un empresario a quien no le interesa la historia, un músico cuyas calificaciones en química no le importarán, existe una deportista cuyo entrenamiento es más importante que la física.
Si sus hijos salen bien, ¡estupendo!, pero si no, por favor no los priven de su confianza y su dignidad. Díganles que no pasa nada, que sólo es un examen.
Harán cosas mucho más grandes en su vida. Díganles que no importa qué calificaciones saquen, los amarán de la misma manera sin juzgarlos.
Compórtense así por favor. Y cuando lo hagan, admiren a sus hijos cómo conquistan el mundo.
Un examen o una mala calificación no les podrán quitar sus sueños y su talento.
Por favor, no piensen que los médicos e ingenieros son las únicas personas felices en el mundo.
Cordiales saludos, el director”.

Es verdad que son importantes las calificaciones pero el talento supera cualquier calificación y dura toda la vida; las calificaciones las pone el maestro y el talento es un don personal a desarrollar en la vida; porque cada uno de nosotros, con su personas y sus cualidades, es una contribución irrenunciable a la historia del mundo. Si no que lo digan grandes hombres como Winston Churchill, Albert Einstein u otros que pasaron por la experiencia de no haber aprobado alguna materia o reprobar un curso.

Insisto hay cartas que se leen y se disfrutan porque reflejan tanto; como esta que refleja el concepto de educación y las expectativas del director para cada muchacho y el profundo respeto por la persona y por sus límites y lo más bello el discernimiento en cada uno de ellos de sus talentos.

P. Salvador Murguía sdb

Anuncios

Ser persona

cumplirTodos sabemos que cada ser humano es “único” e “irrepetible”, pero al momento de las acciones, no caemos en la cuenta, pues la sociedad actual basada en el rendimiento solo premia las fortalezas y no acepta las debilidades, y por tanto dificulta la expresión personal de cada quien: desde que el niño nace se le presiona para lograr objetivos con expectativas que menoscaban su desarrollo personal.

“Tendríamos que preguntarnos por qué no aceptamos al niño tal y como es. Todos los niños, sin excepción, quieren auto-desarrollarse y muchos padres tienen miedos existenciales de que su hijo en el futuro no consiga objetivos dentro de esta sociedad”.

Así lo dice un famoso científico y pediatra suizo Remo H. Largo y agrega:

“Lo que hacen es empujar al niño, presionarlo… y eso no sirve de nada, lo único que se consigue es hacer que se sienta infeliz. Si a un niño le damos menos alimentos de los que necesita, crecerá menos, pero si lo sobrealimentamos no va a crecer más, lo único que conseguiremos es que engorde. Eso ocurre exactamente igual con todas nuestras capacidades o potencialidades”.

El resultado de educar a los hijos para que encajen en una sociedad y en un sistema económico orientados al rendimiento y a la competitividad, lamenta el pediatra, es que cada vez haya más niños y adolescentes frustrados y con síndrome de “burnout” -agotamiento extremo- y siempre están cansados.

Nuestra sociedad y nuestro sistema económico solo quieren aprovechar nuestras fortalezas, estamos en una especie de competencia constante en el lugar de trabajo, en la pareja, en la escuela, y así no se pueden vivir las propias debilidades porque no pueden ser aceptadas.

“Durante cientos de miles de años, aclara éste pediatra, los seres humanos vivían en pequeñas comunidades. Ahora, la cultura actual nos está haciendo vivir exclusivamente con personas conocidas y por eso ya no podemos vivir nuestra individualidad”.

Una de dos: o se revierte la situación hacia una comunidad más colaboradora y solidaria, o la sociedad enfermará, porque para educar a un niño es necesaria toda la familia, todo el ambiente y no sólo una o dos personas.

En el futuro, tendremos que volver a la familia y a la comunidad.

P. Salvador Murguia sdb