educación

El miedo a los exámenes

Estudiando

10 Ideas para enseñar a enfrentarse a los exámenes

Los exámenes son la manera de evaluar los conocimientos y destrezas académicas de los niños y niñas. Para muchos niños los exámenes son sólo una prueba que ocurre como parte de su aprendizaje. Pero para otros niños y niñas los exámenes suponen un proceso de estrés y ansiedad que hace que se paralicen y que rindan menos.

En estos casos podemos hablar de un miedo a los exámenes, que se produce porque los pequeños anticipan consecuencias y temen consecuencias negativas. Es fundamental prestar atención al miedo a los exámenes y enseñar a los niños y niñas a enfrentarse a ellos. Los estados de tensión y ansiedad que provoca este miedo son perjudiciales para el rendimiento académico y salud de los pequeños.

Enseñarles estrategias para afrontar el miedo a los exámenes y poder hacer frente a los mismos sin estrés y ansiedad no sólo contribuirá a mejorar su rendimiento académico, sino que les dotara de habilidades y competencias para enfrentarse a pruebas cuando sean adultos y manejarlas con éxito.

¿Por qué se produce el miedo a los exámenes?

El miedo a los exámenes se produce porque tenemos la capacidad de imaginar y anticipar el futuro. Los niños y niñas desarrollan esta capacidad, las experiencias y vivencias anteriores les aportan una información y con esa información interpretan y anticipan lo que puede ocurrir. El miedo aparece cuando la escena imaginada es negativa, la visualización de la situación en la mente es exagerada y las consecuencias extremadamente trágicas.

Es fundamental trabajar las anticipaciones de los pequeños, hacerles creer en sus capacidades y competencias y enseñarles que las situaciones reales no son tan negativas.

Signos que nos indican la existencia de la fobia

El miedo, los nervios, la ansiedad ante un examen, provoca un estado de malestar en los niños y niñas, que consume su energía y puede llevar a manifestar con malestar físico y cambios en el comportamiento. La forma de manifestarse la ansiedad puede variar, lo principales signos son:

  • Pensamientos negativos del tipo me quedaré en blanco, no seré capaz de aprobar, es muy complicado, etc.
  • Síntomas físicos, como palpitaciones, sudoración, problemas digestivos, insomnio, vómitos, dolores de cabeza, etc.
  • Cambios de comportamiento como irritación y enfado sin motivo, nerviosismo extremo, etc.

NiñoExamen

10 Ideas para ayudar a los niños y niñas a superar el miedo a los exámenes.

  1. Hazle que exprese los pensamientos que son la base de la ansiedad y ayúdale a comprender que no son reales.
  2. Exprésale pensamientos positivos y haz que ellos también los expresen en voz alta como: soy capaz de hacerlo. Si ellos notan que tú crees en su capacidad, ellos también creerán.
  3. Enséñale técnicas de relajación. Ayúdale a reconocer los signos que anticipan a la ansiedad y guíale para que ponga en práctica la relajación en ese momento.
  4. Simula con ellos situaciones de examen. Puedes practicar haciendo un examen real o pidiendo que imagine la situación, mientras le vas comentando las características de la misma (llega el día del examen, estas sentado con el papel delante, te reparten el examen, vas a leerlo….) y anímale a que practique las técnicas de relajación en estas simulaciones.
  5. Trabaja los hábitos de estudio. El desarrollo de estos hábitos le hará ir bien preparado a los exámenes y estar seguro de su capacidad.
  6. Haz que se cuestione las situaciones, esto le ayudara a interpretarlas de otro modo y quitar el valor negativo. La incertidumbre de no saber qué va a pasar nos hace imaginar cosas negativas, cuestionar la situación nos ayuda a acabar con la incertidumbre y contribuye a una interpretación positiva (por ejemplo ¿qué va a ocurrir? ¿Cuáles pueden ser las preguntas? ¿Cuántas preguntas tendrá? ¿Cuál será el nivel de dificultad? ¿Cómo lo tengo preparado? ¿Responderé todo? ¿Cuáles serán mis sensaciones durante el examen? ¿Qué pasara si no me sale bien? ¿Qué puedo hacer entonces?).
  7. Cuida la alimentación, el sueño y la salud del niño/a para que vaya con energía al examen.
  8. Enséñale a relajarse antes del examen, el día de la prueba procura un ambiente relajado.  Ayúdale a seguir un proceso para hacer el examen, puedes darle pautas como: primero leer bien el examen, después escoger las preguntas que sabemos responder bien, seguir con las preguntas más complicadas y finalmente repasar con detalle.
  9. No te centres solo en los resultados del examen, valora el proceso. Es importante que los pequeños entiendan todo el proceso de aprendizaje y no se centren solo en el examen.
  10. Si el pequeño ha trabajado y no obtiene el rendimiento deseado, habla con él, ayúdale a averiguar lo que puede hacer para que no vuelva a ocurrir y transmítele confianza.

 

Celia Rodríguez Ruiz

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A largo plazo

Granjero

Invertir a largo plazo es un lenguaje de la economía, pero se aplica también a la educación porque se invierte y los resultados se dan a largos plazos; como suele decirse, que es “el tiempo que dará la razón de lo que hoy estamos trabajando”. Por eso, cualquier decisión que hoy se toma, es necesario reflexionar su repercusiones en el futuro; cada semilla que hoy siembras puede ser un grande árbol el día de mañana; si no, que lo digan los papás y los educadores que tienen años de experiencia viviendo esto. Un ejemplo iluminará esto.

“Un granjero escocés pobre de apellido Fleming, un día mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí, encontró hundido hasta la cintura a un muchacho que gritaba aterrado, y esforzándose por liberarse en el estiércol húmedo y negro.

El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte. Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble, elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho al que el granjero Fleming había ayudado.

“Yo quiero recompensarlo”, dijo el noble. “Usted salvó la vida de mi hijo”.

“No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice”, contestó el granjero escocés.

En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la cabaña.

“¿Es su hijo?” preguntó el noble.
“Sí”, contestó el granjero orgullosamente.

Le propongo hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que nosotros dos estaremos orgullosos”.

Y el granjero aceptó. El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y, a su tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary’s Hospital en Londres. Siguió creciendo hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano estaba enfermo de pulmonía. ¿Qué fué lo que salvo su vida esta vez? La penicilina.

¿El nombre del noble? Sr Randolph Churchill. ¿El nombre de su hijo? El conocido Sir Winston Churchill”.

P. Salvador Murguía sdb