Don Bosco

Estar con ellos

PatioLos educadores fueron donde el mismo Don Bosco para quejarse de que los jóvenes no los escuchaban y ya no sabían cómo comportarse con ellos, Don Bosco solía repetirles: “¡Vayan a la llave de agua!”. En efecto, había y existe todavía una llave de agua a mitad del patio de Valdocco, alrededor del cual los jóvenes se empujaban para beber o tomar un poco durante el desayuno.

El educador, mezclándose en una fila y estando en medio de los jóvenes, podía escuchar sus conversaciones, conocer sus intereses. Sugería el padre de los jóvenes que el educador debe ser menos duro, estar con ellos para comprenderlos y “endulzar” su vida diaria.

El patio siempre ha sido el lugar privilegiado en el sistema preventivo de Don Bosco como lo es la clase, la iglesia, las habitaciones y el comedor. Solía decir que en el patio y a la hora de las comidas se conoce la personalidad de los muchachos. Don Bosco, teorizó muy poco su Sistema Preventivo, tan sólo escribió, al final de su vida, una carta fechada el 10 de mayo de 1884 desde Roma en el que expresaba su pensamiento pedagógico. Él en su escrito soñaba con darles a los jóvenes una formación familiar y por esto trabajó toda su vida.

Estar en el patio con los muchachos expresa para Don Bosco

“la familiaridad, la cercanía que produce el afecto y el afecto que genera la confianza. Esto es lo que abre los corazones de los jóvenes… “Y ellos, los jóvenes, se sienten bien y se vuelven obedientes a las órdenes de alguien que están seguros que les ama”.

Es verdad que padres y educadores trabajan mucho, dedican su vida a los hijos, pero no es suficiente. Es necesario que “no solo se ame a los muchachos, sino que sepan que son amados”. Y para esto es necesario que los jóvenes sientan que sus papás y educadores quieren aquello que ellos desean, que se adapten a sus gustos, y a partir de esto, los jóvenes empiezan a descubrir que se les ama.

No es suficiente estar en el patio. Lo que los jóvenes quieren son personas “significativas” para sus vidas; que hagan su trabajo, como papás, como maestros y como directores, pero que empezando por compartir sus juegos y adatarse a su mentalidad, sepan ser padres, hermanos, amigos y socios y hasta confidentes.

Mons. Salvador Murguía sdb

Anuncios

Tarea del corazón

Educacion CasaLa educación es la tarea más importante que reciben los padres, y que no consiste solo en pagarle los estudios o en darles más cosas sino en conducirle en el crecimiento como persona.

Es más, lo más importante no es que acaben sabiendo cosas que le hagan ganar dinero ni tampoco que sean famosos. Lo crucial es que lleguen a ser personas, maduras y de bien. Don Bosco decía que cualquier muchacho que entrara en su casa tenía que saber que empezaba a formarse para ser un “Buen Cristiano y un honrado ciudadano”. Que no es poco.

Es importante que como padres se conozca: su temperamento, su carácter, qué cosas le mueven a obrar bien, sus sentimientos, sus emociones, qué hechos exteriores le han afectado, qué le preocupa de la familia o de la escuela…

¿ Y cuántas horas al día es necesario hablar con el pequeño para recabar todos esos datos? No es cuestión de cantidad sino de calidad, aunque es evidente que no dar nada de tiempo a los hijos no es la vía correcta. Sin embargo, pueden servirte como referencia algunos criterios:

  • Nunca te acuestes sin haber visto la cara de tu hijo y despedirlo y hasta dalre la bendición o pedirle que salude y bese a su mamá.
  • Observa bien al hijo cuando llega a la casa: su indumentaria, su olor y su forma de comportarse y saludar son indicadores importantes para conocerlo.
  • Advierte si hay un cambio de comportamiento en él y ahora es más agresivo, apático, hipersensible…
  • No desperdicies ocasiones: aprovecha los momentos en que tiene encargos en la familia para hablar con él.
  • No permitas que esté mucho tiempo “solo” encerrado en su habitación y con las redes sociales de su teléfono celular. Empújalo a tratar a los amigos reales.
  • Involúcralo en actividades de ayuda a otras personas: en el barrio, donde viven, en la escuela…
  • Si eres una persona de fe, es lógico que tus hijos sean el motivo por el cual intensificas tu oración por ellos: háblale a Dios de ellos y que Dios te hable de ellos a ti. No sólo pide por ellos: también da gracias, pide perdón por tus faltas y errores como padre o como madre.

Lo más importante es estar con tus hijos, hablar con ellos y que ellos platiquen contigo. No que noten tu autoridad o tu control, sino que noten tu cercanía y tu amor por ellos.

Mons. Salvador Murguía sdb