Don Bosco

Historia de la educación salesiana

DB Muchachos

Las Escuelas Salesianas tienen su origen en la misión de Don Bosco con los jóvenes de Turín en el siglo XIX. Su preocupación fue, desde el principio, la educación y promoción integral de los jóvenes: ‘buenos cristianos y honrados ciudadanos’, le gustaba decir.

En el conjunto de actividades que pone en marcha para esta misión, pronto sobresalen los talleres y las escuelas nocturnas, origen de nuestras actuales escuelas y centros de formación profesional.

Mazzarello

Su deseo por ampliar su misión es secundado al poco tiempo por María Mazzarello, que asume, comparte y enriquece el estilo de Don Bosco, fundando nuevas escuelas y actividades en favor de las jóvenes.

Hoy los colegios salesianos son una realidad amplia y rica, que pretende ser fiel a la misión y al estilo educativo que sus fundadores pretendieron impulsar.

 

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Estar con ellos

PatioLos educadores fueron donde el mismo Don Bosco para quejarse de que los jóvenes no los escuchaban y ya no sabían cómo comportarse con ellos, Don Bosco solía repetirles: “¡Vayan a la llave de agua!”. En efecto, había y existe todavía una llave de agua a mitad del patio de Valdocco, alrededor del cual los jóvenes se empujaban para beber o tomar un poco durante el desayuno.

El educador, mezclándose en una fila y estando en medio de los jóvenes, podía escuchar sus conversaciones, conocer sus intereses. Sugería el padre de los jóvenes que el educador debe ser menos duro, estar con ellos para comprenderlos y “endulzar” su vida diaria.

El patio siempre ha sido el lugar privilegiado en el sistema preventivo de Don Bosco como lo es la clase, la iglesia, las habitaciones y el comedor. Solía decir que en el patio y a la hora de las comidas se conoce la personalidad de los muchachos. Don Bosco, teorizó muy poco su Sistema Preventivo, tan sólo escribió, al final de su vida, una carta fechada el 10 de mayo de 1884 desde Roma en el que expresaba su pensamiento pedagógico. Él en su escrito soñaba con darles a los jóvenes una formación familiar y por esto trabajó toda su vida.

Estar en el patio con los muchachos expresa para Don Bosco

“la familiaridad, la cercanía que produce el afecto y el afecto que genera la confianza. Esto es lo que abre los corazones de los jóvenes… “Y ellos, los jóvenes, se sienten bien y se vuelven obedientes a las órdenes de alguien que están seguros que les ama”.

Es verdad que padres y educadores trabajan mucho, dedican su vida a los hijos, pero no es suficiente. Es necesario que “no solo se ame a los muchachos, sino que sepan que son amados”. Y para esto es necesario que los jóvenes sientan que sus papás y educadores quieren aquello que ellos desean, que se adapten a sus gustos, y a partir de esto, los jóvenes empiezan a descubrir que se les ama.

No es suficiente estar en el patio. Lo que los jóvenes quieren son personas “significativas” para sus vidas; que hagan su trabajo, como papás, como maestros y como directores, pero que empezando por compartir sus juegos y adatarse a su mentalidad, sepan ser padres, hermanos, amigos y socios y hasta confidentes.

Mons. Salvador Murguía sdb