docente

Carta a un profe nuevo

Video en el que unos profesores, de Salesianos Atocha (Madrid), le escriben a un nuevo profesor sobre cómo es el colegio en el que va a trabajar. La educación salesiana vista por los propios profesores.

Docentes que impactan

Colaborativo

La docencia es una tarea en constante renovación. Necesita actualizar sus metodologías, invertir el orden, innovar. Por ello, hoy presentamos 10 sencillos pasos para estar en continuo movimiento:

1. No expliques, enseña. La diferencia entre explicar y enseñar: 

  • Explicar: consiste en un tipo de transmisión de conocimientos predominantemente unidireccional en la que el alumno mantiene una actitud preferentemente pasiva frente al aprendizaje. En muchas ocasiones aquello que un docente explica podría aprenderlo el propio alumno por sí solo o con algunas orientaciones.
  • Enseñar: consiste en un aprendizaje basado en la bidireccionalidad, en la que el alumno aprende y enseña a la vez, es decir, es capaz de aprender por sí mismo y también de sus compañeros. El docente que enseña prioriza un contenido que se basa más en la utilidad de lo que transmite que la pura información en sí misma. Sólo cuando enseñes será cuando tus alumnos podrán aprender destrezas y habilidades.

2. No copies, crea un método. Los libros de texto matan la creatividad de cualquier docente, se convierte en un peligro porque la metodología viene dada, es decir, no hay reflexión sobre cómo enseñar y, si no hay reflexión, no es posible crear algo nuevo. Para que lo entiendas mejor te lanzo la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que una editorial lance un libro de texto que será el que utilizarán los mismos alumnos de un mismo curso independientemente de su situación geográfica, personal, emocional o familiar? De ahí la importancia de dejar a un lado el libro de texto y crear tu propia forma de enseñar, aquella que tú mismo has descubierto, aquella con la que te sientes realmente cómodo, aquella en la que la metodología se adapta a tus alumnos y no los alumnos a una metodología. 

3. No enseñes sólo conceptos, enseña emociones. Eres docente, sí. Pero también te conviertes en un educador cada vez que te enfrentas a una sesión lectiva con un grupo de alumnos. Como docente te preocupas porque tus alumnos vayan adquiriendo conocimientos y habilidades, pero esta es sólo la mitad de tu trabajo. También hay que saber enseñar cuando no se está enseñando, es decir, hay que trabajar las emociones en el aula y hacerlo para que tus alumnos puedan ganar en autoconocimeto, motivación y confianza.

4. Defiende el aprendizaje cooperativo en favor la educación inclusiva. Somos sensibles a la educación inclusiva, es decir, una educación de todos y para todos, una educación en la que todos los alumnos puedan partir con las mismas oportunidades. En este sentido el aprendizaje cooperativo se convierte en una metodología de aprendizaje en la que se fomenta la ayuda mutua y la solidaridad, porque un mismo grupo trabaja para un mismo fin. Esto hace posible a los alumnos aprender desde la heterogeneidad y entre ellos mismos.

5. No gestiones el tiempo, transfórmalo. Partimos de la distinción entre la gestión del tiempo y la transformación del tiempo. Como docente te habrá pasado en multitud de ocasiones que tienes la sensación de que el tiempo de una clase se te escapa de las manos, que no consigues cumplir con los objetivos que tenías marcados en tu programación. La razón por la que te sucede es muy sencilla. No tienes tiempo porque solamente lo gestionas, es decir, no tomas decisiones que permitan cambiar ese tiempo para disponer de más tiempo. De ahí que ha llegado el momento de dejar de quejarte y tomar decisiones que te permitan dejar de perder el tiempo para transformarlo. Aquí van algunas ideas:

  • Adopta el modelo Flipped classroom o clase al revés. 
  • Enseña a partir de grupos de aprendizaje cooperativo. Con esta metodología lo que conseguirás es que tus alumnos no sólo aprendan de ti, sino entre ellos. 
  • Revisa tu programación y reduce un 25% de su contenido. Aprende a distinguir entre los importante y los esencial.
  • Trabaja por proyectos.

6. Usa las TIC como aliado, nunca como sustituto. El error más común que se ha cometido con el uso de las TIC en el aula es pensar que podrían llegar a sustituir al docente. Y no es así. Las TIC han llegado a las aulas, a la educación para hacerte mejor docente, es decir, no son el sustituto de nadie. Hay que replantearse el uso de las Nuevas Tecnologías en el aula y hacerlo con el pleno convencimiento de que son capaces de sacar lo mejor que hay en ti. 

7. Comparte lo que sabes y lo que aprendes. En un mundo en el que todos estamos interconectados, en una sociedad totalmente desgeolocalizada, ¿por qué enseñar lo que sabes sólo a un grupo de 25 alumnos de un aula? Si lo piensas bien, te darás cuenta de que se trata de una oportunidad perdida para que otras personas, otros docentes como tú aprendan la manera con la que enseñas. ¿Cómo puedes compartir tus enseñanzas y adquirir otras? Aquí van algunos ejemplos:

  • Redes sociales como Twitter
  • Grupos educativos de Facebook
  • Páginas educativas de Facebook. 
  • Comunidades de Google +
  • Los MOOC. 
  • Un Canal de Youtube.

8. Convierte el conflicto en una oportunidad. Como docente debes asumir que el conflicto es una parte inherente de cualquier proceso de aprendizaje. Y es así porque los centros educativos se fundamentan a partir de relaciones interpersonales. Por tanto, de lo que se trata es de afrontar un conflicto desde la naturalidad. ¿Cómo? A partir de la prevención, el fomento de la cultura de la paz y la no violencia y la creación de equipos de Mediación Escolar. Un docente predispuesto a ver el conflicto como una oportunidad será aquel que vea el conflicto como algo positivo porque tendrá claro que la persona está por encima del conflicto, porque tendrá claro que el diálogo está por encima de la acusación, que alcanzar acuerdos tiene mucho más valor que impartir sanciones.

9. Desaprende para seguir aprendiendo. No se puede aprender sin desaprender. Pero, ¿por qué desaprender? Debes desaprender para poder innovar. Porque desaprender no es lo contrario de aprender. Desaprender consiste en volver a plantearte aquellas cuestiones que para ti han permanecido inalterables porque las consideras inamovibles. Sólo desterrando los viejos clichés serás capaz de afrontar nuevos retos, nuevas metodologías y nuevas oportunidades para tu profesión. Aquí van cinco ejemplos:

  • Aprender cada día de tus alumnos.
  • Premiar el error.
  • Conectar la vida con los contenidos.
  • Evaluar los procesos en lugar de los resultados.
  • Convertir el aprendizaje académico en un aprendizaje social.

10. Abandona tu zona de confort e instálate en la zona de los retos. Como docente debes decidir si mantenerte en tu zona de confort u optar por la zona de los retos. En la zona de confort te espera la rutina, el conformismo y el aburrimiento que provoca no intentar nunca nada nuevo. La zona de confort se convierte en un peligro porque se transforma en un estado, en una forma de vivir tu profesión. De ahí que debas arriesgarte y optar por abandonar tu zona de confort, saltar a la zona de aprendizaje, es decir, la zona en la que debes replantearte tu nivel de satisfacción profesional. Esta zona de aprendizaje hará que entres en la zona del pánico, de los errores, fracasos, miedos, vergüenzas, críticas y envidias. Pero no te quedes mucho tiempo en esa nueva zona. Sólo cuando superes la zona del pánico podrás llegar a la zona de los retos. En esa zona tú ya no serás el mismo docente, porque las decisiones que habrás tomado en tu camino te habrán dado la conciencia que te permitirá alcanzar tus sueños y, por ende, la felicidad y realización en tu trabajo.