Dios

Reflejado en tus ojos

grafiteroCaminando por el mundo se pueden descubrir tantas cosas, pero lo más bello son las costumbres, las comidas y las tradiciones. Y caminando por las ciudades y ver a las personas y lo que hacen puede ayudar a conocerlas y comprenderlas.

Conozco dos salesianos que aprendieron en el contacto con los jóvenes, el lenguaje que ellos escriben en muros, puertas y edificios de la ciudad y que se ha dado en llamar “graffiti”. Como yo no lo sé, te presento algunas frases que son muy significativas y que se encontraban escritas caminando por ahí en muros y que se ha dado en llamar “Poesía urbana”.

Frase en la pared de una calle de Sicilia

Reflejado en tus ojos también Yo me miro bello!!!

En las paredes de una grande ciudad italiana, un día apareció este escrito, entre los muchos anónimos, a menudo de mal gusto, expuestos a la atención del público:

“Dios es la respuesta”

Evidentemente que era un creyente su autor, tal vez en busca de un nuevo método de evangelización, casi como queriendo poner un kerygma (proclamación de un mensajero de Dios) mural.

Después de unos días que duró el letrero, otra mano estrictamente anónima agregó:

“… sí, pero ¿cuál fue la pregunta?”

El primer letrero de éste pintor callejero y tal vez fuera un joven y enamorado, fue usado por otro salesiano para iniciar una conferencia ante un público cualificado, pero agregándole:

“Reflejados en los ojos De Dios también nosotros podemos ser bellos y santos”.

Y yo creo que es cierto.

P. Salvador Murguía sdb

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Llamados a la vida

BuenosDias

¿Sabes qué significa decir “Buenos Días”? Es el deseo de que hoy todo salga tan bien que las bendiciones abunden a tu alrededor y que tu corazón no deje de sonreír porque se encuentra lleno de esperanza en la vida. Pues estoy convencido, junto con el monje francés Jacques Philippe, que es un hombre que irradia alegría en su vida y esperanza en su mensaje, de que:

“Solo podemos realizarnos plenamente en la medida en que percibamos las llamadas que diariamente nos dirige la vida y consintamos en responder a ellas: llamadas a cambiar, a crecer, a madurar; a ensanchar nuestros corazones y nuestros horizontes; a salir de la estrechez de nuestro corazón y de nuestro pensamiento para aceptar la realidad de un modo más amplio y más confiado.

Estas llamadas llegan a nosotros a través de acontecimientos, del ejemplo de personas que nos impactan, de los deseos que nacen en nuestro corazón, de las peticiones que nos llegan por parte de un allegado, del contacto con la Sagrada Escritura o por otros medios. Tienen su origen último en Dios, que nos ha dado la vida, que no cesa de velar por nosotros, que, con ternura, desea conducirnos por los caminos de la existencia, y que interviene permanentemente, de un modo discreto, a menudo imperceptible pero eficaz, en la vida de cada uno de sus hijos. Esta presencia y esta acción de Dios, aunque desgraciadamente quedan ocultas a muchos, se revelan a aquellos que saben adoptar una actitud de escucha y de disponibilidad”.

P. Salvador Murguía sdb