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Querer aprender

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El aprendizaje de los niños y niñas es una cuestión que a menudo preocupa a familias y educadores. Nos interesa que aprendan y que lo hagan rápido y a menudo conseguir que aprendan puede convertirse en un verdadero reto. Aunque reforcemos sus aprendizajes y dediquemos horas a ello, a menudo nos encontramos con el fracaso académico.

Para aprender primero tienen que querer aprender, si no quieren aprender y les obligamos a ello, por mucho que insistamos o dediquemos muchas horas, difícilmente lo conseguiremos.

Porque no aprenden

El ser humano tiene una gran capacidad de aprendizaje y de desarrollo. Desde que nacemos comenzamos a aprender, nos gusta y nos interesa aprender. Si observamos a los niños y niñas pequeñas es fácil darnos cuenta de su interés por aprender y conocer cosas nuevas.

El aprendizaje es un proceso natural del ser humano, siempre estamos aprendiendo, los adultos también cuando algo nos gusta y nos interesa disfrutamos y pasamos nuestro tiempo aprendiendo.

Sin embargo, parece que las ganas de aprender se esfuman en los años escolares. Pero no es así, los niños en edad escolar también aprenden constantemente, son muy curiosos y preguntan porque quieren saber muchas cosas. Lo que no aprenden son los contenidos académicos.

Si reflexionamos un poco acerca de diferentes situaciones de aprendizaje natural seguramente nos demos cuenta de que para aprender lo primero es querer aprender, tener ganas de aprender. Los niños y niñas, a menudo, no ven interés en los contenidos académicos, saben que están obligados a aprenderlos, pero no quieren hacerlo.

Para querer aprender primero tienen que querer aprender.

Los niños no aprenden porque no quieren aprender. Los aprendizajes académicos no llaman su atención, son impuestos, no les ven el sentido. Si queremos que aprendan primero tenemos que procurar que quieran aprender, que tengan ganas de aprender.

Los sistemas educativos actuales, han desnaturalizado los procesos de aprendizaje, los niños y niñas se aburren en la escuela.

Aprender que es una actividad natural y de la que disfrutamos, se convierte en una actividad impuesta, que nos genera aburrimiento y de la que difícilmente se disfruta.

Hagamos que quieran aprender. Trucos para despertar las ganas de aprender

Podemos hacer algunas cosas para despertar sus ganas de aprender

  • Deja de imponer y organizar los aprendizajes. Debemos recurrir a organizaciones más flexibles y menos impositivas.
  • Introduce el juego y la diversión. Dejemos de pensar que aprender tiene que ser aburrido, el aprendizaje puede y debe ser divertido.
  • Deja que tengan un papel activo, que exploren, pregunten, que se desvíen si hace falta, que encuentren de este modo el interés a lo que aprenden a través de la implicación.
  • Despierta su curiosidad. De este modo querrán saber más.
  • Trata de buscar diferentes formas de enseñar que se adapten a diferentes formas de aprender.
  • Olvídate de la memorización.
  • Acerca el aprendizaje a su día a día que vean sentido a lo que aprenden, que lo vean útil para su día a día.
  • Deja que aprendan en grupos, que colaboren.
  • Deja que se equivoquen y que encuentren las causas.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

Aprender a razonar

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La capacidad de razonar es propia de las personas, por naturaleza todos los seres humanos disponemos de la habilidad para razonar, pero su desarrollo no siempre es fácil, quedándose en muchas ocasiones inaprovechada dicha habilidad.

Es fundamental aprovechar la curiosidad innata de los niños y niñas y potenciar su capacidad de razonar. Su cabeza está preparada, tienen las herramientas, pero es esencial que aprendan a usarlas.

¿Por qué es importante aprender a razonar?

El razonamiento crítico es una habilidad fundamental en todas las edades. Es una competencia que se desarrolla poco a poco, a base de práctica y ensayos que generan las conexiones neurales que facilitan la agilidad y efectividad en el razonamiento. Es por ello imprescindible fomentar este tipo de razonamiento desde un primer momento.

El desarrollo del razonamiento tiene importantes beneficios, como:

  • Habilidades críticas para resolver problemas tanto académicos, como en cualquier aspecto de sus vidas.
  • Les permite considerar y entender diferentes perspectivas.
  • Hace que piensen con claridad y que se cuestionen la información que reciben, que se hagan preguntas y quieran saber más.
  • Esencial para desarrollar un nivel más alto de destrezas cognitivas (memoria, atención, percepción, etc…).
  • Contribuye a su bienestar emocional. Las emociones vienen determinadas por nuestros pensamientos, el razonamiento crítico, nos hace pensar con claridad y evitar interpretaciones erróneas, lo cual contribuye al bienestar emocional.
  • Les dota de apertura mental. Una mente abierta capaz de adaptarse a los cambios y afrontar los retos y dificultades.

10 Pautas para desarrollar el razonamiento

Es fundamental estimular el razonamiento de los más pequeños desde una edad temprana. El desarrollo de esta habilidad desde un principio es la clave para lograr niveles más altos de razonamiento en la edad adulta.

  1. Emplea preguntas que le ayuden a razonar. Utiliza actividades del día a día y pregúntales ¿por qué? ¿Cómo? ¿Qué piensan…? ¿qué sienten…?…. debemos emplear preguntar que no se respondan con sí o un no, es importante que sean preguntas abiertas, para dar lugar a la reflexión en busca de la respuesta.
  2. Ante actividades o conflictos diarios, guíale para que razone y ayúdale a buscar alternativas.Por ejemplo, si no se quiere ir a la cama, pídele que te explique por qué no quiere, porqué cree que es importante irse a la cama pronto, y ayúdale a reflexionar alternativas del tipo que pasaría si…..
  3. Responde a sus preguntas y genera en él/ella el hábito de preguntar. Si no está seguro de algo o desconoce algo es fundamental que se lo cuestione, el hecho de formular la pregunta lleva implícito la reflexión sobre el tema.
  4. Fomenta la lectura y la comprensión del texto que se lee. Leer es básico para el desarrollo del pensamiento, al leer y comprender estamos reflexionando y al mismo tiempo entramos en un mundo diferente, con diversos puntos de vista y opiniones.
  5. Deja que tome decisiones (adecuadas a su edad), sobre cosas como la ropa que se va a poner, la comida, el momento de hacer las tareas, etc. Es importante ofrecerle varias alternativas y valorar los pros y los contras de cada opción.
  6. Enséñale a fragmentar la información que recibe en unidades más pequeñas y reflexionar sobre cada parte poco a poco. Por ejemplo, ante un texto que debe estudiar, le dividimos el texto en partes y le pedimos que poco a poco vaya analizando la información de cada parte.
  7. Cuando te pregunten cosas, ayúdale a razonar pidiéndole la respuesta…antes de responder dile ¿Tú que crees…..?
  8. Estimula su inteligencia con juegos y tareas, como crucigramas, puzles, rompe cabezas, sudokus, etc…
  9. Deja que resuelvan problemas que supongan un reto para él, pero sean adecuados a su nivel. Si no puede resolverlo se desmotivara.
  10. Ten paciencia y sirve de ejemplo, enséñale los pasos que sigues para razonar ante un problema.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

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