amor

Sembrando esperanza

AguaFuente

La vida que vivimos en cada momento y cada día se convierte en el mejor lugar donde nos podemos expresar como personas, y ahí hacer con ella maravillas. Dependerá de cada uno de nosotros el aprender a ver con otros ojos y con el corazón la vida y la realidad a nuestro alrededor y transmitir esa pasión por vivirla a fondo; además, como creyentes, el descubrir que es aquí, donde estoy, donde Dios quiere que haga maravillas, y no en otro lugar.

Carolin Tahhan Fachakh, nacida en Siria, es una religiosa salesiana, Hija de María Auxiliadora (HMA). Es la Directora de la comunidad de Damasco en Siria.
Hace unos días, el 29 de marzo, en el Departamento de Estado Americano la primera dama Melania Trump acompañada del subsecretario de Asuntos Políticos, Thomas Shannon, entregó el Premio Internacional #WomenOfCourage (Mujeres de Valor), a las Mujeres Valientes que desarrollan su misión en zonas pobres o en zonas sujetas a los peligros en el 2016. Fueron 13 las mujeres galardonadas y una de ellas fue Sor Carolin.

No es este premio ni quién se lo entrega lo que hace grande a esta hermana religiosa y a esta comunidad de salesianas, porque no es eso lo que buscan ellas; sino el sembrar el amor y la esperanza en tantos corazones indefensos y víctimas de las injusticias de los poderosos y de sus juegos de poder dañando la paz de las personas y la tranquilidad de las familias.

El mérito es su trabajó sin descanso para apoyar las necesidades de las poblaciones más vulnerables de Siria, en particular en favor de los refugiados y de los niños y niñas. Durante los intensos bombardeos alrededor de una escuela del barrio, Sor Carolin garantizaba la seguridad de niños y niñas, dando esperanza a todos, ya sean musulmanes o cristianos, incluso arriesgando su vida.

La hermana Carolin continúa con su comunidad, creando un oasis de paz y de esperanza en medio de la guerra y la destrucción y su mejor premio y satisfacción son el estar donde Dios les quiere, haciendo lo que Él, Dios quiere que hagan a los más vulnerables, las familias y los niños.

P. Salvador Murguía sdb

La frontera de nuestra vida

Amor FronteraEl Evangelio siempre ha invitado a tener corazón de frontera, sentimientos de frontera, pensamientos de frontera, actuaciones de frontera… Esto quiere decir que somos llamados a tener sentimientos hacia el otro, hacia el diferente, hacia aquél que está ahí próximo y yo puedo ir a su encuentro, hacia quien es extranjero, hacia quien sufre.

Tener corazón y pensamientos de frontera significa pensar sabiendo que hay otros que piensan diverso, que no todos tenemos una manera de pensar homogénea, uniformada. Pensamiento de frontera significa tener el valor y coraje de pensar diferente, de atreverse, de ser innovador.

Actuaciones de frontera es lo opuesto a encerrarse en sí mismo, actuar de frontera es atreverse a ir hacia el otro que requiere de mí, es ir hacia ese que está ahí y que necesita de mí. Actuaciones de frontera es la capacidad misma de implicarse con los otros, aunque sean diferentes o precisamente por ser diferentes. Más en especial si ese otro padece una situación que demanda mi atención.

Como salesianos, que creemos en el sistema preventivo como método de educación y formación, podemos leer estos desafíos como una exigente necesidad de reeducar, de reestructurar pensamientos dominantes que llevan a la exclusión o a suscitar sentimientos de odio o rechazo a lo extranjero, a lo diverso, a lo que “no es lo nuestro”.

Si recientemente se han incrementado esos discursos que buscan separar, que tratan de colocar barreras entre los pueblos, entre los diversos grupos humanos, nosotros deberíamos saber resistir y proponer. Incluso, como escribe muy bien un salesiano trabajando en la frontera que dice: seamos desobedientes ante dichas políticas y discursos.

La tolerancia no es una virtud necesariamente cristiana, lo es más la implicación ante la necesidad de los demás. Pero muchas veces no basta la implicación, es necesario además de la desobediencia, la intolerancia, esto sobre todo si lo que se está imponiendo es la exclusión y discriminación, el rechazo o la estigmatización de los otros por su condición de origen, de raza, de economía entre otras.

Estamos llamados a tener cuidado del hermano más débil, a la promoción de su persona, a la defensa de sus derechos. Esta es nuestra frontera y es la forma en que se deja ver Dios en este mundo, en el otro.

P. Salvador Murguía sdb