La perla, entre el dolor y el amor

perla

La perla es producto del dolor, resultado de la entrada de una sustancia extraña o indeseable en el interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena. La parte interna de la concha de una ostra contiene una sustancia lustrosa llamada nácar. Cuando un grano de arena penetra, las células del nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con camadas y más camadas para proteger el cuerpo indefenso de la ostra. Como resultado, la linda perla se forma.

Una ostra que no ha sido herida, de algún modo, no produce perlas; pues la perla es una herida cicatrizada.

Caminamos por la vida y al caminar nos invaden los parásitos, somos heridos de muchas maneras por las palabras de los demás: celos, odio, venganza, envidia, calumnia; es decir que el dolor que nos invade pero también tiene el poder de trasformar nuestros corazones; esas son nuestras “ostras”; pero lo bueno es que ellas, las ostras producen una preciosa perla, en el mismo lugar de la herida y del intenso dolor.

Afortunadamente hay personas que optan en su vida y eligen transformar su dolor en misericordia, perdón y amor y … se da el milagro de la curación. Así lo ha hecho Alguien que antes que nosotros sufrió la humillación, el dolor y entregó su vida por Amor a nosotros.

“Cuando el dolor nos visita, Dios está escribiendo su carta de amor sobre nosotros”

P. Salvador Murguía, sdb

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