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Pensamiento mágico del niño

Pensamiento Magico

El niño es un ser humano en desarrollo, que todavía tiene que lograr las habilidades de una persona adulta. El pensamiento del niño es diferente al pensamiento del adulto. Los niños tienen una visión especial del mundo que les rodea, una visión casi mágica donde lo real se mezcla con la fantasía. Esta visión aparece como resultado del pensamiento mágico del niño, que se rige por la emoción y les hace creer sin dudar en la existencia de seres como el ratoncito Pérez o los Reyes Magos.

El pensamiento mágico del niño

El pensamiento mágico, es un tipo de pensamiento especial que mezcla la realidad con la fantasía, y permite dar explicaciones concretas a la realidad, que pueden ser entendidas y tienen sentido para la mente del niño. Son  explicaciones y sentidos que se adaptan a su etapa y nivel cognitivo y le permiten  de esta manera entender el mundo que les rodea.

El pensamiento mágico es natural en los niños de 2 a 7 años de edad. Los niños en esta edad pasan por la etapa evolutiva que Piaget describió como Preoperacional y se caracteriza por un pensamiento simbólico, mágico, concreto y egocéntrico que da lugar a la visión fantástica del mundo. A medida que el niño madura, va evolucionando su pensamiento y superando de forma natural esta visión mágica.

¿Cómo es el pensamiento mágico?

El pensamiento mágico se caracteriza por seguir pautas de razonamiento centradas en lo concreto.

  • Se va a regir por el principio de “la parte por el todo”. Es decir una parte puede poseer las propiedades del todo al cual pertenece.
  • Además aparece la incapacidad de diferenciar la apariencia de la esencia. Así una sábana que parece un fantasma puede ser un fantasma. Tiene más valor la apariencia que la esencia.
  • Es un pensamiento que sigue conexiones asociativas, concretas de proximidad, continuidad y/o semejanza. Esto no es una relación verdadera de causa efecto, ya que no pueden abstraer pensamientos. Por ejemplo: está lloviendo porque esta mañana desee que lloviera.
  • Es un pensamiento en el que todo es posible y nada es imposible. No existen contradicciones, ni leyes, ya que no pueden comprenderlas.
  • El pensamiento está dominado por la creencia de que pensar es igual que hacer. Por ejemplo: Si pienso algo malo puede ocurrir y será culpa mía. También cuando los niños están convencidos de que sus deseos se van a cumplir por el simple hecho de desearlo.

¿Cuál es la función del pensamiento mágico en esta etapa?

El pensamiento mágico del niño, tiene una importante función. A esta edad todavía no han alcanzado la madurez mental, que les permita un pensamiento capaz de dar explicaciones abstractas al mundo que les rodea. Las dificultades para entender un mundo que les presenta caótico y azaroso hacen necesario crear una estrategia que les permita comprender y dar sentido a este mundo. Los niños crean su propia realidad paralela y segura, donde todo es posible, controlable, y de algún modo solucionable. A través de esa realidad fantástica pueden dar salida a conflictos, frustraciones, miedos y emociones.

El pensamiento mágico del niño funciona como un refugio interior que hace más llevadero el proceso de crecimiento y maduración.

¿Cómo debemos tratar el pensamiento mágico del niño?

A menudo los adultos podemos preocuparnos acerca de las fantasías y la imaginación del niño y no sabemos hasta qué punto es normal, desconociendo como podemos actuar.

  • Es un tipo de pensamiento normal entre los 2 y los 7 años, que además cumple una importante función. Esta magia les ayuda a comprender las dificultades del mundo que les rodea, por lo que no debemos privarles de este tipo de pensamiento.
  • Deberemos tener cuidado con alentar miedos, como monstruos, brujas, etc.
  • Prestar atención a la relación que hacen entre sus deseos y determinados hechos. En estos casos, les explicaremos que no tiene nada que ver, para mitigar culpas.
  • Puedes jugar con ellos y compartir parte de ese pensamiento mágico, a través de mundos inventados.
  • A medida que vayan creciendo ayúdales a separar la realidad de la fantasía.

Celia Rodríguez Ruiz