Pastoral

Creador por amor

Corazon MaderaCon una vida extraordinaria que “rompe todos los esquemas” Juan María Vianney es el Cura de Ars, el Santo Cura de Ars; y fue un hombre para los demás. Su humildad, su predicación, su discernimiento, su saber espontáneos, y su capacidad para generar el arrepentimiento de los penitentes por los males cometidos fueron proverbiales.

El Papa Juan Pablo II dijo de él:

“Me impresionaba profundamente, en particular su heroico servicio de confesonario. Este humilde sacerdote que confesaba más de diez horas al día comiendo poco y dedicando al descanso apenas unas horas, había logrado, en un difícil periodo histórico, provocar una especie de revolución espiritual en Francia y fuera de ella. Millares de personas pasaban por Ars y se arrodillaban en su confesonario”.

Él tenía, entre otras, esta bella oración de un corazón enamorado que nos ayuda a reflexionar:

“Te amo, oh mi Dios. Mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, oh infinitamente amoroso Dios, y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.

Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor.

Oh mi Dios, si mi lengua no puede decir a cada instante que te amo, por lo menos quiero que mi corazón lo repita cada vez que respiro.

Ah, dame la gracia de sufrir mientras te amo y de amarte mientras sufro, y el día que me muera no sólo amarte, sino sentir también que te amo.
Te suplico que, mientras más cerca esté de mi hora final, aumentes y perfecciones mi amor por Ti. Amén”.

Y solía decir:

“El hombre, creado por amor, no puede vivir sin amor: o ama a Dios, o ama al mundo”.

Mons. Salvador Murguía sdb

Anuncios

La principal característica

 

Fotolia_66199634_Subscription_Monthly_MIniciar el día de trabajo con actitudes y pensamientos positivos nos ayuda a tomar la vida más llena de esperanza y la Madre Teresa nos puede ayudar mucho con sus meditaciones que eran tan sencillas, pero profundamente espirituales y llenas de realismo y optimismo. Ella meditaba así:

Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida cristiana. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

“Que habite la alegría en ustedes”, dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús.

María fue la primera en recibir a Jesús y se llenó de alegría: “Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían”

Mons. Salvador Murguía sdb