Padres de Familia

En el día del niño

Group Of Children Playing In Park

El poeta Charles Péguy hablaba bellamente de “la gran aventura de la paternidad“; señalando que los padres de familia son “como grandes barcos, buques pesados de carga, nunca se pueden deslizar con rapidez… tiene toda su familia alrededor de ellos”.
Así es la vida de familia y así es el padre: el que da vida al amor y que ya no puede avanzar por sí solo, pero en todo momento se siente responsable de la felicidad de sus hijos.
Y hay que aceptar que Él, Dios, te ama más que nadie; que no te prometió días sin dolor, risa sin pena, ni días de sol sin lluvia; pero lo que sí es seguro que te dará porque te lo prometió es la fuerza para cada día, el alivio para tus lágrimas, y luz en tu camino.
A un tal Pablo de Tarso preocupado por el caminar de ese grande barco que era la Iglesia de los paganos, Dios no lo libró de sus dolores y sufrimientos; tan sólo le dijo: te es suficiente mi Gracia.
¡Felicidades!

 

Apostar por la libertad

libre

No tiene autoridad quien tiene más poder, sino quien tiene algo que proponer para el camino de la vida de los demás. En este sentido, sin lugar a dudas, sin autoridad no puede haber educación. “Quien es capaz de proponerme un camino, de darme una mano para avanzar en mi vida y de mostrarmelo con su vida, es quien realmente me hace protagonista y será quien tiene verdaderamente autoridad para mí” Decía un grupo de jóvenes en la jornada mundial de la juventud ante el Papa.

La preocupación de quien es autoridad es querer que los hijos o los que formamos, vivieran en un ámbito “seguro” sin que tuvieran que ejercer y sin que tuvieran que arriesgar su propia libertad frente a aquello que se les propone; es decir, simempre queremos darles solucionados los problemas y no se les deja recorrer el camino después de haber elegido libremente y atenerse a las consecuencias de lo que decidieron. Esto es la libertad.
No debemos de ahorrarles el proceso de elegir, de caminar y de equivocarse porque estamos coartando su libertad; a lo que estamos llamdos es a estarles cerca, aconsejarles y nuevamente hacerlos que tomens su decisión después de haber reflexionado.

“Necesitamos arriesgar y apostar todo a la libertad de los hijos y de los alumnos. Ellos pueden juzgar lo que les decimos, ellos tienen un corazón que está bien hecho. Si tienen los criterios suficientes para hacerlo debemos confiar en ellos. Debemos apostar por que aprendan a recorrer los caminos de la libertad”.

P. Salvador Murguía sdb