Jóvenes

Retados a crecer

Pensando

Cuando los hijos, especialmente adolescentes y jóvenes, cuestionan la vida y la forma de proceder de los padres, parece que entra en crisis la estructura familiar; pero esto se vuelve más crítico cuando los hijos cuestionan la fe en la que han crecido. Desafiar las creencias religiosas, se convierte en una prueba importante para los padres. Los hijos, niños y adolescentes, son curiosos y muy perceptivos. Hacen preguntas, a veces difíciles, sobre cosas en las que nosotros nunca hemos pensado mucho o que hemos dado totalmente por supuestas como hechos sabidos.

Cuando esto sucede, nosotros, como padres y adultos, podemos tener dificultades para ofrecerles respuestas adecuadas y comprensiblemente adecuadas.

Cuando un hijo empieza a cuestionar su fe y hasta llega a afirmar que la está perdiendo, siempre es un tema serio, pero reaccionar de forma exagerada puede “hacer salir el tiro por la culata” y únicamente alejarles más.

Las preguntas que hacen los jóvenes y adolescentes son muy típicas de su edad. Es claro que andan en “búsqueda” más que de “desafío” a la fe.

Están buscando formas concretas de hacer coincidir las creencias en las que le han crecido con lo que ellos han visto y experimentado en su propia vida.

Y se cuestionan: Si Dios existe, ¿por qué hay sufrimiento, enfermedad, crueldad, injusticia y pobreza en el mundo? Si Él es real, ¿por qué no responde directamente a mis oraciones? ¿Por qué no se da a conocer más fácilmente?

Estas preguntas son muy comunes y probablemente todos nosotros nos las hemos preguntado en algún momento de la vida. Si el catolicismo fuera fácil, entonces todo el mundo sería católico.

¿Qué tipo de religión tendríamos si no exigiera nada de nosotros y no fuera un desafío para nosotros? Sin reto, no hay margen para el crecimiento. 

Así que lo más recomendable no es minusvalorar como una simple fase por la que pasan los hijos, pero tampoco reaccionar en forma exagerada; hay que poner cuidado, ayudar a reflexionar y orientar con respuestas sencillas y adaptadas pero no debe ser objeto de una preocupación en exceso.

Una ayuda a jóvenes y padres creyentes para explicar ¿En quién y porqué creemos en Dios? Es la ofrecida por el Papa Benedicto XVI elaboró el “Youcat”, el Catecismo de la Iglesia Católica en lenguaje adaptado a la mentalidad y comprensión de los jóvenes.

P. Salvador Murguía sdb

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Un encuentro que transforma

JovenMisionero

Los muchachos y jóvenes de hoy, que se les llama millennials, tienen como característica la inmediatez con la que se vive la vida. El WhatsApp, el formato de programas televisivos, los vídeos de YouTube, Twitter, Instagram… lo llevan en la sangre y todo eso nos lleva a una cultura de lo inmediato, del “ya, ahora.”

Cambia el contexto, cambia el perfil de los jóvenes. No creo que cambien los valores de éstos. Tampoco sus necesidades más profundas. Lo que yo vivo y descubro cada día con mi trabajo es que los jóvenes, aunque a veces no nos lo parezca, están más vivos que nunca: quieren aprender, quieren comprometerse, quieren ser felices y ayudar a que lo sean las personas que les rodean, quieren superarse, quieren cambiar lo que no les gusta, quieren descubrir y descubrirse, quieren amar y sentirse amados.

Y con la comunicación, el joven, traspasa fronteras y acude al encuentro sintiéndose vivo y transformando su vida. Esto no es nuevo, siempre se ha dado y lo siguen viviendo los jóvenes. 

El teólogo dominico Edward Schillebeeckx lo expresó así:

“Todo comenzó con un encuentro. Unos hombres (judíos de lengua aramea y quizá también griega) entraron en contacto con Jesús de Nazaret y se quedaron con él. Aquel encuentro y todo lo sucedido en la vida y en torno a la muerte de Jesús hizo que su vida adquiriera sentido nuevo y un nuevo significado. Se sintieron renovados y comprendidos, y esta nueva identidad personal se tradujo en una solidaridad análoga con los demás, con el prójimo. El cambio de rumbo de sus vidas fue fruto de su encuentro con Jesús. No fue un resultado de su iniciativa personal, sino algo que les sobrevino desde fuera”.

P. Salvador Murguía sdb