Identidad Salesiana

Una chispa de creatividad

Chispa de Creatividad

El carisma y la misión de los salesianos es el cuidar de los jóvenes y en especial de los más pobres, niños y jóvenes y niños y niñas. Don Bosco era muy claro en esto, “que los jóvenes no sólo sean amados sino que ellos mismos se sientan amados”, que es distinto. Esta frase es realmente el corazón de lo que impulsa a los misioneros en trabajos aventurados y arriesgados en zonas de muchos peligros buscando solo a los más desprotegidos y relegados y buscando hacerles sentirse profundamente amados y respetados como personas.

Este trabajo lo realizamos 14,348 salesianos ayudados por un mundo de voluntarios adultos y jóvenes en más de 132 países del mundo en diferentes obras, pero hay intervenciones día y noche especialmente donde se trabaja en obras de beneficencia y con los niños de la calle que se encuentran en toda la América, lugares especiales como el Brasil, Bolivia, Ecuador, Perú, México; impactante es el trabajo en África donde los salesianos hacen opciones de vivir entre los muchachos, en los campos de refugiados y en zonas de guerrillas de tribus que son de “alto riesgo”. Otros lugares de Asia como Myanmar, Camboya, Tailandia, Laos … y en todos hay obras admirables y salesianos entregando sus vidas y haciéndoles sentir el amor de Dios.

Un detalle como muestra, en Lubumbashi, que es la tercera ciudad más importante de la República del Congo. En esta ciudad, según un recuento hecho en julio de 2016, los menores son niños de la calle son 1200, y más de 2.500 que están en peligro de volverse niños de la calle, son el resultado de una desintegración familiar que los manda a vivir en la calle y a vagar en busca de un pequeño trabajo y ayudar en el mantenimiento de lo que se puede llamar familia.

Un equipo de salesianos y muchachos voluntarios venidos de Europa y América ayudan teniendo un primer contacto con estos niños durante la noche que es el mejor momento después que han dejado de trabajar en la Calle. Este equipo lo coordina Eric y padre Simeón vagando por las calles cada noche, con el fin de establecer una relación de confianza. La confianza es el elemento clave para poner en marcha un proceso de superación y de formación; ya que los niños que viven en esta situación son niños que han perdido totalmente la fe en los adultos, pues en lugar de haberles dado la atención y el amor que necesitaban fueron profundamente traicionados por sus padres y relegados de una vida familiar. Así que para el salesiano no puede haber otro camino de recuperación que la confianza y ahí tendrá que ser creativo para ganarse la confianza de los muchachos. 

P. Salvador Murguía sdb

Dios quiere que seamos santos

acompanamiento

El Principito dice:

“Si quieres construir una nave, no busques a tus hombres para recolectar madera, dar órdenes y distribuir la obra, sino enséñales a anhelar el vasto e interminable mar”

Quizá el más grande éxito de Don Bosco como educador ha sido éste, inspirar en adolescentes y jóvenes, y no precisamente en los mejores de su tiempo, profundas aspiraciones para alcanzar los grandes ideales en forma apasionada.

Esto se vio claramente alcanzado con un adolescente de 14 años que hoy, 6 de mayo celebramos, Domingo Savio, que habiendo convivido sólo durante tres años, logró asimilar lo mejor de la educación y formación de Don Bosco y alcanzó la grande meta de la santidad.

En la primavera de 1855 don Bosco predicó a los jóvenes del Oratorio y les habló de santidad. En la plática desarrolló tres ideas: – Dios quiere que todos nos hagamos santos. – Es cosa relativamente fácil llegar a serlo. – Hay un gran premio en el Cielo para el que se haga santo. Domingo quedó impresionado y empezó a soñar con la santidad. En su corazón habían quedado grabadas las palabras de don Bosco: Debes hacerte santo. Tienes que ser santo. Dios lo quiere. Él, un joven flaco, débil, pálido, sin salud, no tendría fuerzas para hacerle frente a una empresa tan grande, como la santidad.

Estando Domingo sumido con estos pensamientos, llegó el día de la fiesta del Nacimiento de Juan el Bautista, era el día del onomástico de don Bosco, que como todos los años se celebraba en el Oratorio. Don Bosco, en un gesto de correspondencia por el afecto que recibía de los muchachos, les dijo: Escriban cada uno en un papelito el regalo que desea recibir de mí. Les aseguro que haré todo lo posible por concedérselo.

Las peticiones eran muy variadas. Había una -la de Domingo Savio- que era escueta. En su papelito no había más que cuatro palabras: Ayúdeme a hacerme santo. Don Bosco tomó en serio aquella petición. Llamó a Domingo y le dijo: Quiero regalarte la fórmula de la santidad. Mira: Primero: alegría: lo que perturba y quita la paz, no viene de Dios. Segundo: tus deberes de escuela y de piedad. Atiende con responsabilidad tus deberes escolares y tu entrega al estudio, y tu entrega a la piedad. Todo ello por amor al Señor y no por ambición. Tercero: hacer el bien a los demás. Ayuda siempre a tus compañeros, aunque te cueste algún sacrificio. En eso, está toda la santidad.

Acompañar y sembrar grandes ideales en el corazón de chicas y chicos es la responsabilidad de papás, de educadores y de adultos.

P. Salvador Murguía sdb