Familia

Tarea del corazón

Educacion CasaLa educación es la tarea más importante que reciben los padres, y que no consiste solo en pagarle los estudios o en darles más cosas sino en conducirle en el crecimiento como persona.

Es más, lo más importante no es que acaben sabiendo cosas que le hagan ganar dinero ni tampoco que sean famosos. Lo crucial es que lleguen a ser personas, maduras y de bien. Don Bosco decía que cualquier muchacho que entrara en su casa tenía que saber que empezaba a formarse para ser un “Buen Cristiano y un honrado ciudadano”. Que no es poco.

Es importante que como padres se conozca: su temperamento, su carácter, qué cosas le mueven a obrar bien, sus sentimientos, sus emociones, qué hechos exteriores le han afectado, qué le preocupa de la familia o de la escuela…

¿ Y cuántas horas al día es necesario hablar con el pequeño para recabar todos esos datos? No es cuestión de cantidad sino de calidad, aunque es evidente que no dar nada de tiempo a los hijos no es la vía correcta. Sin embargo, pueden servirte como referencia algunos criterios:

  • Nunca te acuestes sin haber visto la cara de tu hijo y despedirlo y hasta dalre la bendición o pedirle que salude y bese a su mamá.
  • Observa bien al hijo cuando llega a la casa: su indumentaria, su olor y su forma de comportarse y saludar son indicadores importantes para conocerlo.
  • Advierte si hay un cambio de comportamiento en él y ahora es más agresivo, apático, hipersensible…
  • No desperdicies ocasiones: aprovecha los momentos en que tiene encargos en la familia para hablar con él.
  • No permitas que esté mucho tiempo “solo” encerrado en su habitación y con las redes sociales de su teléfono celular. Empújalo a tratar a los amigos reales.
  • Involúcralo en actividades de ayuda a otras personas: en el barrio, donde viven, en la escuela…
  • Si eres una persona de fe, es lógico que tus hijos sean el motivo por el cual intensificas tu oración por ellos: háblale a Dios de ellos y que Dios te hable de ellos a ti. No sólo pide por ellos: también da gracias, pide perdón por tus faltas y errores como padre o como madre.

Lo más importante es estar con tus hijos, hablar con ellos y que ellos platiquen contigo. No que noten tu autoridad o tu control, sino que noten tu cercanía y tu amor por ellos.

Mons. Salvador Murguía sdb

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¿Hablamos lo suficiente con los hijos?

HablarHijos

Nuestros hijos son piezas frágiles que vamos forjando con nuestras reacciones y forma en que nos relacionamos con ellos, así como lo que perciben de nuestra imagen.

La forma en la que interactuamos con ellos, la manera en que nos dirigimos y nos expresamos cuando les hablamos, irá dejando huella en su vida, en su comportamiento, en sus valores, sentimientos y forma de enfrentarse a las nuevas situaciones.

El lenguaje determina la personalidad del niño, por eso es importante la forma en la que hablamos con nuestros hijos.

Muchas veces no somos conscientes de la forma en la que nos expresamos, alzamos la voz, usamos tonos despectivos, hacemos promesas que no cumplimos, criticamos y prejuzgamos, utilizamos tonos amenazantes, sin percatarnos que para ellos somos importantes, somos su ejemplo, y de que, cada vez que nos escuchan y observan, les estamos marcando un camino a seguir.

Nosotros, los adultos, debemos ser conscientes que “el lenguaje crea”; como hablemos a nuestros hijos, hablarán ellos a sus semejantes; el tono que utilicemos, utilizarán ellos con sus amigos.

Por eso, es muy importante mantener en nuestras expresiones:

  1. Un tono conciliador.
  2. Firmeza en las decisiones.
  3. Claridad en los conceptos.
  4. Lenguaje siempre positivo.

Nunca es tarde para empezar, y recuerda que el lenguaje crea; por lo tanto, recuerda la importancia de la forma de hablar con nuestros hijos.

Andrés París, pedagógo