Educación en Valores

Educar en la solución de conflictos

Colaborar

El colegio funciona como una microsociedad, con sus reglas no escritas establecidas, su sistema de relaciones, vínculos e intereses. Los niños y niñas cuando van al colegio entran en un mundo particular, en una sociedad concreta en la que tendrán que desenvolverse lo mejor que puedan.

Este núcleo social que constituye la escuela, les sirve de entrenamiento y aprendizaje social, constituyéndose como el medio y la red de situaciones donde van a desarrollar sus habilidades sociales.

Es fundamental para su bienestar emocional, que aprendan y desarrollen las estrategias que les permitan manejarse socialmente de forma adecuada. Estas habilidades van a contribuir a su bienestar actual y su éxito futuro como adultos.

Los Conflictos en el colegio

La microsociedad que se forma en las aulas, no está libre de conflictos. Toda relación/es humana, implica la existencia de una serie de conflictos. Es muy importante que los pequeños aprendan a manejar los conflictos y a solucionarlos de manera exitosa. No podemos librarles de los mismos, y tampoco es bueno hacerlo, ya que tendrán que enfrentarse a ellos a lo largo de su vida.

El conflicto es inevitable, como parte del proceso de crecimiento y desarrollo de cualquier grupo social y de la persona. Los conflictos que se generen en el aula, van a ser algo natural al grupo social que constituye el aula y al desarrollo de las personas que configuran dicho grupo social.

No debemos entenderlos como sinónimo de indisciplina, si no como un acontecimiento natural dentro de un proceso social, en el que se están desarrollando personas. Debemos aprovechar el conflicto como herramienta educadora que nos permita buscar alternativas, desarrollar el pensamiento creativo, la convivencia, y la búsqueda de soluciones enriquecedoras.

La capacidad de los niños y niñas para solucionar con éxito los conflictos, de forma constructiva, va a ser clave para su éxito social y su bienestar personal.

9 Consejos para enseñarles a solucionar conflictos.

  1. Desarrolla el pensamiento alternativo de los niños y niñas. Ayudándoles a imaginar el mayor número de soluciones para un conflicto. Para ello puedes ensayar con ejemplos de conflictos.
  2. Favorece la educación emocional. Normalmente el conflicto surge porque nos implicamos emocionalmente, es importante dotar a los niños y niñas de inteligencia emocional que les permita gestionar sus estados emocionales y les proporcione habilidades sociales.
  3. Enséñales la relación entre conducta y actitud y las diferentes actitudes y conductas que pueden tomar frente a un conflicto. Nos referimos a la forma de pensar ante un conflicto y la actitud que tomamos ante el mismo, lo que nos va a llevar a una conducta determinada.
  4. Educa para la solución no violenta de los conflictos, a través del dialogo.
  5. Muéstrales un guion de solución de conflictos del tipo:
    • Mi punto de vista:
      • calmarme para poder entender el conflicto.
      • Pensar lo que quiero
      • Expresar lo que quiero de forma asertiva para ser escuchado con atención.
    • Punto de vista de los demás.
      • Escuchar con atención a los otros implicados.
      • Reflexionar acerca de sus intereses.
    • Pensar, descubrir y crear alternativas buenas para todos.

6.       Cuida la autoestima, para que tengan fuerza para defenderse, sin agresividad de los ataques y puedan expresar sus puntos de vista en los conflictos.

7.      Desarrolla la empatía, la base para solucionar los conflictos se asienta en nuestra capacidad para pensar en los puntos de vista de los demás y no solo los propios.

8.       Enséñales con tu ejemplo. Trata de solucionar tus conflictos con la comunicación y el dialogo, nunca con gritos o agresiones de cualquier tipo.

9.      No les evites los conflictos, ni intervengas de forma directa en los mismos (a no ser que sea necesario). Sirve de guía para orientarles en la solución de los mismos.

 

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

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Educar en el pensamiento positivo

PensamientoPositivo

Pensar bien nos lleva a sentirnos bien. Los pensamientos determinan los sentimientos y las emociones. Es muy importante emplear el pensamiento positivo como clave del bienestar.

¿Cómo afectan los pensamientos a nuestras emociones?

El bienestar es un estado subjetivo, que depende de uno mismo y hace referencia al estado de ánimo y a la valoración que hace la persona de sí misma y de su vida. Ambos aspectos están interrelacionados, nuestra interpretación nos va a conducir a un estado de ánimo determinado que a su vez va a influenciar en la valoración de la situación.

La interpretación que hagamos de las situaciones, de lo que nos sucede, va a determinar nuestros sentimientos. Es decir, lo que pensemos sobre aquellos acontecimientos que nos rodean, nos va a llevar a sentirnos de una manera determinada. Y esa emoción será la que guie la conducta.

Es fundamental educar a los niños y niñas para un pensamiento positivo que contribuya a unos sentimientos y emociones positivas y que sea la base de su bienestar personal.

Influencia de los pensamientos negativos en la emoción.

Una misma situación puede ser interpretada y valorada desde diversos puntos de vista. El pensamiento que tengamos acerca de la situación determinada, va a hacer que se experimente una emoción u otra. Y a su vez esta emoción va a determinar la conducta, somos lo que sentimos. Veamos algunos ejemplos:

  • Un niño/a, que escucha un ruido extraño por la noche, puede interpretar ese ruido desde distintas perspectivas. Si piensa que algo raro ocurre y que ese ruido es provocado por alguien, experimentará miedo y su conducta será para evitar el peligro. En cambio sí interpreta el ruido como un sonido de los muebles o algo que se ha caído, no experimentará miedo y seguirá calmado.
  • Un niño/a que suspende un examen. Puede interpretarlo desde que le tienen manía y le han suspendido, puede pensar que su capacidad no es la adecuada, también puede interpretar que no ha estudiado lo suficiente, etc. Cada uno de estos pensamientos le hará sentirse de una manera determinada y su conducta será diferente en función del pensamiento y la emoción.
  • Un niño/a que no es invitado a una fiesta de cumpleaños. Puede pensar que no le quieren, también puede pensar que no se han dado cuenta o interpretar la situación pensando que no son tan amigos, que no hay nada en su contra, pero que no son tan amigos como para invitarle a la fiesta. Estas interpretaciones pueden llevarle a sentirse triste, avergonzado, enojado, etc. Y su conducta será diferente en cada caso.

¿Qué podemos hacer para educarles en el pensamiento positivo?

  1. Enséñale a emplear la risa y el sentido del humor ante las distintas situaciones. El sentido del humor nos ayuda a desdramatizar y a reírnos de la situación, lo que nos conduce a una interpretación positiva.
  2. Muéstrale como una misma situación puede ser interpretada desde diferentes puntos de vista.Para ello puedes emplear ejemplos, cuentos, series de la TV, etc.
  3. Sirve de modelo. Emplea el pensamiento positivo ante diferentes situaciones.
  4. Guíale para que cambie pensamientos no racionales. Algunos pensamientos irracionales son comunes. En ocasiones las personas tendemos a generalizar nuestra forma de pensar. Por ejemplo, en lugar de pensar “me tiene que salir todo bien” (lo cual es poco racional), cambiaremos su pensamiento por “me gustaría que me saliera bien, pero no siempre es así”.
  5. Desarrolla la empatía de los niños y niñas. Ponerse en el lugar de los demás, ayuda a interpretar las conductas de los otros de forma positiva.
  6. Trabaja la autoestima de los pequeños. Una autoestima sana es clave para no hacer valoraciones en las que se sientan culpables o merecedores de lo malo.
  7. Acostúmbrate a emplear un lenguaje positivo, el lenguaje se plasma en el pensamiento.
  8. Evita tensiones. La tensión, conduce a pensamientos negativos. Estar relajado contribuye a interpretar de forma más realista.
  9. Trata de explicarles las situaciones. A veces no están preparados para interpretarlas, si no se las explicamos, tenderán a hacer sesgos en su valoración. Es importante explicarles para evitar los sesgos.
  10. Evita hacer interpretaciones negativas sobre el niño/a. Se creerá tu interpretación y tenderá a valorar del mismo modo.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga