Educación en Valores

Beneficios de la autonomía en los niños

autonomia

El objetivo de la educación debería ser lograr el desarrollo completo, global e integral de las personas, para llegar a ser adultos capaces de desenvolverse. En otras palabras es el camino de crecimiento físico y psíquico que nos lleva a ser autónomos y poder actuar con iniciativa y de manera responsable.

Educar es guiar el proceso de desarrollo y crecimiento para conseguir autonomía.

Es fundamental educar a los niños y niñas para que sean autónomos ya que es más que una capacidad, la autonomía hace referencia a una forma de pensar, de actuar de sentir y en definitiva la única forma de ser uno mismo, sin límites, sin miedos con fuerza y con seguridad.

Las personas con capacidad de autonomía

Las personas que han desarrollado la autonomía piensan por si mismas sin dejarse influenciar por las opiniones de los demás. Actúan siguiendo sus propios deseos, por si mismos, sin necesidad de que les digan como tienen que hacer las cosas o que es lo que tienen que hacer. Sienten sin miedo, sin necesidad de aprobación.

La autonomía es una capacidad que permite a las personas ser ellos mismos y expresarse sin miedo.

Beneficios de la Autonomía en los niños y niñas

El desarrollo de la autonomía ha de ser un objetivo prioritario en la educación de los niños y niñas. Cuando un niño/a es autónomo es capaz de hacer por sí mismo tareas adecuadas a su edad y nivel de desarrollo (vestirse, recoger, tareas escolares, etc.). Cuando un niño/a es poco autónomo, será un niño/a dependiente, que pide ayuda, sin iniciativa, siendo habitual que presente problemas de aprendizaje y dificultad para relacionarse.

  • Favorece su capacidad de concentración, al ver que esto es responsabilidad suya.
  • Les ayuda a pensar, no les viene todo pensado de fuera
  • Desarrollan su fuerza de voluntad y su capacidad de esfuerzo, imprescindible para lograr sus metas.
  • Fomentan su autodisciplina y control interno.

10  Consejos para el desarrollo de la autonomía

  1. Da poco a poco a los niños y niñas responsabilidades adecuadas a su edad (vestirse, recoger su cuarto,  colaborar en tareas de la casa, ocuparse y organizar sus tareas escolares). En un principio es bueno que les expliques lo que tiene que hacer y cómo, para después dejarles solos que lo hagan.
  2. Ofrece alternativas para que decida entre varias. De esta forma estamos desarrollando su capacidad para tomar decisiones por sí solo.
  3. Involúcralos en la planificación y elaboración de diferentes tareas (fiestas, paseos, salidas, compra, etc. )
  4. Establece horarios y rutinas así como reglas. Han de ser concisos, claros y consensuados.
  5. Confía en sus capacidades y déjale solo, aunque supervisa. Si le transmites que crees que es capaz, el niño lo creerá.
  6. Apórtale seguridad en sí mismo dejándole que se ocupe solo de hacer determinadas tareas.
  7. Deja que se equivoquen,  y habla con él, de lo que ha pasado y de cómo evitarlo. Haz que aprenda de sus equivocaciones.
  8. Estimula los logros con comentarios positivos. Deja los regalos para ocasiones especiales, no le    motives con ellos, ha de aprender la importancia de ser responsable, por los beneficios que le aporta no porque vaya a recibir un regalo.
  9. Enséñale a aceptar las consecuencias de sus decisiones sin sentirse culpables y sin que cojan miedo a equivocarse. (el miedo a errar va en contra de la independencia y de la autonomía).
  10. Emplea la disciplina positiva y favorece el desarrollo de la autodisciplina.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

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Desarrollar el autocontral

autocontrol

El AUTOCONTROL, o la capacidad de controlar nuestras emociones e impulsos es una habilidad fundamental para las personas.

Ser capaz de auto controlarse es ser dueño de uno mismo. No dejarnos llevar por nuestras propias emociones e impulsos, tener la capacidad de controlarlas y llevar a cabo de esta manera conductas socialmente aceptables, positivas y constructivas.

Son muchas las ocasiones en las que nos pueden suceder cosas que no son de nuestro agrado, que no son lo que esperábamos y que nos hacen sentir de determinada manera, creándonos un malestar emocional.  Ante estas situaciones tener un dominio de uno mismo es fundamental, ya que podremos solventarlas o salir de las mismas de un modo positivo, con una conducta constructiva.

Es fundamental desarrollar el autocontrol emocional desde una edad temprana, ya que cuanto antes se desarrolle más efectivo será el autocontrol.

Para los niños y niñas, que viven en el mundo del aquí y el ahora, estas habilidades de autocontrol son un gran reto, pero podemos entrenarlas con determinadas técnicas y estrategias. De esta forma aprenderán a saber cuándo hablar y cuando callar, a controlar sus enfados y no dejar salir conductas violentas, a saber cuándo permanecer sentados, etc. En definitiva el autocontrol, no supone que repriman su acción, sino que tengan la capacidad de decidir cuándo y cómo actuar y escoger un buen curso de acción.

¿Por qué es importante desarrollar el autocontrol?

El autocontrol no es una destreza innata, es una habilidad que se aprende con la experiencia. Es nuestra labor aportar oportunidades a esa experiencia y contribuir al desarrollo del autocontrol, ya que el dominio de uno mismo les aportará importantes beneficios a los niños y niñas en su presente y en un futuro.

  • Les permite solucionar situaciones no deseadas de forma positiva. Si en lugar de reaccionar impulsivamente, controlan esos primeros impulsos y reflexionan sobre la situación, llegarán a patrones de acción positivos que les ayude a solventar situaciones que no son de su agrado.
  • Les hace dueños de sí mismos. En este sentido, el autocontrol hace que decida la propia persona y no sus emociones.
  • Aporta libertad, ya que les da la capacidad de elegir como y cuanto actuar. Cuando es la persona la que decide, es libre para planificar su acción.
  • Favorece la planificación y la organización. Si controlamos los primeros impulsos, estaremos aprendiendo a planificar y organizar nuestras conductas.
  • Es bueno para sus habilidades sociales. Ya que podemos controlar las conductas no deseadas y ejecutar otras más aceptables.
  • Favorece el desarrollo social y afectivo. Es una de las destrezas básicas tanto del desarrollo social, como del afectivo.
  • Es una destreza esencial para la consecución de metas y objetivos y con ello para los logros de sus éxitos y su felicidad personal.
  • Favorece el proceso de solución de conflictos y el de toma de decisiones.
  • El desarrollo del autocontrol forma parte de las destrezas personales, por lo tanto va ligado a otras como la autoestima y el autoconcepto, va a influenciar en ambos y en su conjunto contribuyen al desarrollo sano.

 

 Desarrollamos el autocontrol de los pequeños

PAUTAS PARA DESARROLLAR EL AUTOCONTROL

  1. Sirve de ejemplo. Los niños y niñas aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Muchos pequeños aprenden autocontrol observando a otros niños y adultos que les rodean.
  2. Ayúdale a reconocer las emociones ante situaciones que no sean de su agrado. Cuando le ocurra algo, antes de que reaccione, habla con él, hazle que piense qué siente, qué piensa, qué es lo que podemos hacer.
  3. Establece Horarios y Rutinas. Si el pequeño sabe que hasta que no termine los deberes no podrá jugar, tendrá una clave que le sirva como indicador para controlar su conducta y saber qué es lo que tiene que hacer.  
  4. Enséñale técnicas de Autorregulación. Estas técnicas consisten en enseñar a los niños y niñas a regular sus emociones y esperar antes de actuar. Podemos así enseñarles técnicas de relajación, guiarles para que cambien lo que piensan acerca de una situación y de esta forma se modifique también su sentimiento y su emoción.
  5. Emplea los Refuerzos positivos y las recompensas, cuando el niño/a se auto controle, debemos reforzarle para que esa pauta de actuación se generalice.
  6. Emplea algún juego o técnica como la del semáforo. En esta técnica le enseñamos que ante el color rojo debemos parar; que con el ámbar reflexionamos y con el verde actuamos.
  7. Limites y disciplina. No olvides emplear la disciplina positiva y poner límites a los pequeños, ya que tienen que saber que conductas deben controlar.
  8. No impongas, negocia con ellos. En lugar de imponerles, negocia con ellos, de esta manera les enseñas a decidir pautas de acción.
  9. Hazles ver los beneficios de controlarse. Cuando en lugar de reaccionar con una conducta indeseada, como por ejemplo una pataleta, el pequeño se controla y actúa de manera más positiva, le haremos ver después los beneficios que le ha aportado esta conducta.
  10. Cuando tengan emociones negativas, hazles que paren, que se detengan  y ayúdales a reflexionar y  planificar.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga