Don Bosco

Dejar pasar la luz

DB VitralUn niño estaba emocionado mirando las hermosas ventanas de una catedral iluminada por un hermoso sol.

“Ahora entiendo quién es un santo”, dijo de repente.
“¿Sí? ¿De verdad? “Dijo la catequista.
“Es un hombre que deja pasar la luz”.

Y Don Bosco era una ventana radiante que dejaba pasar la luz de Dios.

El sacerdote José Cafasso que fue su maestro, su confesor y su amigo diría: ¿Saben bien Ustedes quién es Don Bosco? Para mí es un misterio. Yo cuanto más lo estudio menos lo entiendo. Lo veo sencillamente extraordinario, humilde y grande, pobre y ocupado en planes grandiosos, aparentemente irrealizables y aunque contrariado, diría incapaz, triunfa esplendorosamente en todo lo que se propone. ¡Para mí Don Bosco es un misterio! Estoy convencido, sin embargo, de que trabaja para la gloria de Dios, que sólo Dios lo guía y que sólo Dios es la finalidad de todas sus acciones”

P. Salvador Murguía sdb

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Don Bosco y Pío IX: grandes amigos

SanJuanBoscoEl aprecio, el cariño y la profunda amistad que se tuvieron mutuamente Don Bosco y el Papa Pío IX siempre, se dejó ver en sus ricas convicciones de vida de estos dos hombres que estaban convencidos, uno y otro, de estar tratando con un “santo” en plena vida.

Don Bosco quiso mucho al Papa, a cualquier Papa, pero en especial al Papa Pío IX con quien trató por muchos años pues el período de éste Papa ha sido uno de los más largos, 32 años, ya que fue nombrado a los 54 años de edad. 

PioIXJuan María Mastai Ferreti como se llamaba el Papa Pío IX desde joven fue un hombre entregado a los demás, especialmente hacia los más humildes y pobres; vivía en medio de los jóvenes y de los enfermos de los hospicios y desde joven dedicaba grandes momentos a la oración, a la predicación y a la atención de los necesitados.

Ya siendo Papa, tanto Don Bosco como él vivieron momentos muy difíciles en tiempo de la unidad de Italia y marcado por cambios civiles, militares y culturales. Visitó Don Bosco muchas veces al Papa y trabajaron juntos en muchos proyectos y los Salesianos siempre le viviremos agradecidos pues el Papa aprobó la Sociedad Salesiana y sus Constituciones, cosa que no fue fácil y aunque Don Bosco pasó por muchos momentos difíciles en este proceso, le ayudó también aprobando el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y la Pía Unión de los Cooperadores Salesianos. 

Don Bosco quiso mucho a Pío IX y aceptó de él cualquier consejo, aún cuando le costaba muchos sacrificios, decía: “Estoy disponible para afrontar cualquier fatiga cuando se trata del Papado y de la Iglesia”. Y lo obedeció cuando le pidió el Papa que llamara “Sociedad” a la Congregación para que no tuviera problemas en su fundación; convenció a Don Bosco para que escribiera sus “memorias” y fuera conocido todo lo que hizo. También el Papa tuvo grande estima de Don Bosco y muchas veces lo llamó a Roma para pedirle su ayuda en diversas problemas delicados.

Siendo joven sacerdote, Don Bosco decía que los salesianos tienen los tres amores blancos: Amor a la Eucaristía (Jesús Sacramentado), amor a María (Inmaculada) y amor al Papa. Y ya en el lecho de muerte dirá al Cardenal de Turín: Eminencia… en mi vida he pasado tiempos difíciles…Pero la autoridad del Papa…le he encomendado a los salesianos que tienen como fin, sostener siempre y dondequiera la autoridad del Papa”.