Autor: csgcomunicacion

Sobriedad

Escultor TrabajoEl psicoanalista y biólogo médico Jean-Guilhem Xerri hace un diagnóstico de nuestras almas. Basándose en las recomendaciones de los Padres del desierto, nos exhorta a (re)descubrir nuestra interioridad, en vez de dejarla abandonada, y a cultivar la sobriedad, un remedio para los grandes males de este siglo.

Y para explicar la función de la sobriedad, toma prestada la metáfora del escultor.

“Para crear su obra, el escultor no añade nada a la piedra, sino que, por el contrario, le quita lo que le sobra para revelar lo que ya estaba ahí, para hacer surgir el fondo rompiendo la apariencia de la forma bruta. De la misma manera, estamos invitados a simplificarnos para que lo que ya está en nosotros aparezca, para ayudar a nuestro ser interior a volver a la superficie”.

Cuidar el alma ejercitando la sobriedad es eliminar lo superfluo, lo que sobra, contentarse con la necesidad justa, la medida justa, alejarse de lo que podría perturbar el alma y romper el equilibrio mente-alma-cuerpo.

Hoy en día, hay infinidad de perturbadores de nuestra interioridad: el ruido, las imágenes, la publicidad, la sobreabundancia material, la erotización, la dictadura de la disponibilidad permanente, etc…

Por lo tanto, entrar en un ambiente de sobriedad en nuestra sociedad requiere una decisión real y valiente.

“Este estilo de vida, sobrio, no está reservado solo a unos pocos ascetas o solamente a los monjes, sino que se ha convertido en una necesidad imperativa, tanto por ecología ambiental como por nuestras ecologías interiores”.

El papa Francisco ya nos llamó a una “feliz sobriedad” en su encíclica Laudato Si’. La sobriedad vivida con libertad y de manera consciente es liberadora: aporta más disponibilidad a lo que es bello y profundo en la vida.

Hoy estamos invitados a “revolucionar nuestros estilos de vida”, aplicando más lentitud, más silencio y más reflexión y dejar las cosas que son superficiales. Por ejemplo, hacer una sola cosa a la vez, no interrumpir una acción que estamso realizando, atender al cien por ciento a las personas y nunca apresurarnos a ver el celular, caminar más lento, aprender a decir no a los múltiples ruegos, consumir lo que es justo y necesario, descartar las compras compulsivas, devolverle su lugar correcto al trabajo y no usarlo para distraerse con el Internet, escuchar el silencio de la noche, contemplar un paisaje, etc.

Algunos lo tomarán como una moda de burgués bohemio, otros dirán que es un lujo que no pueden permitirse, ¡y otros incluso que hay que vivir con los tiempos! Pero es que si queremos vivir de verdad, debemos elegir la sobriedad: se ha convertido en una necesidad vital para nuestras almas maltratadas.

Mons. Salvador Murguía sdb

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Tarea del corazón

Educacion CasaLa educación es la tarea más importante que reciben los padres, y que no consiste solo en pagarle los estudios o en darles más cosas sino en conducirle en el crecimiento como persona.

Es más, lo más importante no es que acaben sabiendo cosas que le hagan ganar dinero ni tampoco que sean famosos. Lo crucial es que lleguen a ser personas, maduras y de bien. Don Bosco decía que cualquier muchacho que entrara en su casa tenía que saber que empezaba a formarse para ser un “Buen Cristiano y un honrado ciudadano”. Que no es poco.

Es importante que como padres se conozca: su temperamento, su carácter, qué cosas le mueven a obrar bien, sus sentimientos, sus emociones, qué hechos exteriores le han afectado, qué le preocupa de la familia o de la escuela…

¿ Y cuántas horas al día es necesario hablar con el pequeño para recabar todos esos datos? No es cuestión de cantidad sino de calidad, aunque es evidente que no dar nada de tiempo a los hijos no es la vía correcta. Sin embargo, pueden servirte como referencia algunos criterios:

  • Nunca te acuestes sin haber visto la cara de tu hijo y despedirlo y hasta dalre la bendición o pedirle que salude y bese a su mamá.
  • Observa bien al hijo cuando llega a la casa: su indumentaria, su olor y su forma de comportarse y saludar son indicadores importantes para conocerlo.
  • Advierte si hay un cambio de comportamiento en él y ahora es más agresivo, apático, hipersensible…
  • No desperdicies ocasiones: aprovecha los momentos en que tiene encargos en la familia para hablar con él.
  • No permitas que esté mucho tiempo “solo” encerrado en su habitación y con las redes sociales de su teléfono celular. Empújalo a tratar a los amigos reales.
  • Involúcralo en actividades de ayuda a otras personas: en el barrio, donde viven, en la escuela…
  • Si eres una persona de fe, es lógico que tus hijos sean el motivo por el cual intensificas tu oración por ellos: háblale a Dios de ellos y que Dios te hable de ellos a ti. No sólo pide por ellos: también da gracias, pide perdón por tus faltas y errores como padre o como madre.

Lo más importante es estar con tus hijos, hablar con ellos y que ellos platiquen contigo. No que noten tu autoridad o tu control, sino que noten tu cercanía y tu amor por ellos.

Mons. Salvador Murguía sdb