Día: mayo 8, 2018

Motivos para vivir

campesino

En nuestra vida de todos los días el desafío que tenemos que afrontar siempre será el de encontrar el motivo por el cual hacemos las cosas, especialmente las ordinarias y cuando lo hemos descubierto, eso llenará de alegría y de satisfacción la jornada de trabajo y cambiará también la forma de ver la vida. Y aún más, cuando los motivos para vivir se encuentran en una relación entre las personas, entonces se realizan cambios más profundos.

Un muchacho que vivía con su abuelo en una granja, veía que cada mañana el abuelo, que era cristiano, se levantaba temprano y dedicaba tiempo para leer las Escrituras. El nieto se admiraba y buscaba imitarlo de alguna forma, pero un día preguntó: “Abuelo, yo intento leer la Biblia pero las pocas veces que logro entender algo, la olvido casi de inmediato. ¿Entonces de qué sirve? ¡Es mejor que no la lea más!”. El abuelo terminó tranquilamente de poner en la estufa el carbón que estaba en una cesta, y luego dijo al nieto: “Ve al río, y tráeme una cesta de agua”.

El muchacho fue, pero obviamente cuando volvió ya no quedaba agua en la cesta. El abuelo se rió entre dientes y dijo: “Bueno, debes ser más rápido. Ándale, muévete, vuelve al río y toma el agua”. También en este segundo intento, naturalmente, fracasó.
El nieto, sin aliento, le dijo que era algo imposible, y se puso a buscar un balde. Pero el abuelo insistió: “No te pedí un balde de agua, sino una cesta de agua. Vuelve al río”. En ese momento el joven sabía que no lo lograría, pero fue igualmente para demostrar al anciano que era inútil, por muy rápido que fuera el agua se filtraba por los orificios de la cesta. Así volvió al río y trajo la cesta vacía al abuelo, diciendo: “¿Ves? ¡No sirve de nada!”.

“¿Estás seguro? – dijo el abuelo – Mira la cesta”. El muchacho miró: la cesta, que antes estaba negra por el carbón, ahora estaba perfectamente limpia.

“Hijo, esto es lo que sucede cuando se lee la Palabra de Dios. No entenderás todo, ni te acordarás siempre de lo que has leído, pero cuando la lees te cambiará por dentro. Así trabaja Dios en nuestra vida, nos pule interiormente y poco a poco nos transforma para que podamos parecernos a Él”.

P. Salvador Murguía sdb

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