Tocar con el dedo

Dedo de Dios

Está, en la Capilla Sixtina del Vaticano una pintura, con un detalle que es como el símbolo, y la contraseña de toda la obra maestra de la Creación: es el dedo de Dios y el dedo de Adán … ése toque que le dio el pintor resulta ser como el punto de partida en el tiempo de toda la historia y del universo.

Y también hay otra pintura, otro dedo en el tiempo de Pascua que es tan precioso para nuestro viaje en esta tierra. Fue el pintor Caravaggio, quien lo representó con una fuerza tan poderosa en “claroscuros” que se ha convertido en la pintura más imitada en la historia del arte. En ese toque está toda la oscuridad y toda la luz de la vida tal como está dentro de la Pascua.

SantoTomas
Es en ese toque del dedo donde se señala el punto de encuentro, donde se toca lo máximo de nuestra humanidad y pero también de nuestra debilidad, con el máximo absoluto de la vida y con la grandeza a la cual estamos llamados.

Creo que en toda la historia no habido un momento así, un toque más humano y más divino que este.

Está el dedo de Tomás y detrás del dedo está la historia del discípulo que se ha comprometido en serio con el maestro de Nazaret, siguiéndolo ya desde en Galilea y en los siguiente años, habiendo sido elegido en el grupo de los doce, asistió a la multiplicación de los panes, estuvo en la tumba de Lázaro … Pero lo que sucedió en Getsemaní y después de ahí…ha sido un desastre total, una tragedia de proporciones catastróficas: la muerte más infame y agonizante, con la condena de los líderes del Sanedrín y de Pilatos, que hace que el Nazareno sea considerado un maldito según la ley; uno que no puede ni siquiera ser sepultado con otros porque los contaminaría incluso cuando están muertos.

La oscuridad no podría ser más oscura (perdón por el pleonasmo). Se suceden acontecimientos de ese primer domingo, pero no despiertan el corazón de Tomás, que es un hombre con los pies plantados en el suelo, y que después de aquel viernes, se encuentra con los pies bien metidos en el fondo del lodo, pues “no cree”.

San Agustín dirá que “la incredulidad de Tomás nos sirve más a nosotros que la fe de los otros 10 apóstoles”. Es cierto, no sólo por ese toque del Caravaggio que ha pintado e inmortalizado el momento como nadie lo podría haber hecho; sino precisamente porque el hecho de creer fue para él un gran esfuerzo, pues le costó mucho trabajo.

No es difícil encontrarnos en los “mismo zapatos” de Tomás. Y no es que se trate de dudas sobre los grandes principios de la fe … se trata de los problemas de todos los días, decepciones de la vida, los momentos de sufrimiento sin ninguna esperanza, las injusticias de la vida y de algunas personas, muerte de amigos y de familiares, dificultades, nubes negras que oscurecen el paisaje y hacen que el domingo que sigue a cada séptimo día, no sean lo suficiente fuerte para levantar nuestros ánimos y sacarnos del pozo.

Pero en el tiempo de Pascua, lo que se nos pide es… dejarnos llevar la mano para tocar a Jesús Vivo. Tenemos necesidad de este screen touch, único y diverso de los demás … se necesita una experiencia directa de tocar al Señor y donde nadie o ninguno la puede hacer en mi lugar.

P. Salvador Murguía sdb

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