Dios habita en el detalle

TiempoLibre

Me gusta mucho el Poema del Tiempo que viene en el libro del Eclesiastés (Ec 3, 1-8), pues nos expone la conciencia de que el tiempo es un arte que realmente poseemos y que estamos llamados a desarrollar con sabiduría.

No es verdad que no tengamos tiempo. Nuestra vida está llena de tiempo. Necesitamos identificar los detalles y tratarlos, como quien cuida de un tesoro. No es la cantidad de tiempo lo más determinante. Es importante preguntarse lo que hacemos con el tiempo e invertir ahí la materia de nuestros sueños.

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:
un tiempo para nacer, y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar;
un tiempo para matar, y un tiempo para sanar
un tiempo para destruir, y un tiempo para construir;
un tiempo para llorar, y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto;
un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse;
un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar;
un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser;
un tiempo para callar, y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar, y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz.

Y Charles Chaplin decía que el tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto.

P. Salvador Murguía sdb