Día: marzo 20, 2018

Ser persona

cumplirTodos sabemos que cada ser humano es “único” e “irrepetible”, pero al momento de las acciones, no caemos en la cuenta, pues la sociedad actual basada en el rendimiento solo premia las fortalezas y no acepta las debilidades, y por tanto dificulta la expresión personal de cada quien: desde que el niño nace se le presiona para lograr objetivos con expectativas que menoscaban su desarrollo personal.

“Tendríamos que preguntarnos por qué no aceptamos al niño tal y como es. Todos los niños, sin excepción, quieren auto-desarrollarse y muchos padres tienen miedos existenciales de que su hijo en el futuro no consiga objetivos dentro de esta sociedad”.

Así lo dice un famoso científico y pediatra suizo Remo H. Largo y agrega:

“Lo que hacen es empujar al niño, presionarlo… y eso no sirve de nada, lo único que se consigue es hacer que se sienta infeliz. Si a un niño le damos menos alimentos de los que necesita, crecerá menos, pero si lo sobrealimentamos no va a crecer más, lo único que conseguiremos es que engorde. Eso ocurre exactamente igual con todas nuestras capacidades o potencialidades”.

El resultado de educar a los hijos para que encajen en una sociedad y en un sistema económico orientados al rendimiento y a la competitividad, lamenta el pediatra, es que cada vez haya más niños y adolescentes frustrados y con síndrome de “burnout” -agotamiento extremo- y siempre están cansados.

Nuestra sociedad y nuestro sistema económico solo quieren aprovechar nuestras fortalezas, estamos en una especie de competencia constante en el lugar de trabajo, en la pareja, en la escuela, y así no se pueden vivir las propias debilidades porque no pueden ser aceptadas.

“Durante cientos de miles de años, aclara éste pediatra, los seres humanos vivían en pequeñas comunidades. Ahora, la cultura actual nos está haciendo vivir exclusivamente con personas conocidas y por eso ya no podemos vivir nuestra individualidad”.

Una de dos: o se revierte la situación hacia una comunidad más colaboradora y solidaria, o la sociedad enfermará, porque para educar a un niño es necesaria toda la familia, todo el ambiente y no sólo una o dos personas.

En el futuro, tendremos que volver a la familia y a la comunidad.

P. Salvador Murguia sdb

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