Mes: julio 2017

Escuchar atentamente

EntreManos

Es interesante que nuestros sentidos pueden no ser solamente cinco; se pueden multiplicar, pues es diferente ver que mirar; oir que escuchar; probar que gustar o saborear; sentir que hacer experiencia. Y siempre el evangelio habla de esos “otros sentidos” que llenan de alegría la vida de las personas.

Por ejemplo, orar es escuchar una voz amorosa. Esto es en definitiva lo que significa “obedecer”. La palabra “obediencia” viene del latín “ob-audire”, que quiere decir: escuchar con atención. Si no escuchamos, nos hacemos “sordos” a la voz del amor. La palabra latina para decir “sordo” es “surdus”. Ser completamente sordo es ser “absurdus”, sí, absurdo. Cuando dejamos de rezar, cuando dejamos de oír la voz amorosa que nos habla en cada momento, nuestras vidas se convierten en vidas absurdas en las que somos arrastrados y zarandeados por el pasado y el futuro.

Bastaría que pudiéramos, aunque sólo fuera durante unos minutos al día, estar enteramente donde estamos, para que descubriéramos de hecho que no estamos solos y que el que está con nosotros sólo quiere una cosa: darnos amor.

P. Salvador Murguía sdb