A largo plazo

Granjero

Invertir a largo plazo es un lenguaje de la economía, pero se aplica también a la educación porque se invierte y los resultados se dan a largos plazos; como suele decirse, que es “el tiempo que dará la razón de lo que hoy estamos trabajando”. Por eso, cualquier decisión que hoy se toma, es necesario reflexionar su repercusiones en el futuro; cada semilla que hoy siembras puede ser un grande árbol el día de mañana; si no, que lo digan los papás y los educadores que tienen años de experiencia viviendo esto. Un ejemplo iluminará esto.

“Un granjero escocés pobre de apellido Fleming, un día mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí, encontró hundido hasta la cintura a un muchacho que gritaba aterrado, y esforzándose por liberarse en el estiércol húmedo y negro.

El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte. Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble, elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho al que el granjero Fleming había ayudado.

“Yo quiero recompensarlo”, dijo el noble. “Usted salvó la vida de mi hijo”.

“No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice”, contestó el granjero escocés.

En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la cabaña.

“¿Es su hijo?” preguntó el noble.
“Sí”, contestó el granjero orgullosamente.

Le propongo hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que nosotros dos estaremos orgullosos”.

Y el granjero aceptó. El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y, a su tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary’s Hospital en Londres. Siguió creciendo hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano estaba enfermo de pulmonía. ¿Qué fué lo que salvo su vida esta vez? La penicilina.

¿El nombre del noble? Sr Randolph Churchill. ¿El nombre de su hijo? El conocido Sir Winston Churchill”.

P. Salvador Murguía sdb

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