Pan para un hermano

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Cuando inició Don Bosco con su oratorio con la presencia de más de quinientos muchachos, su primera responsabilidad fue la de darles de comer y con la confianza puesta en Dios buscó gente quién le ayudara; y encontró “siempre” buenos amigos que le ayudaron, y sin embargo Don Bosco nunca tuvo el dinero suficiente para pagarles. Uno de ellos era el panadero, al cual “siempre” le debía el pago del pan y siempre se le fue acumulando la cuenta, pues los muchachos “siempre” tenían pan en la mesa del oratorio y a Don Bosco le faltaba “siempre” dinero para pagar sus deudas.

Con una labor muy discreta, porque así son las obras surgidas del evangelio, los salesianos, igual que otras congregaciones y diócesis del mundo, sostenemos muchas obras de caridad por todo el mundo y en los lugares más increíbles y ante las pobrezas más extremas con acciones que, si no se realizaran con la finalidad de llevar el amor de Dios a los más necesitados, no tendrían sentido y hasta se merecerían ser llamados “locos”, quienes viven y realizan tales obras de caridad. Ahí está el ejemplo en México, en la ciudad de Tijuana el desayunador, “Padre Chava”.

En Belén, ciudad testigo del nacimiento de Jesús, funciona desde hace más de un siglo una panadería salesiana que es hoy toda una institución. Comenzó a caminar desde 1891, con la primera fundación de los salesianos en la histórica población. Funciona con un triple propósito: producir alimentos para sostener a los huérfanos que allí son alojados y para las familias de Belén, ser un lugar para que los jóvenes aprendan un oficio y ser instrumento de asistencia benéfica para los más necesitados.

En el año 2002, con la segunda Intifada, el carácter asistencial de la panadería ganó mayor importancia, ya que se convirtió en la única fuente de alimentación para las familias de la zona durante el toque de queda, haciendo llegar el pan a los hogares desde las ventanas y los techos. Una labor que fue posible gracias a benefactores de todo el mundo y a la campaña de la organización: “Pan para un hermano”.

La gran labor de la panadería es hoy tal que mensualmente se distribuyen gratuitamente alrededor de 26 mil porciones del alimento esencial entre las familias más necesitadas de la ciudad.

P. Salvador Murguía sdb

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