Mirar a la persona

mirarpersona

¡Qué difícil es ser adulto y aprender a vivir en un mundo de adultos! Por eso Saint-Exupéry recordaba con tanta melancolía a su pequeño príncipe:

Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan).

¿Qué es lo que sucede en nuestro interior para que olvidemos nuestra infancia?

Quizá la respuesta se perfila en algo en este pasaje de El Principito:

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesas? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.

Cuando crecemos ponemos nuestra identidad, nuestras aspiraciones y esperanzas en cosas pasajeras, desviamos la mirada de nosotros mismos, del interior de la persona, del corazón, para ponerla en nuestros logros y quizá, en nuestras decepciones.

P. Salvador Murguía sdb

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s