Callejón sin salida

callejon_la_macarenaSan Agustín este gran hombre que vivió su juventud como quiso y que fue modelo de conversión en su vida cuando se sintió “tocado” por Dios; este filósofo y después obispo y Doctor de la Iglesia; pues este mismo, con su genialidad nos ha metido por un “callejón sin salida” cuando afirmó que la oración no era eficaz, y lo dice en latín: quia malum, quia mala, quia male; que quiere decir: porque soy malo, porque pido cosas malas, porque las pido de mala manera. Este razonamiento es insostenible, porque, comprobando que Dios no responde a lo que le pedimos, nos las arreglamos para dejar a salvo a Dios, pues la culpa la tenemos siempre nosotros.

Con nuestro lenguaje diríamos así: Si rezamos, esperando que Dios cambie la realidad: “malo”. Si esperamos que cambie a los demás, “malo”, “malo”. Si pedimos, esperando que el mismo Dios cambie: “malo”, “malo”, “malo”. Y si terminamos creyendo que Dios me ha hecho caso y me ha concedido lo que le pedía: “rematadamente malo”.

Cualquier argucia es buena, con tal de no vernos obligados a hacer lo único que es posible y además, está en nuestras manos: cambiar nosotros.

P. Salvador Murguía sdb

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