Motivos de esperanza

Siempre hay motivos para la esperanza; no se puede vivir pensando que todo está mal o que todos están equivocados; como no es propio de una padre o madre de familia sembrar la desilusión en el corazón de los hijos, ni mucho menos de un educador permanecer indiferente ante el malestar de sus alumnos. La fe cristiana tiene su mejor “carta” y expresión de que Dios “ha hecho bien las cosas de este mundo” y que confía en nosotros cuando ha enviado a su hijo Jesús para llenarnos de esperanza y decirnos que no todo está perdido.

Mira un ejemplo sencillo y bonito y no por ser sencillo deja de ser constructivo y profundo.

“Existían millones de estrellas en el cielo, estrellas de todo los colores: blancas, plateadas, verdes, rojas, azules, doradas. Un día, inquietas, ellas se acercaron a Dios y le propusieron: -Señor, nos gustaría vivir en la Tierra, convivir con las personas.
– Me parece bien, respondió el Señor. Las conservaré todas pequeñitas, tal como se ven de lejos, para que puedan bajar a la Tierra.
Se cuenta que en aquella noche hubo una fantástica lluvia de estrellas. Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y correr junto con las
luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños. La Tierra quedó, entonces, maravillosamente iluminada.
Pero con el correr del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando a la tierra oscura y triste.
-¿Por qué regresaron?- preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo.
-Señor, nos fue imposible permanecer en la Tierra, existe allí mucha miseria, mucha violencia, hay demasiadas injusticias.
El Señor les contestó: -¡Claro! Ustedes pertenecen aquí, al Cielo. La Tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere.
Nada es perfecto. El Cielo es el lugar de lo inmutable, de lo eterno, de la perfección.
Después de que había llegado gran cantidad de estrellas, Dios verificó la cantidad y habló de nuevo:
-Nos está faltando una estrella ¿dónde estará?
Un ángel que estaba cerca replicó: -Hay una estrella que resolvió quedarse entre los
hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límites, donde las cosas no van bien, donde hay dolor y sufrimiento.
¿Qué estrella es esa? – volvió a preguntar Dios.
-Es la Esperanza, Señor, la estrella verde. La única estrella de ese color.
Y cuando miraron para la tierra, la estrella no estaba sola: la Tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita retener es la Esperanza.
Dios ya conoce el futuro, y la Esperanza es propio de la persona humana, propia de aquel que se equivoca, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe cómo puede conocer el porvenir”.

P. Salvador Murguía sdb

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