Imagen y reflejo

Pasada la fiesta, podemos reflexionar con más calma sobre la figura del padre.

Los papás son los cimientos donde se forma la imagen del hombre en los hijos, una imagen que está llamada a ser reflejo del amor de Dios. Son también fuente de seguridad, protección y guía no solo para los hijos, sino para el matrimonio y la familia. Pero muchas personas no valora porque no se dan cuenta de la suprema importancia de la presencia y figura del padre en la familia, en la iglesia y en la sociedad.

Pocos saben que las hijas, en la edad tan crucial de la adolescencia, miran al padre como imagen del hombre con el que algún día se casarán. Por ello, si se desea que una hija contraiga matrimonio con un hombre recto, trabajador, buen proveedor, temeroso de Dios, íntegro, libre de vicios, valiente, respetuoso y fiel, entonces el padre debe poseer y vivir esas cualidades. También la presencia y compañía del padre es vital en el sano desarrollo de los hijos, pues es en la figura del padre que el hijo desarrolla, la imagen de lo que un hombre está llamado a ser.

Por ello, más que llevar la provisión material a casa por medio del trabajo, padres y abuelos deben no solo amar, sino demostrar su amor a los hijos y nietos. Las expresiones abiertas de cariño, los abrazos y aun los besos de un padre marcan para bien el corazón de los hijos. Por ello, no deben hacer caso a las erradas creencias culturales de que un padre no besa o abraza a un hijo varón, o que demostrar afecto es muestra de debilidad o que las muestras de cariño están reservadas para las madres. ¡Nada más lejos de la realidad!

Papás y abuelos están llamados a dar su tiempo y atención a sus hijos, tiempo que debe ser de calidad. Son muchos los que creen que con solo proveer cosas materiales se está siendo un buen padre. Los estudios reflejan que lo que más anhelan los hijos es tener una relación cercana y amorosa con su padre; es decir que escuche sus preocupaciones, que conteste sus preguntas sobre la vida y le guie con madurez, experiencia, aplomo y valores, por la senda de la vida.

Un padre amoroso y responsable deja una huella indeleble en el corazón de los hijos y al mismo tiempo refleja la imagen de Dios. Esta es la más rica herencia sembrada en el corazón de la familia, de los hijos y nietos. Dar gracias a Dios por el regalo de tus padres debe ser una actitud constante y un recuerdo hermoso y disfrútalos ahora que los tienes en vida.

P. Salvador Murguía sdb

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