Enseñarles

Enseñar

Enseñarás a volar
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
Pero sabrás que cada vez que ellos
vuelen, piensen, sueñen, canten, vivan…
Estará la semilla del camino
enseñado y aprendido

Madre Teresa de Calcuta

Decía un sabio filósofo: «desconfía de los que son sólo profesores, pero confía de quienes son además testigos», porque el Maestro sabe que la mejor enseñanza no se da sólo a través los libros sino con el ejemplo en la vida misma.

La inteligencia, el corazón y la voluntad deben ir siempre unidas en la persona, en todos sus actos; pero este lenguaje un poco difícil se encarna en personas que por vocación son creativas usando su inteligencia, amando apasionadamente con el corazón y transformando la sociedad con su vida y con el ejemplo. ¿Recuerdas a tu maestro o maestra de primera o de parvulitos o más recientemente del kinder?
Habrán dejado mucho sembrado en tu corazón y en tu vida, cuando éramos pequeños. Recordarles es agradecer porque eran personas que sabían que su actividad era una vocación de servicio hacia sus alumnos, era una labor de renuncias materiales, pero antes que nada, una tarea de satisfacciones trascendentales.

Eran hombres y mujeres grandes y de esa talla, siguen existiendo hoy día, en la profundidad de su misión y en la soledad de su salón. Al ser una vocación, están dispuesto a dejar la vida en los libros, en las aulas y en el diálogo con los alumnos y con los demás Maestros.
Se caracterizan porque ayudan a resolver duda, siembran inquietudes y generan grandes sueños y una profunda riqueza personal.
Gracias a quienes han sido y siguen siendo personas con plena conciencia de que su labor de enseñanza está destinada a traspasar el salón de clase, a tocar los corazones de sus alumnos para transformar sus mentes y, sobre todo, a generar en ellos valores humanos, sociales y de fe que muevan al mundo futuro en el que se han de desarrollar.

Gracias a quienes han sido y siguen siendo testimonio personal con su propia vida, de todo aquello que en el aula instruye, porque la verdadera enseñanza se logra no solamente con la trasmisión de la palabra y del conocimiento sino sobre todo con el testimonio de vida.

Gracias a los maestros que además de transmitir información, generan cultura y abren horizontes de esperanza en los alumnos.

Les agradecemos a ellos porque han dejado marca en nuestras vidas, porque sembraron en nosotros inquietudes que se ven reflejadas en las tareas que hoy realizamos de manera profesional.

Gracias porque han inyectado pasión a sus intervenciones y han dado su vida y sabiduría y con su testimonio han sido la conciencia crítica de nuestra sociedad.

Gracias a los buenos maestros, maestros del alma, maestros por vocación. En su dia. Felicidades!

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