Mentiroso compulsivo

mentira

La mentira es un recurso fácil que aporta una aparente protección o cobertura psicológica para no exponernos a la realidad. Todos en algún momento hemos empleado la mentira con diferentes fines. Ninguna mentira es buena, pero cuando mentir se convierte en un hábito, en una conducta compulsiva, en un impulso que no se puede controlar, nos encontramos con un problema que puede tener graves consecuencias. Cuando esto ocurre nos referimos al mentiroso compulsivo.

El mentiroso compulsivo

Un mentiroso compulsivo, sigue un patrón conductual basado en la mentira con el que logra una aparente protección de su autoestima. Mentir aporta la cobertura psicológica, que aunque ficticia, le permite salir airoso de determinadas situaciones.

El mentiroso compulsivo no nace así, la mentira se convierte en su patrón conductual habitual. Este patrón se aprende en la infancia, cuando de alguna manera se refuerza la mentira al obtener de manera rápida sus fines.

El mentiroso compulsivo en la niñez

El mentiroso compulsivo comienza a serlo en la niñez y adolescencia. Los niños tienden a probar diferentes conductas en un proceso de ensayo error. De este modo van incorporando a su repertorio habitual aquellas conductas que reciben una contingencia positiva. Es decir el niño recurre a la mentira con distintos fines: librarse de un castigo, conseguir un beneficio, agradar a los demás, hacer amigos, proteger su autoestima, evitar un problema, etc…

Recurrir a la mentira le puede ayudar a conseguir estos fines de manera rápida y sencilla. Sin embargo, la mentira solo le produce una aparente cobertura, ya que al mentir no se enfrenta al verdadero problema, lo deja oculto. Pero aún no es consciente de esto. La mentira cuando tiene un resultado exitoso, resulta reforzada y pasa a formar parte del repertorio habitual.

La mentira se hace más elaborada y empieza a cumplir otras funciones más elaboradas. Mentir aporta una imagen ideal de uno mismo, al mentir se hace posible mostrar la imagen deseada de uno mismo. Las mentiras son un efectivo recurso para proteger la autoestima y mejorar la imagen personal.

De este modo se crea el mentiroso compulsivo. Poco después la mentira se convertirá en un impulso difícil de controlar e incluso sin sentido.

Consejos para actuar frente a las mentiras de los niños. 

El niño puede convertirse en un mentiroso compulsivo, es muy importante detectar la mentira y no reforzar esta conducta.

  1. Educa con tu ejemplo, no muestres la mentira como conducta habitual. No mientas a otras personas y no mientas al niño.
  2. Antes de los 7 años su pensamiento es mágico y aún le cuesta diferenciar la fantasía de la realidad. No prestes atención en este periodo a aquellas mentiras que no persiguen un fin (por ejemplo: el niño que nos dice que ha visto un unicornio…probablemente le cueste diferenciar…).
  3. Deja que el niño hable y se explique. No te anticipes a sus palabras.
  4. Premia su valentía cuando se atreva a decir la verdad. Explícale lo que hizo mal, pero hazle ver que valoras su sinceridad.
  5. No intentes saber todo del niño, en ocasiones necesitan su privacidad. Si le presionas puedes provocar que mienta.
  6. Acéptale tal y como es. No juzgues sus opiniones, miedos, etc….
  7. Refuerza su autoestima, de este modo no tendrá que mentir para adornar su imagen.
  8. Explícale las consecuencias negativas de la mentira.
  9. No rías las mentiras piadosas, aunque no tengan la mayor importancia.

Celia Rodríguez Ruiz

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