Vía Lucis

Primera Estancia

¡Qué canto de la alondra que anuncia la mañana!

¡Qué fulgor de la última estrella!

¡Qué floración de primavera!

¡Qué resplandor que inicia el alba!

¡Y qué espléndida, refulgente, la luz de Dios que del cuerpo de Jesús resucitado emana!

¡Por tu resurrección nos viertes tu Misericordia!

 

Segunda Estancia

La primera en verte es María

¡Qué fusión de miradas, de sonrisas!

La luz que irradia del costado nimba la carita de la gozosa Madre.

¡Es un encuentro de intenso amor y de profundo gozo!

¡Por tu Misericordia, danos a tu Madre como fuente de nuestra alegría!

 

Tercera Estancia

¡Magdalena!… patrona de los que buscan a Jesús sin hallarlo y de los que lo confundan. Ella reacciona hasta que el Resucitado, a quien tenía enfrente, la llama por su nombre. Señor, ¡qué matices de amor y de viril ternura resuenan en tu voz!

¡Por tu Misericordia, llámame por mi nombre para que te reconozca y jamás te confunda!

 

Cuarta Estancia

Patronas de los embajadores… las mujeres que fueron al sepulcro… y a las que Jesús, rompiendo todos los usos de su época las envía para decir a los apóstoles que ha resucitado y que los verá.

¡Jesús, en tu Misericordia, si soy mujer que cumpla mi misión de ser tu enviada a todo hombre y si soy hombre que escuche a la mujer que me conduce a Ti!

 

Quinta Estancia

Los apóstoles escondidos, patronos de los que acobardados cerramos bien las puertas… pero, ¿qué puerta te detendrá Jesús si no te retuvo la pesada loza del sepulcro?

¡De pronto estás entre ellos!… Les convences de ser Tú y no un fantasma, les llenas de alegría y les abres el entendimiento.

¡Señor, en tu Misericordia, quita mis cobardías, abre mi entendimiento y lléname de tu alegría!

 

Sexta Estancia

¡Ah, y los de Emaús! Patronos de los desanimados que damos la espalda huyendo, pero Tú, buen peregrino, caminas a nuestro lado haciendo arder nuestros corazones.

¡En tu Misericordia, Jesús, no pases de largo, quédate con nosotros, no vaya a alcanzarnos la oscuridad sin tu presencia!

 

Séptima Estancia

En la vía de tu Resurrección está Tomás, patrono de los “sin fe”, de los que necesitamos pruebas, de los positivistas, de los materialistas y de todas las filosofías que exigen pruebas de laboratorio… pero Tú, sobrepasando las pobres pruebas del hombre, nos las das… ¡cuántas veces hemos palpado tu presencia… tocado tus llagas!

En tu Misericordia, dame el no ser incrédulo, sino fiel ¡Señor mío y Dios mío!

 

Octava Estancia

Y Pedro, es el patrono de los que amados por Ti, te hemos negado de una y mil veces… También para mí, es tu pregunta en medio de la turbulencia del mundo, del moverse de las multitudes, de la maraña de los digital y las comunicaciones, del afán consumista, del tráfico de personas y sustancias. ¿Me amas más que estos?

¡Por tu Misericordia, Señor, que pueda decirte, a pesar de todo esto: Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo!

 

Novena Estancia

Es otro amanecer… el mar roza en espuma la arena de la playa… lo que pescaban, patronos de los que hemos trabajado en la noche y… sin Ti, sin lograr nada.

Tu silueta se dibuja, tus preguntas, tus indicaciones, el milagro de la red.

Jesús, en tu Misericordia dame el trabajar contigo, serte obediente… ¡Invítame a almorzar lo que tus Divinas manos han preparado!

 

Décima Estancia

Das una cita: ¡Galilea! La de los primeros encuentros, la de los primeros discípulos, tu Galilea que oyó las primicias de la Buena Nueva. Ahora es el lugar de la fiesta de tu Resurrección.

Por tu Misericordia, invítame a mí, Señor.

 

Décima primera Estancia

¡Qué bueno que das a tus apóstoles al Espíritu Santo, que les das el perdonar los pecados en tu nombre!

¡Qué bueno que el Espíritu Santo sí sabe, sí puede y sí quiere darnos el hacer la Voluntad del Padre!

Por tu Misericordia, a los que no sabemos, a los que no podemos y a veces ni queremos, ¡dánoslo Señor!

 

Décima segunda Estancia

Te continúas en tus sacerdotes, en tu Iglesia, en tu representante, el Papa. Somos las ovejas de tu grey, Divino Pastor, a las que llevas a la construcción de una vida nueva, de un mundo nuevo donde combatamos al mal con la señal del triunfo.

En tu Misericordia, bendice al Papa, santifica a tus sacerdotes, ¡fortalécenos a todos en tu paz!

 

Décima tercera Estancia

Otro monto, y ahora haces un envío: “Vayan a todas las naciones”. Tu Buena Nueva, tu alegría, tu vencer el mal, el pecado, la muerte. Tú quieres que sea para toda persona.

¡Todos llamados a tu reino!

¡Todos estrechados a tu corazón!

¡En tu Misericordia, venga a nosotros tu reino! ¡Que se haga tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo!

 

Décima cuarta Estancia

Y ahora… ¡vuelves al Padre! Con tu cuerpo humano glorificado ¡Dios y hombre! Es inimaginable tu llegar victorioso a su diestra… ¡El gozo y el amor! Y nos dejas tu promesa: “Yo estaré con ustedes hasta el fin de los siglos”

Por tu Misericordia ¡quédate siempre conmigo, Señor!

 

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