Pautas de educación sexual

EducacionSexual

La educación y crianza de los niños y niñas a menudo puede volverse complicada, algunos temas son difíciles de tratar con ellos. Son muchas las familias que tienen dudas para tratar la educación sexual de sus hijos e hijas, son muchos los interrogantes que nos surgen ¿cuándo debemos hablar con ellos? ¿Qué les podemos o debemos decir? ¿Cómo debemos reaccionar ante determinadas conductas de nuestros niños y niñas? ¿Qué les respondemos a sus preguntas?

El desarrollo sexual de los niños y niñas

En primer lugar vamos a hacer una revisión al desarrollo sexual de nuestros niños y niñas, sus etapas y las características de cada una de ellas. Se trata de comprender las edades o etapas del descubrimiento de la sexualidad y la reacción de nuestros niños y niñas ante estos descubrimientos.

El desarrollo sexual, comienza prácticamente desde el nacimiento, es un desarrollo que abarca un desarrollo físico (maduración de los caracteres sexuales y la función sexual) y un desarrollo psíquico (comprensión y sentido de la sexualidad, la pareja, el afecto y el amor). En un primer momento el bebé no tiene conciencia de su condición como niño o niña y tampoco la tendrá del sexo de los demás. No hace distinciones entre hombres y mujeres.

  • En torno a los dos años, aparece un avance importante, ya se identifica como niño o como niña, además de por los atributos físicos, se siente como tal. Y también distingue claramente entre hombres y mujeres, niños y niñas.
  • De los 2 a los 6 años el desarrollo posibilita que el niño o niña se integre y participe en el entorno cada vez más activamente. En este periodo, además de aprender diferentes roles sociales, se forjan las bases de la identidad y se establecen patrones sociales. Es por lo tanto una etapa crucial. En esta etapa es normal que sean muy curiosos, que imiten conductas “sexuales o afectivas” como darse un beso, diferentes posturas, palabras, etc. En un principio tanto las preguntas como sus conductas, son algo natural y normal en esta etapa, están aprendiendo un rol social que formará parte de su identidad y la parte sexual forma parte del mismo. Es importante verlo como un juego y tratarlo con naturalidad.
  • Después de esta primera etapa de exploración y curiosidad vendrán unos años tranquilos. Desde los 7 años hasta la adolescencia (alrededor de los 12 años), lo normal es que los juegos sexuales y las preguntas prácticamente desaparezcan. La sexualidad no es algo que les llame la atención.
  • Con la adolescencia aparece una nueva etapa de exploración, dudas, preguntas, etc. En la adolescencia se produce la maduración física, los caracteres sexuales se desarrollan y aparece la función sexual. Se produce una explosión hormonal y la sexualidad (aunque traten de evitarlo), poco a poco cobrara un lugar central.

La sexualidad y los niños: Pautas para la educación sexual

  • La sexualidad forma parte del individuo y debe ser tratada de manera natural. Tratarlo como un tema tabú puede ser muy perjudicial, ya que buscarán la información o exploraran por su cuenta y pueden llegar a conclusiones erróneas.
  • Es importante tener en cuenta la edad de nuestros niños y niñas y hablar de manera adecuada para cada edad, con un vocabulario adecuado y con información que puedan entender. Pregunta lo que saben y cuida las ideas erróneas, lo mejor es hablar con ellos con naturalidad y sobre todo explicarles que la sexualidad está unida al afecto y al respeto: en todo momento deben respetar a la otra persona y tener en cuenta que tienen que ser respetados.
  • El respeto debe ser una parte muy importante. Desde sus juegos inocentes debemos dejarles claro que nadie debe jugar a algo si no va a ser respetado, o si simplemente no quiere jugar o no se siente a gusto.
  • Debemos enseñarles a diferenciar entre los actos públicos y los privados. Les explicaremos que la sexualidad es un acto privado (como ir al baño) y que por lo tanto determinadas conductas sexuales (como explorar sus genitales), no deben hacerse en público. El objetivo es darles criterios y reglas pero no juzgar su conducta.
  • Evita castigar, presionar, regañar o prohibir. Podemos lograr resultados negativos y contraproducentes.
  • Responde a sus preguntas con naturalidad y dales confianza para hablar sobre ello.

Celia Rodríguez Ruiz

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