Nuestro colegio es tu casa

Casa

Una casa que acoge, una parroquia que evangeliza, una escuela que prepara para la vida y un patio para encontrar a los amigos y vivir con alegría. Esa ha sido la típica experiencia de Don Bosco que siempre quiso ser padre y pastor de los jóvenes; a eso le llamó “Oratorio” y para los salesianos que trabajamos con los jóvenes, cada obra en cada lugar del mundo donde nos encontramos tomamos esto como criterio; el “Criterio Oratoriano

Esta experiencia nació del corazón paterno, sacerdotal y apostólico de Don Bosco pero tuvo como modelo el ambiente de la familia y así ha querido que nos llamemos todos los que seguimos sus pasos: la Familia Salesiana .

Y es que son cuatro columnas que sostienen la vida de cada persona y la identidad del trabajo al estilo de Don Bosco. Pero también son aspectos que son los mínimos fundamentales, en la vida de cada familia y también de tu familia. Del ambiente familiar tomó el modelo Don Bosco pero lo que hizo la diferencia, fue la “intención y la pasión” de un Padre.

De esta forma de llevar la familia, hoy te presento el primer aspecto “la casa que acoge”. Y lo hago siguiendo la intención del Papa Francisco cuando quiere que toda nuestra actitud ante los demás sea “misericordiosa”. Don Bosco lo vivió desde hace 150 años.

A la pobreza corporal corresponde el pilar de la “casa que acoge”.
Satisfacer las necesidades básicas de los tantos jóvenes (hoy lo llamamos incluso “promoción humana”) fue para Don Bosco el primer paso: dar una cama, una manta, una comida, un lugar de encuentro, un ambiente en el cual se puede sentir acogido, un ambiente de familia donde haya una paternidad y una maternidad en acción.

La situación de Turín en el 1800, con la pobreza, el desempleo, la presencia de jóvenes y adolescentes vagabundos por las calles en busca de trabajo y sin un lugar donde vivir, menos sin instrucción; han visto a Don Bosco un protagonista inquieto, apasionado y creativo por conseguir lo mínimo necesario para el sustento de los chicos. De la realidad que le toca vivir y de lo mucho que ve comienza a sufrir pero también a amar a los muchachos. Es en esta situación que se descubre a Don Bosco confiando en la Divina Providencia como sustento para los chicos y fue, desde muy joven, tocando puertas, pidiendo favores y visitando gente rica para conseguir lo mínimo necesario para sus chicos; se hizo amigo de ricos empresarios y políticos poderosos para obtener los favores y en su vida conoció personas que fueron la “mano de la Divina Providencia” para el bien de sus chicos como la Marquesa Barolo y el Padre José Cafasso. Todo esto y más por sus hijos.
Para llevar el Evangelio a sus muchachos, Don Bosco entendió que no podría hacerlo sin darles de comer y donde vivir. Uno de sus lemas fue: Pan, Trabajo y Paraíso.

 

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