Parroquia que evangeliza

Parroquia

A la pobreza espiritual que encontró Don Bosco en la vida de los jóvenes de su tiempo, surgió en él la necesidad de ofrecer a los jóvenes una “parroquia que evangeliza”, es decir, una propuesta sistemática de educación de la fe y de formación religiosa para la salvación de las almas de sus jóvenes.

Siempre los jóvenes lo identificaron como un padre, una persona que les llegó a querer con corazón paterno, pero además, como Padre y como Sacerdote que les supo orientar por los caminos de la fe y hacerles crecer en santidad. “Llámenme siempre, Padre”, les decía y siempre en sus cartas firmaba al final: “Sacerdote, Juan Bosco”. Y es que su corazón era el de un pastor que guía y su mensaje de fondo siempre era la Palabra de Dios, el amor a Jesús Sacramentado y a la Auxiliadora y una vida de piedad que hace el bien a los demás.

Todo el trabajo de Don Bosco inició el dia que se encontró con un joven y comenzó rezando una Ave María y haciendo de ese momento una catequesis. Esta es la evangelización de Don Bosco. Este trabajo de evangelización se ha hecho un símbolo a través de la presencia de Iglesias en torno a las casas salesianas.

Más que construir iglesias, el trabajo más profundo es la evangelización de los corazones de los muchachos. Don Bosco con su sistema educativo basado en el amor evangélico ha logrado abrir las puertas del cielo a muchos muchachos y a muchas personas. Su forma de evangelizar es una forma muy actual y muy juvenil de llegar a la vida de la santidad. Esta es la espiritualidad salesiana.

Cuando la Iglesia venera un santo, anuncia que el Evangelio es eficaz en nuestro mundo y si es un joven o una persona salida de las filas de Don Bosco, la Iglesia constata que el sistema de educación y de evangelización de Don Bosco es válido para alcanzar a Dios.
Frutos preciosos de esta pedagogía de la santidad son, entre otros el quinceañero Domingo Savio, la niña de trece años la Beata Laura Vicuña, el joven de 19 años Beato Zefferino Namuncurá.

La evangelización a los jóvenes pobres es la misión de los salesianos dentro de la Iglesia y sus frutos más claros son quienes han logrado llegar al “Jardín Salesiano”, que así llamaba Don Bosco al lugar donde espera a todos sus hijos y a la Familia Salesiana. Hoy tenemos 9 santos, 117 beatos, 12 venerables, 28 siervos de Dios y mucho otros que en silencio y con su trabajo y oración son testimonios de una alegría que llena sus corazones de felicidad porque sienten a Dios en sus vidas.

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