Acoso escolar

StopBullying

El bullying o acoso escolar es una realidad muy común en los centros y entornos educativos. El bullying es un tipo de violencia y por lo tanto no debe ser permitido bajo ningún concepto.

El bullying o acoso escolar es un acto de violencia, ya sea física, verbal o social que tiene fuertes y graves repercusiones en las victimas de este tipo de maltrato. Cada vez son más los casos que se dan a conocer con fatales consecuencias, cada vez somos más conscientes de esta problemática, pero son muchos los casos que sin sonadas consecuencias persisten en las escuelas. El acoso escolar se extiende de modo silencioso, pero a un ritmo que provoca vértigo.

Siempre han existido acosadores y víctimas, lo sorprendente no es eso. Lo sorprendente es que ahora que le hemos dado nombre, ahora que lo condenados, ahora que somos conscientes de sus trágicas y devastadoras consecuencias, todavía, ahora no conseguimos eliminar el bullying. Parece que el bullying es una epidemia que se extiende de manera silenciosa pero devastadora sin que encontremos remedio.

Tal vez ahora, es el momento, ahora es el momento de ir más allá de la condena pública, de conocer a fondo el problema para poder actuar y para poder ponerle freno.

Dinámica del bullying

Cada caso de bullying es una situación concreta y específica, que tiene sus propias particularidades, sin embargo todos los casos comparten unos rasgos en común, con los que podemos definir a rasgos generales la dinámica del bullying.

  • Es una situación de acoso, en el que al menos hay dos protagonistas, la víctima y el agresor que están acompañados de testigos.
  • Tanto las víctimas como el o los agresores se caracterizan por su baja autoestima. La victima tiende a ser una persona sin autoestima, con rasgos dependientes, que no ha desarrollado recursos que le permitan defenderse, tiene poca seguridad en sí mismo. En cambio el agresor suele ser una persona con poca autoestima, pero que aparenta seguridad y fuerza, se ha creado una coraza, adquiere fuerza faltando, humillando o lastimando a otros, apenas tiene empatía y parece necesitar demostrar su fuerza.
  • Los testigos, son todos aquellos observadores que permanecen en silencio en el mejor de los casos. En otros casos, ríen las gracias e incluso animan al agresor.
  • El bullying comienza cuando el agresor encuentra a su víctima y emplea sus armas para ganar poder. Cuanto más debilita a la víctima mayor percepción de poder desarrolla, está alimentado su baja autoestima mientras mina la autoestima de la víctima.
  • La víctima se encuentra perdida y lo que es peor, vive en una pesadilla de la que nunca despierta.

Consecuencias del bullying

Las dinámicas del bullying pueden hacernos ver el tipo de problemática que se está desarrollando. El bullying es una situación que tiene lugar entre personas en desarrollo, por lo tanto contribuye a fraguar una problemática social a fuego lento, poco a poco.

  • La autoestima de la víctima se ve minada, poco a poco pierde confianza y seguridad.
  • La víctima se aísla, le da vergüenza reconocer lo que le está pasando, llegando a sentirse culpable por ser el bicho raro que merece las burlas. La víctima- Existe una cultura implícita que hace ver de “pringados” a las víctimas. Hasta que no acabemos con esa cultura difícilmente podremos hacer frente al bullying.
  • Los testigos observan la dinámica con una pasividad pasmosa. Observan la violencia sin apenas inmutarse y en muchos casos la aplauden.

¿Cómo podemos combatir el bullying?

  • Educando para la tolerancia a las diferencias, para el respeto y la convivencia.
  • Proporcionando una educación emocional que permita el desarrollo de:
    • Estrategias de comunicación para la posible víctima, de modo que pueda defenderse, y no tema pedir ayuda.
    • Estrategias de autorregulación por parte del agresor.
    • Una sana autoestima.
    • Empatía para que los testigos dejen de permanecer impasibles.
  • Cambiando la cultura de la violencia de las sociedades actuales.
  • Erradicando falsos mitos del tipo:
    • Ser víctima de un acto de violencia no es ser un pringado.
    • El que ataca no es el más fuerte.
    • Condenar estos actos no es ser chivato.

 

Celia Rodríguez Ruiz

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