El arte de orientar la vida de otros

FormacionNo nos es muy agradable escuchar en nuestro lenguaje actual el verbo “pastorear” porque estamos más habituados, por nuestra cultura a los términos liderear, gestionar, administrar, porque son términos de superación personal de caminar en la punta de las decisiones y de las superaciones y todas son de tipo personal y el verbo se acentúa así en la propia persona y en su realización y superación individual.
Ser pastor, en cambio, es acompañar a otros, orientar, encaminar y está más orientado a lo que pueda desarrollar el Otro y mi responsabilidad será la de orientar, guiar y hacer crecer ilimitadamente al otro. Esto es lo que hace todos los días con sus hijos un padre, una madre; una maestra, un profesor con sus alumnos; un educador y formador que llega al corazón de los demás, con sus enseñanzas, con su ejemplo, con su vida.
Nuestra sabiduría popular tiene un ejemplo sabio que nos ilumina aquí, cuando dice: “Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer” Toda la vida somos acompañados, guiados, orientados por personas que se pierden en la sobra del anonimato pero que son los verdaderos gestores de la personalidad de cada uno de nosotros. Estos trabajos los realizan calladamente y constantemente pero son fundamentales para la formación de la personalidad de cada uno de nosotros y el logro de metas. Calladamente están los papás, una mamá empeñada en la educación de los hijos, los abuelos y todos ellos enseñan dentro de sus límites que les permite su tiempo a orientar vidas considerando lo fundamental de ella. Llegan a ser personas “sabias”, por su reflexión constante y sus profundas intuiciones de vida
Toda la vida tenemos necesidad de ser acompañados, y no es porque seamos inseguros y dependientes, sino porque nuestra condición es la de caminar todos los días descubriendo, discerniendo, ante situaciones nuevas de vida, qué es lo más conveniente hacer y cuáles decisiones tomar para crecer y en esto es fundamental dejarse aconsejar por quienes van más delante de nosotros y que son verdaderos “Pastores”.
El Papa ha dicho: “He aprendido a amar a la Virgen a través de los salesianos”; y al despedirse de Turín, la tierra de sus antepasados, dijo conmovido la poesía escrita en dialecto piemontés, que aprendió de su abuela y que refleja bien a todas estas personas:

“Derechos y sinceros, aquellos que son, aparecen:
Cabezas cuadradas, mano firme e hígado sano,
hablan poco pero saben lo que dicen,
también si caminan lentamente, van lejos.
Gente que no ahorra tiempo y sudor
–nuestra raza libre y voluntariosa-.
Todo el mundo conoce quiénes son
y cuando pasan… todo el mundo les mira”.

P. Salvador Murguía sdb 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s