¡Qué suene la música!

observador

Observar a las personas y a nosotros mismos desde fuera, es una tarea bella, pero difícil, que se tiene que hacer mediante el diálogo y la reflexión de todos los días. Porque somos personas en relación con otras personas
Gran parte del tiempo personal lo ocupamos observando en nuestra mente y en el interior de nuestros corazones el comportamiento de los demás y habrá que medir que no sea más el tiempo que dicamos a esto del que es necesario dedicar a observarnos y conocernos más y aprender a crecer en una interacción.
Una cosa es lo que va por fuera. Van por fuera gestos, muecas, acciones, palabras, silencios. Pero lo importante es lo que late en lo hondo del corazón de la persona. Es como una corriente subterránea que, sin que se vea, alimenta la tierra que con el tiempo dará fruto. Pues aunque no siempre la oigamos, tenemos dentro una música eterna, inmortal, que es humana y es de Dios. Está hecha de deseos, de una búsqueda y una pregunta. Está hecha de intuiciones. Y de descubrimientos. Retumba, incluso si no la oímos. Y a veces logramos darnos cuenta. Es nuestro motor, nuestra energía, es el Espíritu en nosotros.
Esto es lo que siempre te sostiene. Así es la acción de Dios en tu vida maravillosa y desbordante pero profunda y silenciosa.

P. Salvador Murguía sdb

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