Obediencia en casa

Obediencia

Educar a un niño/a es una tarea que nos hace desarrollarnos y crecer como personas, cuando nos enfrentamos a la tarea de educar a un niño/a son muchos los retos que debemos afrontar. Entre ellos conseguir que obedezcan es uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan diariamente familias y educadores.

La obediencia parece un hito imposible de lograr, los pequeños retan constantemente las normas y reglas y tratan de hacer lo que quieren. En estos casos el día se convierte en una batalla campal y los adultos no saben bien cómo actuar.

El comportamiento del niño/a

Los niños y niñas están inmersos en un proceso de desarrollo, crecimiento y maduración. Este proceso implica la maduración física y psicológica que les convertirá en personas adultas. Es un camino largo en el que aprenderán a desenvolverse, a comportarse, y desarrollarán su identidad y personalidad. Entender estas circunstancias nos ayudará a comprender el comportamiento del niño/a.

La conducta o comportamiento del niño/a esta, por lo tanto en desarrollo, están aprendiendo diferentes maneras de actuar y creando patrones de conducta.

Las conductas aparecen como formas de acción ante determinados pensamientos y emociones. Los pensamientos e interpretaciones de la realidad, provocan una emoción y esa emoción desencadena diferentes tipos de conductas. Entre estos diferentes tipos de conductas el niño/a va probando su eficacia, cuando obtiene una respuesta con la que consigue manejar su estado emocional se refuerza esa conducta y se crea el patrón pertinente.

Vemos un ejemplo:

Daniel de 4 años tira del pelo de su hermano pequeño hasta que éste llora. Entonces sus padres le riñen.

  • Pensamiento: “no me hacen caso, siempre prestan atención a mi hermano”
  • Emoción: celos, miedo ante no ser atendido.
  • Conducta: tirar del pelo.
  • Respuesta: Daniel recibe atención, aunque sea una riña. La conducta se refuerza.
  • Patrón de conducta: Pienso que no me hacen caso-molesto a mi hermano-consigo atención.
  • Aprendizaje: Para obtener atención tengo que molestar.

La obediencia el gran reto de la educación

Lograr que los pequeños obedezcan, se convierte en un gran desafío. En primer lugar debemos entender que es normal y sano para su desarrollo que intenten desarrollar su autonomía y con ello su independencia y lograr así madurar psicológicamente en un camino hacia el desarrollo de la identidad y la personalidad. Pero tener criterio propio para actuar no significa comportarse mal y desobedecer. El objetivo por lo tanto es que los niños/as obedezcan, no por imposición sino por desarrollo de su propio criterio y creación de un patrón de conductas apropiado.

Es importante que los niños/as sepan lo que está bien y lo que está mal. Están aprendiendo conductas y formando su criterio, en muchos casos no saben que es lo que se espera de ellos. Y es fundamental prestar atención a las conductas que reforzamos. En el ejemplo anterior Daniel no sabe comportarse de otra manera para lograr la atención, es nuestra labor ofrecerle otras alternativas de actuación que desconoce, y reforzar aquellos comportamientos adecuados.

10 Pautas para conseguir que los niños/as obedezcan

  1. Enséñale lo que está bien y lo que está mal. Para ello es necesario establecer normas y aplicar una disciplina positivapara que sepan lo que se espera de ellos. Y puedan diferenciar comportamientos, tienen que saber distinguir lo que está bien de lo que está mal.
  2. No hagas de dictador. Es necesario que dejes libertad y espacio para que su desarrollo se complete, necesitan tener su autonomía e independencia. Para ello no establezcas más normas de las necesarias y ofréceles alternativas.
  3. Coherencia y lógica. Las normas han de ser coherentes y comprensibles por el niño/a. No esperes que aplique una norma que no comprende.
  4. Mantén la calma y no grites. Los gritos y la perdida de la paciencia solo traen más tensión innecesaria.
  5. Aprende a escucharle y localiza sus creencias y emociones. Conoce sus opiniones y necesidades y haya el término medio.
  6. Educa con tu ejemplo. Los niños/as aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice.
  7. Consecuencias en lugar de castigos. Cuando sea necesario aplica consecuencias a sus malas conductas, no es lo mismo que castigos. Una consecuencia implica comprender que sus actos tienen consecuencias y que son responsables de ellas. Por ejemplo si saltan en la cama, después de decirle que no lo haga, como consecuencia tendrá que hacer la cama.
  8. Normas consistentes.Se trata de normas que siempre se cumplen, cuando hay una excepción se lo explicamos.
  9. Refuerza las conductas adecuadas. Tendemos a castigar o reprochar los malos comportamientos, pero no prestamos atención a sus buenas conductas. Felicítales cuando hagan algo bueno.
  10. Nunca critiques al niño/a. Crítica la conducta y explícale porque está mal.

Celia Rodríguez Ruiz

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