Los sueños de un padre

papá-e-hijos“Dicen que no hay que creer en los sueños, y también yo soy de ese parecer. Sin embargo, algunas veces, los sueños sirven para hacernos conocer cómo debemos conducirnos en cuestiones complicadas y cómo actuar con prudencia”. Así comenzaba Don Bosco en introduciendo la narración de un sueño que había tenido una noche de 1872, comenzaba afirmando así.
Pero Don Bosco siempre soñó, siempre tuvo sueños porque tenía una alma inquieta y un corazón apasionado por la salvación de sus jóvenes. Y cuando se ama, se sueña, de noche y de día. Y Don Bosco que tenía muy metida en su mente y en su corazón la salvación de los jóvenes y consagrar todas sus fuerzas a su salvación, no lograba estar en paz y menos descansar. Desde los nueve años tuvo su primer sueño, siempre vivió soñando y vivió de los sueños porque era su corazón de pastor y educador de los jóvenes que no desaprovechaba ningún momento para intervenir en la vida de ellos, haciéndoles sentir queridos, ayudándoles a descubrir sus cualidades, acompañándoles en sus logros, orientándoles en la toma de decisiones personales y sobre todo invitándoles a vivir con razones profundas de vida alimentadas por los sacramentos, especialmente por la confesión y la comunión, encaminándoles a ser generosos de sus vidas haciendo el bien a los demás y dejándolos en libertad de darse con generosidad, descubriéndoles sus grandes cualidades personales y las grandes posibilidades de realización de su vida. Abriéndoles horizontes en donde realizarse como personas y ser protagonistas en la vida de los demás como lo fueron los grandes misioneros que Don Bosco envió a América y al Asia.
Don Bosco soñó… un campo lleno de muchachos que habría que orientar y sus sueños se hicieron realidad en la fundación de la Congregación Salesiana y en la fundación de la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora y con los laicos en la fundación de los Salesianos Cooperadores.
Actualmente tan sólo los salesianos somos un poco más de 15.000 presentes en 132 naciones con 1800 obras educativas; oratorios, centros juveniles, parroquias, escuelas de todo tipo y grados, instituciones universitarias, misiones entre los nativos, apostolado entre los migrantes, editoriales, parroquias…
Para un Padre de familia, se vale soñar sobre el futuro de los hijos y de su familia. Estos no son sueños; por eso, tiene razón Don Bosco… “No hay que creer en los sueños”.

P. Salvador Murguía SDB

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