Quien ama, sabe educar

familia

La familia desempeña un papel central como “signo eficaz de la existencia del amor de Dios”, “es santuario del amor y de la vida” “escuela de relaciones, de comunión”; el lugar privilegiado donde se aprende a construir relaciones significativas, que ayudan al desarrollo de la persona, hasta llegar a la capacidad de donarse.

La madre de Don Bosco, el educador de los jóvenes fue Margarita, que era una mujer campesina, fuerte y sabia, justa y firme en sus opciones de vida que siempre llevó un régimen de vida sobrio y temperante y así educó a sus hijos; con una educación cristiana severa, dulce, razonable. Don Bosco mismo la describía como constante en las prácticas del bien, vigilante en la educación de los hijos; resignada y providente en las angustias de la vida, pero muy decidida en todo lo que el deber le imponía.

En su casa no había caricias vanas, ni grito arrebatados, sino firmeza y serenidad. Su aspecto transparentaba siempre la calma, la serenidad, el dominio de sí toda mujer , la verdadera dulzura. No castigaba a los hijos, pero no les cedía nunca; amenazaba castigos severos, pero los conmutaba a la primera señal de arrepentimiento. Mujer pobre, pero con un corazón de reina; no instruida en ciencias profanas, pero educada en el santo temor de Dios; privada muy pronto de quien tenía que ser su sostén pero segura, con la energía de su voluntad se apoyaba siempre en la ayuda del cielo, supo llevar a término felizmente la misión que Dios le había confiado. Sabia educadora, supo transformar una condición familiar rica de dificukltades en un ambiente educativo y fecundo. ¡Esa era Margarita!

Caridad hecha de gestos concretos y generosos que involucraba desde pequeños a los hijos neutralizando en ellos toda forma de indiferencia y de egoísmo y haciendo florecer una notable sensibilidad hacia los pobres y necesitados Tuvo gestos concretos y generosos que hicieron grandes diferencias y que Don Bosco veía en su madre: dividía el pan de la casa con los que no lo tenían; su casa se abría a la hospitalidad de los más pobres y a la acogida generosa y amable. Era un ángel consolador de los enfermos y de todos los moribundos del pueblo. Los visitaba, los socorría, los servía, pasaba noches enteras junto a su lecho, los preparaba a recibir los sacramentos y al acercarse la agonía, no los abandonaba hasta que murieran.

Dos frases dichas a Don Bosco por su Madre:

1. Cuando Juanito Bosco se preparaba para decidir si se hacía sacerdote y sintiendo que dejaba sola a su madre, ella le responde: – “En estas cosas yo no cuento para nada, porque Dios es antes que todo. No te preocupes por mí yo de ti no quiero nada, no espero nada de ti. Tenlo bien en cuenta: he nacido pobre, he vivido pobre, quiero morir pobre. Antes bien, te lo repito: si tú decidieras abrazar el estado de sacerdote y por desgracia llegaras a ser rico, yo no te haré ni una sola visita”. ¡Recuérdatelo bien!

2. La tarde que Juan Bosco celebró su primera misa como sacerdote en Castelnuovo, mientras volvían juntos a casa, mamá Margarita dirige al hijo unas palabras memoriales en la historia del sacerdocio católico: “Eres sacerdote, dices la Misa: de ahora en adelante estarás por lo tanto más cerca de Jesucristo. Acuérdate con todo de que comenzar a decir Misa quiere decir comenzar a sufrir….no te darás cuenta en seguida de ello, pero poco a poco verás que tu madre tenía razón…Tú de ahora en adelante piensa en la salvación de las almas y no te preocupes para nada de mí.”

P. Salvador Murguía SDB

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