¿Cómo aprendemos?

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¿Cómo aprendemos? ¿Qué es lo que hace que el aprendizaje sea significativo para nuestro cerebro? Las respuestas a estas y muchas otras preguntas están en la neurociencia, la cual estudia la estructura, el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso, haciendo posible conocer las bases biológicas de la conducta humana. 

Imagina que hay forma de conocer cuál es el método perfecto para que tus alumnos puedan aprender la mayor ca16ntidad de información en el menor tiempo posible. Y no sólo eso, sino que ese conocimiento sea de la mejor calidad y efectividad posible. Pues ya no tienes que imaginar esto, el campo de la neurociencia puede ayudarnos en este aspecto, pues a través de estudiar el funcionamiento de la mente y cómo se crean las conexiones neuronales, nosotros como educadores podemos aprender mucho sobre  cómo las personas aprenden y adquieren nuevos conocimientos.

Sin duda alguna, esta es una perspectiva muy novedosa que aún está tomando sus primeros pasos, pero si esta puede ser una herramienta que nos ayude a mejorar el proceso educativo y que tenga una aplicación directa en el aula, ¿por qué no aprovecharla?

A pesar de ser una disciplina bastante reciente, algunos de los estudios neurocientíficos ya han arrojado descubrimientos interesantes y que se han probado como esenciales para favorecer la creación de nuevas conexiones entre neuronas. Esta información se traduce para los docentes en consejos y aproximaciones innovadoras hacia el aprendizaje.

A continuación te presentamos algunos datos del cerebro que pueden ayudarte a revolucionar la práctica pedagógica:

  1. Las emociones son esenciales: El estado emocional de las personas condiciona el funcionamiento del cerebro, alternado las funciones cerebrales superiores: el lenguaje, la toma de decisiones, la memoria, la percepción y la atención. Si el rendimiento de estas funciones se encuentra disminuido, la adquisición de nuevos conocimientos también se ve afectado. En la práctica, los maestros debemos intentar crear un espacio donde predominen las emociones positivas entre todos los involucrados en el proceso educativo.
  2. No hay “buenos” ni “malos” estudiantes: El cerebro ha demostrado tener una increíble capacidad de aprender y re-aprender, por lo tanto no se puede pronosticar el éxito o fracaso de ningún estudiante. A lo largo del proceso educativo, los niños atraviesan muchos cambios tanto estructurales como emocionales, que seguramente se verán reflejados en su comportamiento escolar. Sabiendo esto es importante nunca etiquetar a los alumnos, pues no se puede determinar si el alumno conservará las mismas conductas o el mismo nivel de desempeño.
  3. Evita el estrés: El estrés, además de perjudicar la salud, también tiene consecuencias neuronales, por ejemplo: disminuye la capacidad cognitiva. Esto demuestra que no hay que abrumar a los alumnos con gran cantidad de actividades, trabajos, tareas o exámenes; sería más efectivo enfocarse a una tarea y que ésta pueda ser realizada con tranquilidad y dedicación, que docenas de trabajos que serán completados sin una verdadera comprensión o valor académico. Aunque también es cierto que algunas personas trabajan mejor bajo estrés. Lo importante es pues identificar el modo en el que tus alumnos dan el mejor rendimiento.
  4. Utiliza experiencias multisensoriales: Según estudios es más importante el cómo se presenta la información que el contenido de la misma. Al utilizar diferentes recursos que activen los sentidos, el aprendizaje se volverá más atractivo, significativo y duradero. Mientras más sentidos se utilicen mejor será el resultado, pues cada sentido tiene una memoria diferente que activa distintos puntos neuronales. Por lo tanto, recuerda planear no sólo actividades variadas a lo largo de la jornada escolar, sino que cada actividad sea una experiencia multisensorial; esto no sólo mejorará la atención de los alumnos sino que los hará más participativos y alertas a la clase.
  5. Se aprende con todo el cuerpo: Un error muy común es pensar que lo único con lo que se puede aprender es la mente, lo cual tan sólo perpetúa la noción de que el conocimiento y la mente son una misma cosa. Sin embargo, los últimos experimentos demuestran que el ejercicio muscular y el movimiento están íntimamente ligados con el aprendizaje; lo cual quiere decir que tanto cuerpo como cerebro aprenden juntos.

Por: Redacción AZ

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