Pensar antes de actuar

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En muchas ocasiones los impulsos, hacen que los niños, niñas y adolescentes actúen sin reflexionar, ni meditar sus actos. Es fundamental enseñar a los pequeños a autocontrolarse y pensar antes de actuar o hablar.

La capacidad de controlar los impulsos, les hará dueños de sus actos y de sus palabras y les proporcionara fuerza y una personalidad madura. No se trata de reprimir el carácter o la forma de ser, si no de educarles para ser los dueños de sus actos, y actuar desde el dominio de la situación y el control de los impulsos.

Los actos impulsivos

Un impulso puede definirse como una conducta que se hace manifiesta guiada por una sensación emocional. Las emociones son naturales en las personas, pero es importante que aprendamos a que éstas no dirijan nuestra conducta. Cuando aparece una emoción, es importante identificarla, conocerla y aprender a manejarla de la manera más adecuada para uno mismo. El acto impulsivo aparece como respuesta a la primera experiencia emocional, antes incluso de reconocer esa emoción o dejarla desarrollarse. Normalmente los actos impulsivos traen consecuencias negativas que el sujeto no desea. Cuando actuamos por impulsos, normalmente experimentamos después la sensación de habernos equivocado o precipitado en nuestra actuación. Esto ocurre cuando reconocemos la emoción, la dejamos desarrollarse y la canalizamos, es cuando nos damos cuenta de que nuestro acto impulsivo ha sido erróneo, desmesurado o fuera de lugar.

Autocontrol de la conducta

Autocontrolar la conducta no significa reprimir nuestras emociones, o reprimir nuestros actos. Controlar nuestra actuación NO es:

  • Dejar de hacer lo que queremos.
  • No decir lo que sentimos o pensamos.
  • Ser influenciable o de carácter débil.

Al contrario controlar nuestra conducta, es:

  • Signo de una personalidad madura.
  • Ser capaces de dar nuestra opinión y hacer lo que realmente queremos, porque nuestros actos saldrán de nuestra reflexión.
  • Tener la capacidad de ser asertivos y estar dotados de una personalidad fuerte. Sin necesidad de explotar o dejar salir nuestros primeros impulsos para demostrar que algo no nos gusta o nos molesta.

Educar para pensar antes de actuar.

Enseñar a los pequeños a pensar antes de actuar, les ayudará a ser adultos coherentes y que actúen según sus principios, a ser los dueños de sus actos y no dejarse gobernar por sus estados emocionales. Educarles para pensar antes de actuar contribuye a su bienestar actual y contribuirá a su bienestar futuro.

  1. Edúcales en la autodisciplina, para ello pídeles que antes de actuar reflexionen acerca de las diferentes opciones y decidan cual es la mejor dada la situación y teniendo en cuenta sus intereses.
  2. Enséñales técnicas para controlar el primer impulso de actuar o hablar, para ello contar hasta 10 puede ser una buena opción.
  3. Muéstrales técnicas de relajación como la respiración, pídeles que cuenten hasta 10 mientras respiran profundamente, les ayudará a controlar sus respuestas fisiológicas y calmar su mente y estado emocional.
  4. Pídeles que recuerden algo agradable, relajante o placentero para ellos, mientras realizan un acto particular que les sirva de estímulo asociado. Es importante utilizar un recuerdo agradable, ha de ser algo personal, tiene que ser una situación en la que la persona se ha sentido bien consigo misma, relajada y feliz. Y al mismo tiempo que lo recuerde por ejemplo pídele que apriete el puño, que cruce los dedos, etc… de este modo la sensación relajante provocada por el recuerdo se asociara al hecho de apretar el puño o cerrar los dedos. Así ante una emoción negativa al realizar la acción de anclaje, se evocará la sensación agradable.
  5. Habla con ellos sobre las diferentes consecuencias de las diferentes acciones.
  6. Educa con tu ejemplo, si controlas tus impulsos y reflexionas tus actos, les enseñaras a hacerlo.
  7. Emplea técnicas específicas para este fin como la de la tortuga o el semáforo.
  8. No les evites las consecuencias de sus impulsos, deberán aprender que son los responsables de sus actos.
  9. Refuérzale y motívale cuando controle sus impulsos.
  10. Enséñale a comunicarse de manera positiva, con un estilo asertivo.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

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